Préstamos entre familia y amigos
Por Michael Periu, Jr. Columnista
Cuando estamos en aprietos financieros, muchos acudimos a las personas más allegadas a nosotros para pedir ayuda. Esto puede ser por preferencia, porque nos sentimos más cómodos hablando con alguien conocido sobre nuestra situación financiera, o puede ser por necesidad si no tenemos un buen historial de crédito o hemos encontrado muchas puertas cerradas por no tener todos los papeles en orden.
Tomar dinero prestado de un amigo o pariente –o prestarle dinero– es una decisión muy seria. Al mezclar lo personal con el dinero, tanto el prestador (el que presta dinero) como el prestatario (el que toma prestado) están poniendo en peligro la relación. Aunque uno cree que las peleas por dinero son algo que “les ocurre a otras personas”, en realidad es algo que le puede pasar a cualquiera. Quizás uno se olvida de lo que habían acordado; o quizás el prestatario no puede pagar a tiempo y le da pena confesarlo al prestador. También puede suceder que el prestador no siente que el prestatario “se lo agradece”. O quizás uno de los dos usa algún problema con el préstamo para sacar al aire problemas personales. Hay muchas cosas. Aunque sabemos que no vale la pena perder la amistad o dividir a la familia por dinero, este conocimiento no hace desaparecer la necesidad. Para evitar que pase esto, sigue estos consejos:
Ponlo todo por escrito. Nadie tiene una memoria perfecta y es muy fácil olvidarse de los detalles. Ambos deben firmar un contrato que diga claramente el monto prestado, el monto y fecha de vencimiento de cada cuota y la tasa de interés cobrada. También debe incluir lo que pasa en caso de incumplimiento por parte del prestatario. Cada uno debe mantener una copia del contrato. Asegúrate de que cada copia tenga firmas originales para no poner en duda su validez.
Acuerden cuotas realistas. Poner una cuota mensual que no está al alcance solo asegura que van a terminar en problemas. Deben acordar una cuota que el prestatario pueda pagar aunque extienda el plazo.
Dejen claro el propósito del dinero. El prestatario no debe decir que usará el dinero para arreglar el auto si realmente es para pagar una deuda. La mentira por pena solo trae problemas, ¡especialmente si el prestador comienza a preguntar por el auto arreglado!
Siempre traten el préstamo aparte. Si surge un problema personal entre las dos personas, jamás deben incluir en ese asunto el tema del préstamo. Siempre debe mantenerse como algo al margen de la relación personal. El prestatario debe seguir pagando sus cuotas a tiempo y sin falta y el prestador no debe usarlo como un punto para avergonzar o humillar al prestatario delante de otros .
___________________________
¿Tiene preguntas sobre sus finanzas o las de su pequeña empresa? Envíemelas por e-mail o por teléfono y las contestaré en futuras columnas. No olvide que puede tratarse de cualquier tema de finanzas o negocios.
Michael Periu, Jr., emprendedor hispano, realiza conferencias y escribe sobre temas financieros. Además, ofrece asesoramiento financiero a empresas y familias hispanas; 1 (800) 929-4402; mike@rinconfinanciero.com |