EL SOL LATINOAMERICANO
El Perú, paraíso de aves
Por Washington Canal Astete
El Perú cuenta con más de mil ochocientas especies de aves, dentro de sus tres regiones naturales. Con certeza, el 20% del total que habitan el mundo, se encuentran en el Perú. En un libro que acaba de publicarse, escrito por el ornitólogo peruano Thomas Valqui (Perú, edén natural de aves, Graph & Consult, 2005), se explica el porqué de este record mundial.
Los estimados de la cantidad de aves varían entre 1,804 y 1,840. La verdad es que Perú y Colombia son los dos únicos países del planeta que superan las mil ochocientas especies de aves que habitan dentro de sus territorios. Las causas por tan vasta diversidad tienen una razón científica indudable. El Perú es uno de los países más biodiversos de la tierra. Aún más, según el ornitólogo Valqui, el Perú cuenta con más subespecies en el mundo. Lo que significa que quinientas especies de aves tienen poblaciones divididas por diversas diferencias geográficas en sus habitats y que, por consiguiente, cada una de ellas posee rasgos únicos que las distinguen de las otras. Estas características las convierten en subespecies, que suman por lo menos unas 2,411.
Esta gran biodiversidad de la avifauna es el resultado de una realidad geográfica y ecológica envidiable. Este hecho se refleja en que el Perú posee cinco mil tipos de papas, treinta mil especies de mariposas, para citar algunas.
Breve historia.
Los peruanos han coexistido con las aves desde épocas prehispánicas, como se puede observar en los objetos de cerámica, textilería, orfebrería y litografía que se han hallado en las culturas Nasca, Moche, Paracas y Chavín. Igualmente, hay petroglifos como los de Toro Muerto en el valle de Majes, Arequipa, y los gigantescos diseños de las pampas de Nasca, donde se ven el colibrí o la garza. Todo ello son evidencias de la importante presencia de la avifauna en la vida de los antiguos peruanos. Valqui afirma «La falta de conocimientos ornitológicos en la mayoría de arqueólogos o la falta de la colaboración de ornitólogos con la arqueología, ha tenido como consecuencia una subestimación de la diversidad de especies presentes en las representaciones prehispánicas de aves.»
Pero la relación entre las aves y el hombre antiguo fue más allá de la mera representación. Valqui expresa «Es bien conocida la veneración que las culturas andinas le han tenido desde siempre al cóndor.» Las magníficas esculturas de piedra de la cultura Chavín muestran al águila arpía (la mayor y más poderosa ave rapaz del continente); probablemente fue venerada por esta cultura. Las coloridas plumas de distintas aves fueron también utilizadas para las vestimentas de la clase gobernante inca, así como de nobles y jerarcas de la época. Igualmente, fueron elementos simbólicos de poder como lo refiere el cronista Sarmiento de Gamboa cuando narra que Manco Ccápac llevaba un halcón perdiguero al que hacía llamar «Inti» (sol).
Exploradores y amantes de las aves.
Valqui afirma que fue el obispo Martínez de Compañón y Bujanda el primero en dejar registro de un breve estudio científico sobre las aves peruanas. El tomo VII de sus folios contiene ciento cincuenta y ocho ilustraciones, sin texto alguno, de diversos tipos de aves que observó durante sus viajes y expediciones, a lomo de mula, entre 1768 y 1791. Coincidencialmente, las rutas del obispo -que incluyen Tumbes, Cajamarca, Chachapoyas y Tarapoto- son hoy parte de los circuitos atractivos para los observadores de aves, por su alta densidad de poblaciones oriundas.
A principios del siglo XIX, arribó Alexander von Humbolt al Perú. Describió varias aves curiosas, entre ellas el guácharo, una ave nocturna, que habita en cuevas y cavernas como las que existen en los parques nacionales de Cutervo y Tingo María.
El suizo Johan Jacob von Tschudi publicó un libro titulado Estudios de Fauna Peruana (1844 - 1846), en ella reunía sus observaciones sobre mamíferos, reptiles, peces y aves. Sobre las aves incluyó treinta y seis láminas a color en las que describió cincuenta y seis especies peruanas. Wladislaw Taczanowski, un ornitólogo polaco publicó Ornithologie du Pérou (1884 - 1886), el primer tratado ornitológico en Sudamérica. Y en el siglo XX, la alemana María Koepcke, quien llegó a ser la curadora de la sección de ornitología del Museo de Historia Natural Javier Prado, publicó la primera guía de identificación de aves peruanas, Las Aves del Departamento de Lima.
En la década de los sesenta John O’Neil inició sus incursiones de campo. Años después, este ornitólogo de la Universidad de Louisiana, se consolidó como uno de los científicos más connotados.
En la actualidad el Perú es un destino primordial para conservacionistas, científicos y en especial, para ornitólogos o «pajarólogos» como muchos amantes de las aves se autodenominan. El «birdwatching» o avistamiento de ave tiene su paraíso en tierras incas. |