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Me encantan estos momentos especiales cuando se reúnen por unos segundos una gran cantidad de los más grandes hipócritas del mundo. La Organización de las Naciones Unidas, con sede en Nueva York, se convierte de vez en cuando en el centro de atracción de muchos de los payasos que se atreven llamarse líderes mundiales. Aunque esto no se limita solamente a los que se presentan en el distinguido local.
En estos días la Gran Manzana (Nueva York) tuvo en su vecindario al Sr. Mahmoud Ahmadinejad, presidente de Irán, que se hizo presente en las Naciones Unidas en una ponencia como líder de un estado mundial.
El Sr. Ahmadinejad también fue invitado a deponer en la prestigiosa Universidad de Columbia, donde fue objeto de una desagradable recepción por parte del presidente de dicha «benemérita» institución.
Uno le gustaría pensar que se trata de pura rudeza cuando el Sr. Lee Bollinger presidente de Columbia, descarga sobre su invitado diez minutos de frase hirientes y rebajantes. Pero esta soberbia y mala educación parece ser copia de un estilo que nos quieren atosigar los símbolos del poder de esta nación. Sin embargo hay que felicitar al estudiantado presente en dicha activad pues respondieron con aplausos a lo expuesto por el Sr. Ahmadinejad. Parece que los estudiantes o son mejores anfitriones o son más educados que los educadores. El Sr.
Ahmadinejad puede ser que no sea santo de la devoción de muchos, pero es el presidente electo por el voto de su nación. Yo no se cuan limpias fueron esas elecciones en el lejano Irán, pero si se de las elecciones en los EEUU. Y en estas últimas los ganadores se han burlado impunemente de los votantes. También es interesante como la prensa local (el Hartford Courant) se expresa en su editorial del 26 de septiembre del 2007, pero en forma sutil y con más gracia.
Susodicho periódico le otorga el titulo al Sr. Ahmadinejad de dictador y lo caracteriza como un «régimen que le gusta silenciar a sus críticos» y con «el bárbaro encarcelamiento de personas acusadas de fomentar la revolución liviana (?) al fomentar el debate abierto». O con la ejecución de homosexuales al traducir el comentario del Sr.
Ahmadinejad (en Irán no tenemos homosexuales como en su país) como señal de que este los ejecuta. Es fácil editorializar lo que se cae por su propio peso o lo que es obvio, pero dicho periódico guarda silencio cuando el Departamento de Estado de lo EEUU les niega la visa a los ministros bolivianos o no dice que el propio presidente de Bolivia tuvo que esperar ocho días para que le dieran la visa para asistir a la conferencia de líderes de estado en la ciudad de Nueva York. Se le añade a este agravio, el otro el insulto cuando el avión del presidente boliviano tuvo que esperar tres horas antes de poder aterrizar en la gran ciudad estadounidense. Una vez más fue el publico y los estudiantes los que sacaron la cara por este país cuando Evo Morales «fue recibido de pie, entre vítores y aplausos por los estudiantes y público en la Universidad de Cooper Union» El presidente boliviano se emocionó mucho más cuando en un desayuno posterior a su visita en la universidad leyó en un letrero de un compatriota suyo que
decía: «Evo, si tu hubieras gobernado hace 25 años, nosotros no estaríamos aquí» (El Diario-La Prensa). Es obvio que existe un abismo entre lo que piensa un buen grupo de esta nación y lo que piensan los que no lo hacen.
Pero el que se robó el show fue George Bush, el irreconocible militarista e invasor de naciones. En su turno en las Naciones Unidas hizo un llamado a la unidad «contra la represión y la pobreza». Clamó para «ponernos de acuerdo cuando gente inocente se ve obligada a vivir atrapada entre el asesinato y el miedo, cuando los niños se ven condenados al hambre o la muerte» «No estamos cumpliendo nuestras obligaciones con el mundo» dijo el mandatario estadounidense.
!Descubrió la rueda!
¡El lobo disfrazado de abuelita!
¡Alabado sea!
El nuevo Bush descubrió que el levantar murallas en la frontera, perseguir a los que emigran porque no tienen alternativas en sus países, encarcelar en Guantánamo a cientos de personas quitándoles el derecho de defenderse en una corte, bombardear y asesinar a civiles en Afganistán y en Irak, no participar en los pactos ambientalistas que el resto del mundo firma, mantener en las cárceles a los presos políticos puertorriqueños, asesinar y perseguir impunemente en la colonia puertorriqueña a los defensores de la libertad de un pueblo, entre otras cosas, son para el Sr. Bush poca cosa. Violaciones a los más elementales derechos humanos no representan mucho para el Sr. Presidente.
A uno no le debe dar vergüenza las barbaridades cometidas por personas ajenas, pero este arrogante personaje se hace cada vez menos tolerable al paladar humano.
Tal vez podríamos, algún día, juntar a Bush, a Aznar, a Blair, a Fujimori, a Fox, a Cheney, a Noriega, a Roselló y tres o cuatro políticos más y ponerlos a competir en uno de esos programas de realidad virtual. ¿Quién sería el sobreviviente? ¿Quién se llevaría el titulo del menos creíble? ¿Quién sería el más prepo-tente?
Como decía el siempre recordado Tony Croatto:
«Líbranos Señor de este terrible animal». |