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ARTE CULINARIO

Lo culinario, la “subpoena” y el acelerado avance tecnológico
Por FRANK GORDILLO
En medio de las cartas de comparecencia perentoria y bajo pena de desacato enviadas a connotados y circunspectos políticos y funcionarios municipales de Hartford para que vayan a charlar con el Gran Jurado en New Britain debido a esta engorrosa investigación acerca de supuestos “errores” de nuestro Jefe y de miembros de su gabinete; el ambiente no está muy bueno en el 550 de la calle Main.
Hay como una ansiedad creciente y muchos por la mañana, antes de darse los tradicionales buenos días, se preguntan en un susurro casi inaudible en los baños, “y a ti… ¿te llegó ya la cartita?”
Es que una “subpoena,” contrario a lo que opinan muchos comelones y cacheteros, no es una sopa de pollo melancólico, o con pena, sino que algo serio que se investiga para llegar a una decisión delicada en la que el Gran Jurado le dice a los investigadores estatales si tienen o no entre manos un casito criminal.
Lo que más preocupa es que estas invitaciones perentorias bajo pena de desacato se han enviado incluso a personas tales como el respetado señor Mazzula que ya se había jubilado y buscaba un feliz descanso después de años de trabajo en la crítica División de Vivienda de Hartford en las que se lidia con muchos contratistas; y a Matt, que aunque no es muy placentero, está de nuestra parte y es uno de los héroes de nuestra cruzada de “lograr lo imposible a como de lugar.”
¿Qué tiene que ver todo este rollo que continúa en el 2008 con lo culinario? Pues, déjenme decirles que mucho, ya que la ansiedad nos lleva constantemente a satisfacer nuestra necesidad de relajamiento con el movimiento armónico de las mandíbulas en el sagrado acto de mascar y libar.
Los rinconcitos habituales en los que nos reunimos los políticos y funcionarios de la municipalidad de Hartford, están muy ocupados vendiendo ahora sus productos habituales tales como pernil de lechón joven, asopados, y hasta el fiel mondongo, que nos mejora el ánimo los días sábados por la mañana después de una fiesta organizada por la Celestina.
Pero fíjense ustedes como también lo tecnológico entra dentro de este baile. Tal como pasó con el mega escándalo de Watergate que le costó la salida del puesto de presidente a Don Richard Nixon que luego fue perdonado por este muchacho buena gente y tambien republicano llamado Gerald Ford; las comunicaciones escritas ya sea en forma de faxes, o virtuales como e-mails; son objeto de la concentrada atención de los sabuesos estatales.
Hasta el nombre del súper John Rose, Abogado de la ciudad, ha salido a relucir en unos líos en que éste le mandaba a cobrar a los republicanos y pequeños comerciantes $400 dólares por documentos públicos e impresos sacados de la tecnología virtual.
Mis hermanos, la tecnología nos sorprende día a día y ya no se puede enviar mensajes graciosos a través del Internet de la ciudad porque nos están velando. Hay unos tipos que saben todo lo que uno comunica virtualmente y que te lo almacenan para más tarde usarlo en tu contra en los tribunales. ¿Cómo se puede vivir y trabajar así?
Todo esto nos está haciendo comer más y engordar ya que por allí se anuncian otras demandas a algunos funcionarios que se dedicaban a acosar empleados que no comulgaban con los rollos de la alcaldía y que fueron finalmente despedidos…hummm.
Ahora estamos tensos y nos cuidamos muchos de lo que comunicamos por el Internet. No más chistes colorados ni envío de fotos eróticas. El Hermano Grande está ahora en New Britain.
Eso es así.
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