EL SOL LATINOAMERICANO
Gumercindo Astete Núñez cumplió un siglo de vida en Cusco, Perú
Por Washington Canal Astete
Hay acontecimientos especiales que impactan no solo en las vivencias de toda una familia, sino que se extienden a un pueblo y aún a una región. Sin duda alguna el cumpleaños número 100 de Gumercindo Astete Núñez tiene esta relevancia. Durante su largo vivir sigue tocando corazones con su personalidad sencilla, bondadosa, amigable, y cariñosa.
Una breve biografía empieza cuando nació en Oropesa, Cusco en el sur del Perú, el 13 de enero de 1907. Sus padres fueron Agustín Astete y Antonia Núñez. Tuvo cuatro hermanos Narcisa, Justina, Emilio y Carmen. Además, seis hermanos por madre Cirilo, Inés, Justa, Julio, Jesusa y Lucía. Cada uno de ellos tiene varios hijos y nietos; por consiguiente, la familia Astete sigue expandiéndose.
Gumercindo quedó huérfano de padre a temprana edad. Sus estudios de Educación Primaria los realizó en el Centro Escolar de Oropesa donde se hizo acreedor a un Premio de Honor en 1918 cuando tenía once años. Su mamá volvió a casarse con Agustín Álvarez. Sin embargo, el padrastro no le dio oportunidad para progresar en sus estudios. Aún más le obligó a salir de la casa. En visto de ello Gumercindo se vio obligado a trabajar siendo un jovencito. Su mamá lo llevó a la estación del tren con destino a la fábrica de tejidos de Urpay con la ropa en el cuerpo y una porción de tostado de maíz. Trabajó en este lugar por unos meses enrollando hilos. Luego el Sr. Oliart, dueño de la fábrica, lo ascendió de posición.
Gumercindo trabajó por más de nueve meses le pagaban 30 centavos por día. Todo este dinero le entregaba a su hermana mayor Narcisa, en cuya casa vivía. A fin de año le regalaron en el trabajo, como aguinaldo, un corte de tela para que pudiera coser sus pantalones, pero nadie le había enseñado este oficio aún.
Volvió a Oropesa y poco tiempo después el padrastro lo llevó a San Sebastián donde un Sr. Bermúdez para que aprendiera el oficio de sastrería. En realidad lo utilizaron como cargador de bultos. En estas circunstancias conoció al paisano oropesino don Florentino Mena quien le dejó vivir en su casa del Cusco. Gumercindo encontró trabajo y aprendió a coser pantalones, pero no le pagaban. Entonces volvió a la fábrica, de Urpay bajo la dirección de don Nicanor Salas, en la sección de puntos. Para entonces ya había aprendido a coser pantalones.
Un tiempo después se conoció con doña Marcelina Guerra. Se enamoraron y en Oropesa se casaron por lo civil el primero de junio de 1937. Al día siguiente fue el matrimonio católico que se hizo a lo grande con un cargo en homenaje al Sagrado Corazón de Jesús, celebración que incluyó una presentación de títeres que por primera vez se hacía en Oropesa. Hubo acompañamiento de banda de músicos y albazos. Es decir, todo fue con pompa. Pero en medio de esta alegría Gumercindo se enfermó. Poco después mientras dormía, en sus sueños se le apareció el Sagrado Corazón de Jesús. Al despertar se sintió curado y además con más energía para seguir trabajando en su oficio de la sastrería. Gracias a esta experiencia se perfeccionó en coser sacos. Aquí empieza su maestría en el arte de coser ternos para caballeros, prestigió que le acompañaría durante su vida profesional.
Gumercindo y Marcelina fueron felices en su matrimonio y tuvieron ocho hijos de los cuales cuatro viven: Neptalí, Julio, Rosa y Luzmila. La familia sigue creciendo Gumercindo tiene quince nietos y veintidós bisnietos.
Gumercindo en su carrera de maestro cortador y diseñador ha tenido mucho éxito en sus sastrerías en el Cusco, en la calle Ccuichipunco, en la calle Herrajes 165, en la calle Recoleta y en su domicilio de la Calle Palacio. Fueron lugares frecuentados por selecta y numerosa clientela.
Personalmente tengo mucha suerte de que Gumercindo Astete sea mi tío, de quien guardo gratos recuerdos. Siendo el hermano mayor de mi mamá Carmen, siempre que íbamos del Cusco a Oropesa nos recibía con tía Marcelina en su acogedor hogar, ofreciéndonos cariño, consejo y apoyo.
Años después, en 1948, los papeles se invirtieron. Mis papás compraron la casa de la Plaza de Armas de Oropesa. Tío Gumercindo y su familia se mudaron al Cusco. Buscaba cualquier oportunidad para ir al Cusco y quedarme en la casa del tío porque me sentía muy contento con ellos. Además con mis primos íbamos a ver las seriales de cowboys (vaqueros) o de Flash Gordon que mostraban todos los sábados en el Cine Colón.
Entre los muchos recuerdos que guardo, uno de los gestos de tío Gumercindo que no olvido es cuando me invitó mi primera botella de coca cola, en esa época era algo nuevo. Igualmente recuerdo sus abrazos fuertes y cariñosos. Tampoco olvido la deliciosa comida de la tía Marcelina y nos sentábamos todos juntos a disfrutarla. Recuerdo también cuando estuve en la sastrería con mis primos Neptalí y Julio vinieron unos clientes que me preguntaron “¿Dónde está tu papá? “ Era porque me parezco mucho a él.
Desde muchos años radico en Estados Unidos y cada vez que regreso al Cusco me recibe con los brazos abiertos. Siempre ha sido muy cariñoso conmigo, con mi esposa Dina y con mis hijos Carmen y Ricardo.
El sábado 13 de enero, 2007, Gumercindo Astete cumplió un centenario de vida, sus hijos, familiares y amigos se reunieron para festejarlo, en el domicilio de su hija Rosa. El director de la Revista Oropesa, Américo Valer, estuvo presente y con palabras elocuentes, le entregó la edición No. 60 dedicado a celebrar este acontecimiento histórico. Gumercindo, quien está lúcido y en excelente condición física, agradeció emocionado este homenaje.
La fiesta fue muy hermosa y alegre, se brindó champagne, vino y cerveza Cusqueña y además, se saboreó platos típicos de la región preparados para la ocasión como el ccapchi, rocoto relleno, pollo asado y choclo. Para animar la fiesta, el dúo de los hermanos Astete, Neptalí en la guitarra y Julio en el acordeón, interpretaron huaynos tradicionales, como Llaulliyay, Ojos Bonitos, Quiquijana Chacapatape, y Oropesa Plazape entre otros. Como estaba muy felIz, Gumercindo cantó canciones de su época y sorprendió a todos los concurrentes al demostrar su gran energía bailando con todas las invitadas hasta altas horas de la noche.
Es una ocasión especial este 13 de enero en que cumplió 100 años,
!un centenario! Que siga su trayectoria ejemplar y que continúe sembrando su amor y sabiduría.
!Felicidades tío Gumercindo hoy y siempre! |