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EL SOL LATINOAMERICANO |
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Domingo Faustino Sarmiento
Célebre educador y estadista
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Domingo Faustino Sarmiento Albarracín, quizás uno de los intelectuales latinoamericanos más importantes del siglo XIX, llegó a cristalizar sus inquietudes en hechos concretos por los cuales su memoria es guardada con respeto. Debido a sus intereses por los asuntos públicos llegó a ser Presidente de su nación, la Argentina (1868-1874). Durante su mandato combatió el caudillismo y potenció la educación. Su interés en este aspecto se concretizó en decisivos aportes para el mejoramiento del sistema público de enseñanza en Argentina y Chile. Su producción literaria es abundante y fue una constante lucha contra la ignorancia y la intolerancia, ella consiste de cincuenta y tres libros, siendo su obra más famosa, Facundo, que pinta fielmente la identidad y las contradicciones de su patria.
Sarmiento nació el 15 de febrero de 1811, en un humilde hogar de San Juan, Argentina. Su instrucción primaria la hizo en su pueblo natal de 1817 a 1819 y debió completar su formación mediante un esfuerzo autodidáctico de extensas lecturas y conversaciones substanciales con adultos. Gracias a su inteligencia, llegó a ser uno de los escritores más influyentes de su época y el más fecundo de todos.
Facundo
Este libro se publicó en 1845 en Santiago de Chile, país donde Sarmiento se había exilado. Facundo, es más que la biografía del caudillo, cuya memoria se propuso condenar severamente para ejemplo de las nuevas generaciones. Es una historia social y civil del país en una de sus más graves crisis, y es también un libro de psicología individual y social, si se quiere hasta un tratado de sociología. Todo ello está mezclado en un desorden que no perjudica a la obra en si. El libro consta de tres partes. En la primera se describen el aspecto físico de la República Argentina y los caracteres, hábitos, e ideas que dicho medio crea. Luego habla de dos tipos de hombres del país de aquella época, verdaderos modelos que el medio geográfico e histórico impone: el baquiano, el gaucho malo, y el cantor. A este último Sarmiento lo estudia individualmente con gran acierto y le inspiran las páginas más valiosas de la obra. La primera parte, mayormente descriptiva, termina con una interpretación histórico-sociológicade la revolución de 1810.
En la segunda parte, casi totalmente narrativa, se presenta al héroe del texto, Juan Facundo Quiroga. Después de contar su infancia y su juventud, abundantes en anécdotas, Sarmiento lo sigue con sus andanzas por la Rioja, Córdova, y Buenos Aires. Narra las guerras civiles en que intervino, su prestigio creciente y las batallas de Tala, Rincón, La Tablada, Oncativo, Chacón y Ciudadela, para concluir con el capítulo “Barranca Yaco”. Este capítulo es el más novelesco y apasionante de la obra, y donde se cuenta con un insuperable estilo la trágica muerte del caudillo.
La tercera parte tiene el carácter de un panfleto político contra el tirano Juan Manuel Rosas. En ella se agregan documentos y se enjuicia al que en esos tiempos era el jefe todo poderoso de la nación.
Las descripciones de Sarmiento están hechas con una maestría ejemplar, como en aquella que describe a su héroe Facundo Quiroga: “estatura baja, cuerpo fornido, ancha espalda, cuello corto, testa bien formada, cubierta de pelo espesísimo, negro y ensortijado, cara un tanto ovalada, barba espesa, crespa y negra, tez morena y una cabeza que revelaba la organización privilegiada de los hombres nacidos para mandar”. Así de este modo, Sarmiento, retrata al jefe gaucho a quien muchos admiraron.
La vida de Sarmiento fue muy agitada. Llegado a Asunción del Paraguay en busca de descanso para su quebrantada salud, fallece en dicha ciudad el 11 de setiembre de 1888. Cuéntase que murió al cambiársele del lecho de su sillón de reposo, ya al amanecer, pues había pedido que lo acercaran a la puerta para “ver salir la aurora”. Así se extinguía la vida de este extraordinario luchador y de este espíritu de excepción, a quien debe la Argentina gran parte del progreso espiritual y material de que hoy disfruta. |
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