«La esquina de Roberto Clemente Walter»

La gigantesca colección
de
Mort Rivera
Por Gregorio Pacheco
En nuestra larga
trayectoria en el maravilloso mundo de los deportes, tanto
en nuestro Cabo Rojo, como en Estados Unidos, hemos acumulado experiencias, las cuales podríamos catalogar de gratas e inolvidables. Son vivencias que se mantienen arraigadas en nuestro ser para siempre. Una de ellas, la experimentamos hace poco y la vamos a compartir con nuestros lectores, especialmente con los amigos deportistas.

Springfield, MASS
Cada año son más las personas que se unen a la aventura de coleccionar algún objeto o música popular, como es mi caso. La actividad de coleccionar trasciende al liviano pasatiempo. La sensibilidad y entusiasmo del coleccionista va más allá de regocijarse en conseguir objetos para su colección. Disfrutar el proyecto de levantar una colección, es una empresa que genera grandes satisfacciones, pues el proceso mismo de búsqueda, va ampliando nuestro conocimientos. Se convierte en un investigador del aspecto histórico del objeto que colecciona.
Hace algún tiempo, nos enteramos de la existencia en la ciudad de Springfield, Massachussets, de una gran colección, inspirada por la figura y el legado de Roberto Clemente Walter, cuyo dueño es Mort Rivera, natural de Cabo Rojo, quien había levantado la misma desde hacía 30 años y la había bautizado con el nombre «La esquina de Roberto Clemente Walter» , quien a su paso por la vida terrenal nos había legado una estela de gratos recuerdos, poblados de hazañas deportivas y de grandeza humanista.
Por varios años la oportunidad de visitar al compueblano no se había producido como era nuestro deseo, pero gracias a las gestiones de Abelardo King, editor de este periódico, facilitó el camino para visitar y conocer al distinguido compueblano y deportista, Mort Rivera, así como disfrutar de su histórica colección, la cual es considerada una de las más grandes e interesantes en Estados Unidos. Al fin, me acercaba a una de las vivencias especiales, la cual habría de proporcionarnos un rato ameno y educativo, así como el disfrute de algo único e interesante, como deportista y admirador de Roberto Clemente Walter.
Organizada y de gran volumen
Luego de tomar asiento en el estudio donde estaba colocada la colección, nos impresionó el caudal de artículos y objetos que cubrían las cuatro paredes del lugar, donde podíamos ver con prominencia el retrato del nunca olvidado #21, Roberto Clemente Walter. Diferentes piezas, pequeñas y grandes, de todos los colores, forman parte del inventario. Son producto de la constante búsqueda del amigo Rivera, a través de los años. Antes de entrar en materia, el amigo Mort Rivera nos reiteró el orgullo que vive al llevar consigo las raíces caborrojeñas. Nos confesó la alegría de saludar a un compueblano, lo cual me hizo sentir relajado y cómodo.
En una de las paredes pudimos apreciar objetos que exponen diferentes etapas y aspectos de la trayectoria beisbolística de nuestro compatriota, que nuestro compueblano describe y señala: «Vive para siempre en nuestra mente y corazón, lo admiro y respeto no sólo por sus hazañas en el terreno, sino también por su grandeza humanista». Otra pared se engalana con gorras, camisetas, cientos de tarjetas con perfil de Clemente, efigies, figurines, manteles, uniformes con la enseña Pirata. En un lado del salón, más de 40 libros sobre la vida del malogrado jugador eran visibles. En otra pared pudimos observar, quizás su pieza favorita, una bola firmada por Dona Vera Zabala, viuda Clemente, así como varias fotos junto a la distinguida dama. De paso recuerda con cariño y agradecimiento, las veces que compartió con ella, en 1992 en la ceremonia donde se bautizó una calle con el nombre de su esposo, y en el 2002 cuando se cuando vino a participar en el Desfile Puertorriqueño en Springfield.
Origen de la colección, hazañas y liderato
Sobre los orígenes de su colección, nos relata que hace más de 30 años comenzó a adquirir objetos y piezas históricas de cuatro figuras del firmamento de las Grande Ligas: Willie Mays, Hank Aaron, Mickey Mantle y nuestro Roberto Clemente. Pero al cabo de un tiempo, decidió enfocar sus esfuerzos en coleccionar artículos relacionados con la trayectoria de Roberto Clemente Walker de forma exclusiva. Al transcurrir los años, el Pirata de Carolina, Puerto Rico, se convertiría en su ídolo de siempre. Nos afirmó que el esfuerzo no ha sido fácil. A través de los años, le ha tomado tiempo, dinero y trabajo. Sin embargo, la gestión le ha traído muchas satisfacciones, el honor y el privilegio de perpetuar la memoria de su ídolo, así como rendir tributo a un ser excepcional, quien vivirá siempre en sus recuerdos.
Mientras continuaba mostrándonos sus preciadas prendas, con ribetes históricos y con entusiasmo visible en su rostro, le hicimos una serie de preguntas sobre el tema, las mismas giraban alrededor de la trayectoria beisbolística de Roberto Clemente Walter tanto en Puerto Rico así como en las Grandes Ligas. Respondía a todas las preguntas con una increíble precisión y al mismo tiempo explicaba la relación de un objeto de su colección con una historia de Clemente. Respondía como un verdadero experto en el tema. Nos mencionó varios eventos trascendentales: Cuatro coronas de bateo, sus 12 guantes de oro, cuando conectó su hit número tres mil, el honor en la Serie Mundial del 1971, y finalizar con un promedio de .317 de por vida, en 17 temporadas.
Aunque nunca cruzamos el uno al otro en nuestro Cabo Rojo, ambos tuvimos experiencias similares en los primeros años de Clemente en el béisbol profesional de Puerto Rico. Ambos viajamos hasta el parque Isidoro Cholo García de Mayagüez para presenciar el debut del Astro carolinense en la temporada de 1953-54. Inmediatamente Mort Rivera nos enseña una foto de «EL Escuadrón del Pánico», un grupo de jugadores del Santurce, donde Clemente es único boricua y los demás son: Buster Claxon, Bob Thruman, George Crowe y el estelar Willie Mays. En dicha temporada, tanto Clemente como Mays, coparon, con sus respectivas actuaciones, todos honores en la ofensiva, lo cual ayudó al Santurce a ganar el campeonato.
De un confín del cuarto extrajo una foto de Martin Luther King, el destacado líder negro, quien fue uno de los ídolos de Clemente, y quien lo inspiró para asumir el liderato en la lucha de los jugadores latinos y afroamericanos que eran discriminados y les negaban el derecho de disfrutar los mismos privilegios que era otorgados a los jugadores anglosajones. Nuestro compatriota había conocido al doctor Martin Luther King, cuando éste visitó a San Juan a mediados de la década del 1950.
El número 21 y el apoyo
familiar
Por su entrega y dedicación a la investigación de la vida y obra de Roberto Clemente, así como él éxito obtenido en levantar su colección, allegados y amigos, lo llaman cariñosamente a Mort Rivera «El 21». Es el número que religiosamente usó Clemente en su camiseta durante su carrera. Logró pasearlo con honor por los diferentes diamantes de Puerto Rico, Latinoamérica y las Grandes Ligas. La razón para que el astro carolinense el llevara el famoso número en sus espaldas a debió al l número de letras que lleva su nombre completo, vamos a contarlas: Roberto Clemente Walter.
Como señaló alguien hace algún tiempo, la familia que se mantiene unida, es una familia feliz y es propensa a alcanzar el éxito colectivo. El compueblano y coleccionista Mort Rivera, lo ha comprobado en su bendecido hogar mientras ha realizado su gestión en edificar su gran obra. Siempre ha tenido el respaldo y apoyo familiar, lo que lo hace sentirse feliz y agradecido de su familia. Su distinguida esposa Myrta, sus hijos Vivian y Mort Rivera Jr., han sido un vital complemento en su esfuerzo para construir su obra. Su compañera, natural de Yabucoa, le ha acompañado a lugares importantes, así como a entidades de gran prestigio y conocer a destacadas personalidades. Ha visitado con frecuencia el Salón de la Fama y los estadios Forbes Field y Threen Rivers, donde tuvieron el grandísimo honor y privilegio de disfrutar del talento y la personalidad del Astro boricua.
Falta algo y amigos de Clemente
Hay veces que por una razón u otra, no logramos alcanzar todo lo que deseamos en la vida. Supuestamente, el amigo Mort Rivera posee todo en su colección, pero nos dijo que eso no era cierto. La tragedia en las navidades del 1972, evitó que lograra obtener una foto junto al ídolo así como una bola autografiada. Sin embargo, no lamenta no haber satisfecho ese deseo, según él, Dios lo quiso así. Atesora las experiencias que ha vivido, primero viendo a su ídolo destacarse en el campo de juego y años más tarde coleccionando su preciado legado. También nos relata lo orgulloso y agradecido que está de sus experiencias, las cuales compartió con Doña Vera Zabala de Clemente. Las mismas son inolvidables.
Después de compartir con Mort Rivera, le entregamos a nombre de la agrupación «Amigos de Clemente», de Bridgeport, unas hojas con información del grupo y su evento anual que realizamos cada 31 de diciembre frente a la tarja dedicada a su memoria. Un acto de recordación, el cual aplaude nuestra comunidad. También le dejamos una copia del poema «Legado de Clemente» cuyo autor es nuestro amigo y compañero Willie Matos. Lo entregamos como una manera de expresar nuestra solidaridad y agradecimiento como puertorriqueño y admirador de Reberto Clemente Walter, por su esfuerzo a través de los años elevando la figura de quien cumplió la misión en tierra y murió como un verdadero campeón. El número 21 en los diamantes y el número uno en el corazón de nosotros, los puertorriqueños. |