EL SOL LATINOAMERICANO
La revolución inconclusa
Por Washington Canal Astete
El 28 de julio los peruanos celebran el día de la independencia nacional, que hace 185 años la declaró el libertador general José de San Martín. Sin embargo, como en la mayor parte de Latinoamérica, el proceso independendista en la tierra de los Inca quedó incompleto.
La revolución inconclusa generó una organización socioeconómica republicana que retuvo mucho del pasado colonial injusto que beneficiaba a una minoría, mientras que las mayorías no recibieron los frutos de la victoria. Las anchas y fornidas espaldas del pueblo peruano siguieron jalando el primitivo arado de los hijos del patrón convertidos en libertadores.
Entre los próceres de la independencia quienes lucharon por los ideales y los principios están José Gabriel Condorcanqui -Tupac Amaru II- (1741-1781), Juan Pablo Vizcardo y Guzmán (1746-1798), Simón Bolívar (1783-1830) y José de San Martín (1778-1850). El jesuita Vizcardo y Guzmán fue autor de la Carta a los españoles americanos, publicada en Londres, reimpresa en Filadelfia y luego distribuida por todo el continente. En ella, el exilado peruano sintetizó los razonamientos de la lucha emancipadora y resumió las ideas políticas y económicas de favor de la futura América libre.
Esta primera proclama de la revolución por la independencia, traducida al inglés y al francés, daba carácter político-religioso a la lucha por la independencia al insistir el derecho de los hispanoamericanos de reivindicar los derechos naturales dados por Dios al hombre. El precursor Francisco de Miranda (1750-1816) fue su más entusiasta propagandista. Pronto la carta llegó a a ser un poderoso órgano de propaganda citado y comentado en las proclamas iniciales revolucionarias.
Durante la época republicana, Latinoamérica se ha esforzado de distintas maneras por completar la labor inconclusa de los libertadores pero hasta la actualidad no se han satisfecho por completo los ideales revolucionarios de libertad, oportunidad y justicia por igual para todos sin exclusiones de ningún tipo.
Cada 28 de julio es un momento de reflexión, una parada en la vida cotidiana para pensar en la patria y un llamado de atención que se hace y no se hace por el Perú.
Las Fiestas Patrias significan mucho más que un desfile militar, más que un mensaje presidencial. Es reconocer en nuestras raíces esa mixtura de culturas, geografías y comidas en la constante interacción de mundos diferentes que se van articulando. Esta diversidad es la fuente de identidad peruana. Reconocer esta diversidad en igualdad de condiciones y derechos abrirá las sendas de una Patria más humana y justa.
¿Y cómo se debe celebrarse este aniversario patrio? Ya es tiempo que se haga de un modo diferente. Debe promoverse una fiesta cívica ciudadana en la que se resalte nuestra cultura y se afirme la primacía de la ética en vez de la tolerancia ante la corrupción, respeto y reconocimiento del semejante en vez de racismo y discriminación, igualdad ante la ley en vez de exclusión y maltrato; democracia en lugar de autoritarismo.
Igualmente la historia debe reconocer los importantes aportes de muchos afroperuanos que han ofrendado la vida por la patria. Pocos libros de historia citan a Alberto Medina Cecilia, el último sobreviviente del monitor Huáscar. El grumete Medina no tiene rango de héroe, peró luchó junto a Miguel Grau. Hay que recordar que el 40% de la tripulación del Huáscar fue afroperuana.
Volviendo a la actualidad, el gobierno democrático del presidente Alejandro Toledo llega a su término y entrega la nación en una situación mucho mejor que la que recibió. Deja al Perú con las cuentas en azul. Las cifras macroeconómicas son óptimas, con un crecimiento cercano al 7% del PBI y un déficit fiscal controlado, sin inflación alguna, con la moneda con un valor estable y el Banco Central de Reserva con un haber de casi quince mil millones de dólares. En resumen ha sido la mejor administración en los últimos cincuenta años.
Actualmente, el Perú necesita de un gobierno que no solo fomente el crecimiento económico, sino que promueva la educación, salud, vivienda y vías de comunicación. Se requiere todo ello dentro de un marco democrático que genere ciudadanía en igualdad de condiciones. |