| ¿James Bond o Jason Bourne? Dos espías con una sola cosa en común, sus iniciales. Héroes de novela que han dado el salto a la gran pantalla para ejercer su arriesgada y excitante profesión por caminos distintos. Personajes tan célebres como los actores que los interpretan y cuyos nombres y los de sus oponentes poseen un referente real: Ian Fleming, el autor de James Bond, utilizó en sus novelas los nombres de sus conocidos en una especie de venganza fría. |
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Por Marina Villén
El cine de espías se encuentra en plena evolución y consigue más éxitos que nunca. Potentes interpretaciones, protagonistas con personalidades e ideales opuestos y mucha acción, intriga y efectos especiales, son los ingredientes perfectos para elaborar un combinado que encandila al gran público.
Las buenas cifras alcanzadas por “The Bourne Ultimatum” (“El ultimátum de Bourne”) demuestran que esté género sigue de moda. El tercer y último estreno de la saga protagonizada por Matt Damon ha superado en recaudación en EE.UU. a “Los Simpsons”, el filme basado en la famosa serie de dibujos animados.
El espía más veterano, Bond, se enfrenta a una dura competencia. Sin embargo, las tres películas de Bourne cierran un ciclo, algo que no ha ocurrido con el agente 007, quien lleva sorprendiendo a los espectadores con sus aventuras desde 1962, cuando se enfrentó al Doctor No. Su huella dura ya muchos años.
Sean Connery, Roger Moo-re, Pierce Brosnan o Daniel Craig, son algunos de los actores que se han metido en la piel de este agente secreto. El espía amnésico por su parte sólo ha sido interpretado por Matt Damon, un papel que ha hecho al actor encabezar el ranking de los más rentables de Hollywood según la revista “Forbes”.
PASADO Y PRESENTE.
Las películas de espías siempre han tenido una buena acogida entre el público, pero tanto Bond como Bourne no son fruto de la industria cinematográfica, se criaron en la mente de dos novelistas y nacieron de su pluma: Ian Fleming y Robert Ludlum son los padres de los espías más famosos de la gran pantalla.
A pesar de las similitudes, Bourne no es el James Bond del siglo XXI, como declaró Matt Damon a la revista “Foto-gramas”: “Bond es un asesino que trabaja para y desde dentro del sistema”, mientras que su personaje “está contra el sistema”.
El actor, que se ha convertido en la mejor inversión actual de la industria cinematográfica norteamericana, definió a Bond como “un espía misógino, un insaciable devorador de mujeres y con un barniz imperialista, por no decir fascista”. Estos “piropos” y su lujosa forma de viajar contrastan con la integridad de Jason Bourne.
Su insaciable apetito sexual, junto a su carácter demasiado británico, fueron de hecho los mayores inconvenientes que veían los productores para llevar al cine el personaje literario. Lo que en un principio iba a ser una modesta saga de películas de acción se convirtió en parte de la historia del cine, en la serie de thrillers más exitosa y duradera de todos los tiempos.
Según la opinión de Damon el personaje de Bond no va a evolucionar porque así lo desea el mismo público. “El mayor atractivo de 007 es que vive anclado en el pasado”, su éxito radica en que es “una figura inmutable”.
VENGANZA 007.
Pero, ¿en quien basó Fleming los personajes de sus novelas?. Su imaginación era portentosa, pero además se sirvió de sus enemigos como fuente de inspiración. El escritor británico utilizó los nombres de algunos de sus conocidos en una especie de venganza fría que acompañó a los elegidos a lo largo de su vida e incluso a sus descendientes.
Un claro ejemplo es Scaramanga, el malvado de la novela “El hombre de la pistola de oro” (1965), un asesino a sueldo de padre cubano interpretado por Christopher Lee en la versión cinematográfica de 1974.
Scaramanga fue compañero de Fleming en el elitista colegio Eton del Reino Unido, donde no debieron hacer buenas migas. Durante esta época conoció también el novelista a otro de los malvados de sus novelas: Ernst Stavro Blofeld, líder de la organización Espectra.
Pero no sólo los malos tenían su igual en la vida real, el nombre del protagonista pertenecía al ornitólogo americano James Bond; Fleming lo consideró muy adecuado por ser al mismo tiempo sencillo y masculino.
Fleming basó además gran parte de sus historias sobre el agente secreto en sus propias vivencias, ya que trabajó para la Inteligencia Naval y se convirtió en el hombre de confianza de uno de los espías ingleses más célebres, el Almirante John Godfrey.
Espías y más espías, en el cine y en las novelas, personajes misteriosos y sorprendentes que embaucan al espectador y al lector respectivamente en sus aventuras de principio a fin. Porque...¿quién no soñó de niño con ser un agente secreto?.EFE-REPORTAJES |