YOUR WEEKLY SPANISH NEWSPAPER Contactenos
PORTADA
 
EL PERIÓDICO SEMANAL DIGITAL DE LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT

 
 

El triste ocaso de las librerías

Por Juan Daniel Brito

  En los Estados Unidos y con el paso de los años, aumenta una confusión lingüística donde poco a poco la palabra «librería» se ha ido confundiendo más y más con «biblioteca,» y viceversa, y por esto aclaro que me voy a referir en esta columna a las librerías que son los establecimientos comerciales donde se venden primordialmente libros, a diferencia del otro lugar donde usted los pide prestados sin costo utilizando su tarjetita de la biblioteca del lugar donde vive.
El sábado recién pasado viajé a la ciudad de Nueva York donde uno de mis rituales es visitar librerías en la calle catorce que venden libros en español. Mi primera parada es usualmente en la legendaria librería «Macondo,» que ya cumple más de tres décadas ofreciendo literatura a los amantes de la poesía y la prosa.
Estaba buscando alguna novedad literaria y usualmente en «Macondo» usted puede encontrar los títulos más recientes de ficción o poesía Hispanoamericana.
«Están mal las cosas,» me dijo el propietario y experto librero, recomendándome una antología reciente del cuento latinoamericano, y otra de poesía caribeña que incluye autores puertorriqueños, dominicanos, y cubanos.
En los últimos años «Macondo» ha tenido que diversificar poco a poco su función original debido a un cambio en el mercado de lectores de la ciudad de la «Manzana.» Dijo que al menos en Nueva York, la nueva población de inmigrantes busca libros que les ayuden a conseguir la ciudadanía, métodos de aprendizaje del inglés, literatura liviana, incluidas revistas como «Condorito,» «People» en español, y otras especializadas en la vida y milagros del artista de moda.
Yo había notado en viajes anteriores que en la vitrina de Macondo ya no se destacaba la última novela del autor mexicano, chileno o colombiano, y que solamente el libro «Inés del alma mía,» de mi compatriota Isabel Allende, ocupaba ahora un lugar privilegiado en la estantería, entre otros acerca del desarrollo espiritual, diccionarios de Inglés y Español, discos compactos, y métodos para bajar de peso.
«¿Y qué pasa con los estudiantes universitarios que deben leer novelas, cuentos y poesías? pregunté recordando que anteriormente la librería contaba con los variados textos exigidos por los profesores.
«El Internet mi amigo, el Internet,» me dijo agregando que hoy día en el siglo XXI los jóvenes en vez de leer textos originales, revisan los resúmenes y biografías simplificadas de autores a través del sistema virtual.
Al publicarse la autobiografía de Gabriel García Márquez, mi amigo me había dicho que estos libros le habían salvado la existencia por un año ya que la popularidad del autor y la lealtad de sus lectores; habían producido el esperado aumento en las ventas.
Por otra parte a celebración de los 500 años del libro «El Quijote de la Mancha» le permitió también vender muchas copias de la edición especial de homenaje.
Hoy, debido al alza de los precios de los libros que se deben importar a alto costo desde España, México, Puerto Rico, Santo Domingo, y Sudamérica, la reserva de libros de autores clásicos españoles se ha reducido ya que simplemente no tienen la demanda que aseguren la inversión.
En la misma calle 14 está la popular librería «Lextorum» en la que hay una variedad de textos clásicos y traducciones al español de obras de la literatura universal. Me encontré con la agradable sorpresa de una liquidación de títulos la conocida edición «Aguilar,» que se caracteriza por la elegancia de sus libros con tapas de cuero. Aunque no me explicaron las razones de este baratillo, constituye una señal de alarma ya que estas ventas en la que los libros bien empastados bajan a menos de un tercio de su valor, demuestran que quizás la disminución de lectores afecta también a esta popular librería. «Tenemos que salir de estos rápidamente,» me dijo uno de los empleados y enseguida me rebajó en más de un 50% una antología de José María Pereda, y otra de la poesía española.
De este modo los libreros hispanos están utilizando técnicas tales como el auspicio de eventos especiales en el que se invita a los autores para hablar acerca de sus libros (y venderlos), diversificando los productos a le venta que incluyen ahora discos compactos, revistas cómicas, CD y DVD, que ayudan en esta crisis; pero que a mi modo de ver restan la dignidad de lo que fueron en décadas pasadas estos verdaderos templos de sabiduría y difusión de las letras, las ideas y el conocimiento.
«Estamos sobreviviendo,» me comentó con tristeza el librero de «Lextorum.»
«Ya no tenemos la población de inmigrantes de los años 70 y 80 que eran personas ilustradas que se radicaron en Nueva York por razones políticas, pero que pasada la crisis de los golpes de estado y las «guerras sucias» han regresado a sus países de origen. La enseñanza actual del español se limita al aprendizaje básico del idioma y las librerías de colegios y universidades encargan sus propios libros,» me comenta mi amigo regresando de la bodega de su librería con la mala noticia de que no tiene ya libros del conocido autor español Juan Goytisolo.
Se nos olvidó comentar que hoy día a través del Internet usted puede conseguir los libros por los catálogos virtuales que le envían sus preferencias directamente a su casa por correo.
En España y Latinoamérica felizmente aun contamos con las «librerías de viejo» donde usted consigue libros usados, y textos de colección. Lamentablemente en los Estados Unidos, la tendencia pareciera ser que la gente acude cada vez menos a las librerías y que la cantidad de aficionados a los libros va disminuyendo en la medida que aumenta la tecnología cibernética y las bibliotecas virtuales, y pasamos más horas frente a los televisores o en nuestras computadoras disfrutando el DVD del momento.
La crisis económica de las librerías es solo un síntoma de un problema mayor: una disminución del interés por la lectura.

 

LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT
Your Weekly Hispanic Newspaper
_______________________________________
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.
Reproduction in whole or in part, without written permission, is prohibited.
USA - CONNECTICUT