ARTE CULINARIO
Los restaurantes Mac Donald
Por FRANK GORDILLO
No lo puedo creer, yo jamás habría imaginado que escribiría algo positivo acerca de estos establecimientos comerciales tan criticados en el pasado ya que tenían más grasa que mameluco de mecánico de la Hill Side. Con esto del colesterol y la obesidad, parece que los ejecutivos de esta multinacional le han puesto al cascabel al gato, se han colocado las pilas, y están ofreciendo opciones alternativas a los super Humbergers de dos pisos, a las papas fritas recalentadas con aceite siniestro, y otras menudencias aceitosas.
Como el 4 de julio aproveché para ir a la playa, mi esposa y mis hijos me vieron la tremeda barriga que yo había intentado disimular (como las damas embarazadas) con una guayabera amplia «made in China» que compre un día de campaña política en Wal Mart. Dada la insistencia de mi cónyuge me la saqué para exponer mi anatomía al sol, y allí fue el escándalo.
«Tío, tío, usted parece que está preñado, ¿cuántos meses ah?» me dijo el pesado de mi sobrino que desde que lo invité a «Sarapes» se me ha pegado al lado con su noviecita como sellos postales para de este modo comer gratis. Mi mujer puso el grito en el cielo y mis hijos desde ese día me pasan diciendo, «no te mueras papito.» Debido a eso, he tenido que iniciar una dieta estricta y estoy aprendiendo a comer sano.
Por este motivo un dia como a las 12 y que andaba con un hambre traumática, entré un poco dubitativo al Mac Donald del Centro Comercial de la Flatbush y me matriculé con una Caesar Salad con pollo calientito que sirven con unos trocitos de pan, y con la salsa con base de vinagre y aceite natural. También me prepararon mi preferido café descafeinado y helado con azúcar baja en calorías, y para postre solicite a las simpáticas señoritas que me dejaran probar el postre basado en frutas y yougurt. Todo esto es muy distinto a los antiguos Súper Súper Mac, y a las bolsas con papitas fritas ricas en sal y grasa que son más peligrosas que un mono con escopeta.
Es cierto que de vez en cuando miraba yo en el menú luminoso al famoso Super Emparedado de pollo en pan francés, y por supuesto el Mac King Kong que usted se cansa de mascar, pero me mantuve en mi promesa de no beber sodas, evitar las papas fritas y las carnes rojas. No sé si habré rebajado, pero mi esposa está más tranquila y para la cena como sin reclamar las sopas de repollo con cebolla hervida y baja en sal, y los desabridos estofados de espinaca que saben peor que campaña primaria mal llevada.
Trataré de ser perseverante aprovechando que en el verano no dan tantas ganas de comer cenas fuertes. De todos modos para el 4 de julio mi esposa me preparó perros calientes de pavo y una ensalada de lechugas con tomate, además de jugo de china y limonadas. No pude probar una fría. Qué le vamos a hacer!
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