“…Tú me recuerdas el mundo de un adolescente: un semi niño asustado mirando a la gente, un ángel interrogado, un sueño acostado, la maldición, la blasfemia de un continente y un poco de muerte…” dice en sus versos finales la canción “Esto no es una Elegía” del cantautor cubano Silvio Rodríguez y bien podrían servir para describir en parte la personalidad de Samuel Suárez, joven artista originario de Bucaramanga, Colombia. |
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Por Patricia Juárez
adm/La Voz Hispana de Connecticut
Aunque dichos versos no serían completamente exactos, porque Samuel no es que nos recuerde a un adolescente: es un adolescente de 17 años y no obstante que aún tiene cara de niño, no parece temeroso de la gente, del mundo y de la vida. Más bien le gusta disfrutar y observar desde su reservada y prudente manera de ser. Es tranquilo y optimista y le gustan muchas de las mismas cosas que a los chicos de su edad –llevar piercing en una oreja y el cabello largo, los videojuegos- y también le disgustan otras, como la absurda y terrible violencia que existe actualmente en su país y en el mundo en general. Se toma las cosas con calma, porque siente que apenas está empezando a recorrer un camino que le llevará aún por muchos lugares, personas y circunstancias interesantes.
Dibuja desde que era muy niño y a los 9 años les pidió a sus padres que lo inscribieran en unas clases de pintura, donde aprendió las técnicas de óleo y carboncillo. Siempre le ha llamado la atención dibujar. Es una actividad tan natural en él como hablar o pensar. La imaginación le produce formas y figuras que claman por salir y simplemente las saca de su mente por medio de la mano, que se desliza plasmándolas sobre cualquier papel -el cual muchas veces es un trozo de página de uno de sus cuadernos- mientras escucha las clases en la escuela o disfruta música en su casa. Acostumbra dibujar a sus profesores mientras exponen la lección. Su dibujo es totalmente espontáneo: siente una especie de ansiedad, una necesidad ineludible –le llama “un momento de inspiración”- de sacar algo que lo inquieta por dentro. Se pone a dibujar a manera de catarsis por un tiempo indefinido hasta que sale esa turbación y descansa. “Los bocetos los hago para sentirme bien: No pienso lo que estoy haciendo, simplemente va saliendo solo; los dibujo, los miro por unos momentos y luego los boto por ahí o a la basura. He guardado algunos que me han gustado”.
Le gusta más dibujar caricatura que de forma realista. Las más de las veces utiliza un simple lapicero o un marcador, pero en ocasiones introduce lápices de colores en sus creaciones. A la pregunta de que si en su familia alguien se dedica a las Artes Plásticas, responde que dos de sus tías maternas en Colombia pintan por hobby y regalan o venden algunos de sus trabajos.
Los dibujos de Samuel, dentro de su aparente sencillez, muestran un mundo interior repleto de fantasía e invención: en unos cuantos trazos nos muestra un panorama citadino absurdo: una ciudad con extraterrestres abduciendo terrícolas, perros y objetos mientras algunos tiburones vuelan por el cielo; “La sensación de un granito” muestra exactamente como se puede sentir un adolescente cuando el acné arrecia y unas hojas de otoño cayendo de un árbol producen un inminente sentimiento de nostalgia. Una pequeña casa en lo alto de una colina dice que le recuerda la soledad de la vejez, y que tal vez los tres dibujos “con más profundidad y significado” de los que figuran en su blog de la Internet, son los de Expel Your Soul, El Monstruo que Llevamos Dentro y Agudizando los Sentidos; en el primero, comenta que le gusta dibujar cosas extrañas, en el segundo que a veces le gusta salir al monstruo que todos llevamos dentro y el último lo describe como algo que “…Muestra que uno puede ver más allá de las cosas y darles más vida de la que tienen…” Piensa seguir tomando clases de arte y convertir algunos de sus dibujos en pinturas. Acerca de quiénes son sus pintores favoritos, nos comenta que Salvador Dalí y Remedios Varo y en general todos los surrealistas con sus seres extraños, monstruos, artefactos, demonios y universos oníricos y pesadillescos.
Como buen artista, Samuel es algo versátil y otro de sus talentos es la música: ha conformado desde hace algunos años un grupo musical con unos amigos y él toca la guitarra eléctrica; hacen sus propias composiciones en inglés e interpretan Rock Heavy Metal. Han organizado ya algunos conciertos y piensa seguir evolucionando en ese terreno.
Y aunque sus dos pasiones son el dibujo y la música, no piensa dedicarse de tiempo completo a ninguna de las dos: a pesar de su juventud y efervescente imaginación, Samuel tiene bien plantados los pies sobre la tierra y su proyecto principal es ingresar a la universidad el próximo ciclo para estudiar la carrera de Diseño Industrial, porque “…Así tendré más oportunidades reales de trabajo y estabilidad, sin sacrificar lo que más me gusta hacer. La idea de diseñar objetos y dispositivos útiles me encanta porque ahí desfogaré de algún modo esa ansiedad creativa que a veces me invade y podré tener una carrera más consistente…”
Más trabajos de Samuel pueden ser vistos y comentados en su blog, cuya dirección es: http://www.art-sam.blogspot.com
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