ARTE CULINARIO
“China Garden,” la plenitud de lo “chino”
Por FRANK GORDILLO
Lamentablemente lo bueno dura poco y ya pasó la hermosa temporada de las fiestas de fin de año aunque todavía nos quedan las “octavitas” y las sabrosas comidas de mi tierra. Han sido seis semanas de lechón, pasteles, arroz con dulce, morcilla, tembleque, flanes, arroz con gandules, “cuchifritos,” vianda, y todas esas delicias que me hicieron recordar a mi tierra.
Pese a las protestas de mi esposa, me escapé varias veces al “Aquí Me Quedo” y al “Comerio” para probar estas cremas del paladar boricua que me hicieron subir diez libras y me pusieron el colesterol como en 280. “Si sigues así te vas a parecer a José del municipio,” me dijo el Dr. Rodríguez a quien le gusta mucho bromear, pero al mismo tiempo es muy serio en estas cosas de la presión alta. “No más cosas saladas ni adobo Goya,” me dijo mirándome con autoridad a los ojos.
Volviendo a la realidad, ha llegado enero con un clima tipo ciudad de Orlando en invierno, y comienza el nuevo año que estará muy entretenido con esto de las primarias para alcalde.
El otro día, recordando las parrandas que dimos con el alcalde, Edwin, y Ana, entre otros colegas del municipio, me topé de pronto con un restaurante que me hizo pensar de inmediato en mi amigo Kelvin Roldán que anda muy orondo y preparado física, emocional y espiritualmente para ser representante estatal en el cuarto distrito reemplazando a Evelyn Mantilla. De hecho, Kelvin ya camina como representante medio echado para atrás y hablando en forma sentenciosa. “Nunca me ha gustado la cafrería,” dijo el otro día a propósito de la gente pobre que vive en distrito aledaño a Down Town.
En este sentido mi compadre Mamerto se opone a que se use ese término ya que según él implica una odiosa manifestación de una diferencia social. “Cuando decimos ‘cafre’ estamos llevando a cabo una distinción social en la que alguien que se cree el cheche mira hacia abajo a aquellos que deben lidiar cada día con la pobreza y que se expresan o actúan de acuerdo a esta condición,” dijo este controversial filósofo de la comunidad que agregó que si uno quisiera ponerse así de exquisito encontraría “cafre” andar dando parrandas con una pava verde, sacar pistola en un restaurante, o decir bobadas en un español mal hablado. “Ni que vinieran de familia de loza,” dijo mi compadre que a veces se pone demasiado crítico.
Yo espero que estas actitudes elitistas de Kelvin no le traigan problema con la gente humilde del cuarto ya que aunque no tiene doctorado, habla, actúa y camina como si lo tuviese y no me gustaría que después anden diciendo por allí que es una batata con corbata o un come coco.
De todos modos, todos admiramos el sentido de sacrificio de este hijo político de Eddie que renunció al trabajito de $70,000 en la municipalidad por los magros $35,000 billetes que paga la legislatura. El considera que es un enviado del alcalde y que por lo tanto lo que hace vale la pena para el mundo de Down Town y las corporaciones.
Pasando a lo de la comida y acordándome de Kelvin, me encontré a boca de jarro con “China Garden” localizado en lo que fue en el pasado el restaurante y bar El Coquí, aquel del escándalo mayúsculo en que el dueño, un muchacho de apellido Cordero que es estadista, no le quería abrir la puerta a la policía que llegó como a las dos de la mañana a ver porque proseguía la fiesta y la bebelata.
Hoy día, con los tradicionales colores amarillo y rojo, “China Garden” abre sus puertas al público de esa zona cercana al Institute of Living, Trinity Collage, la escuela Magnet del Corredor, y el Hospital de Hartford. Los propietarios están muy contentos, aunque lamentan la partida de Kelvin del municipio que les priva de un comensal y cliente habitual. El lugar también hace envíos gratis de pollo dragón, cerdo Shu En Lai, y Arroz Paraíso.
“Si el señol Kelvin llamalnos le polemos hacel envíos sin costo al Capitolio,” dijo Chin Gon Chan que hará estos recorridos en bicicleta y que espera que el nuevo legislador le abra avenidas nuevas en la sede del poder de Connecticut y en sus amplios atrios iluminados con ventanales y vitrales exquisitos para quien viva en la Park.
Suerte a “China Garden” y a Kelvin en su nueva carrera como legislador. Como le falló lo de ser el presidente de los nuevos legisladores que jurarán esta semana, bien podría organizar a todos los restaurantes chinos de la región y transformarse en su nuevo Mandarin. Estamos hablando de un grupo grande señores.
|