ARTE CULINARIO

Las buenas ensaladas para los meses de estío y de campaña electoral
Por FRANK GORDILLO
Cuando los días calurosos ponen a prueba nuestra resistencia emocional y orgánica, y un sudor pegajoso provocado por la humedad intensa se desliza desagradablemente por la espalda hacia abajo y nos quita hasta los deseos de fantasear con un asopao caliente, unas chuletas fritas, o un mondongo navideño; las ganas de comer se aminoran y es el tiempo óptimo de tratar los platos fríos, las ensaladas, y las frías.
Esto, en mi caso me ayuda en la campaña de bajar de peso frustradas drásticamente en agosto con tanta barbacoa y perros en celo (calientes) en el lago de New Harford que me están haciendo crecer la barriga al punto que los pantalones a la altura de la cintura me los debo poner con vaselina y ungüentos. Y es que es difícil imaginarse comiendo un arroz con gandules o un pez chillo con 100 de humedad que hacen sudar hasta al mismo pescado.
Anway, y entrando al tema, debo decirles que en la municipalidad estamos todos profundamente inmiscuidos y contentos hasta más no poder en la campaña electoral que culmina el martes 11 de septiembre, o más bien en noviembre.
Nuestro Jefe y sus asesores que se las saben todas, ya le hicieron un jaque que puede ser «mate» a Minnie y a Charlie que se encontraron el último día de la certificación de firmas con la sorpresita de ver frustradas sus ansias de participar en las primarias.
La verdad es que los dos habían conseguido suficientes y legitimas firmitas pero había una bendita ley electoral del año 1978 cuyos recónditos acápites se le habían pasado desapercibidos a ella, a Ramón, e incluso a Nick que viene regresando de unas vacaciones de la península de los Apeninos (Italia) y a quien esta noticia le cayó más mal que una ensalada de tuercas con aceite de oliva, a propósito de estos guisos de verano.
No habría sucedido nada si no es por una encuesta telefónica tipo Gallup que hicimos desde la alcaldía consultando a los puertorriqueños e hispanos por quien votarían para las primarias del 11. Además de malas palabras, captamos que un porcentaje significativo, como lo dijo un señor que se depila el cráneo y que es investigador social, «no votarían en la primaria por el Jefe.» Qué mal agradecidos. Allí fue que El montó en cólera y dijo enojado que «conmigo no se juega.»
Es que para lidiar con el Jefe se debe ser cuidadoso o cuidadosa porque tiene un equipo de abogados y asesores de alto nivel que han examinado la ley electoral con lupa y que podrían provocar dolores de cabeza a quienes se hayan atrevido a desafiar su poder omnipotente.
«A esos tipos no se les va una y su sabiduría a veces supera a la de Mefistófeles,» dijo el Chamán a quien le gusta mezclar en sus análisis políticos aspectos mágicos y misteriosos.
Así, llenos de optimismo y satisfacción íntima nos dirigimos con paso joven hacia «La Casona» donde nos encontramos con Edwin y otros amigos que están regresando de vacaciones y que se estaban informando de las últimas novedades de la política del patio.
«Los cogimos volando bajito,» abrió los fuegos con una sonrisita este muchacho que se está dejando canas y al que le fue tan mal en un examen para ser inspector. «Ed, me estás haciendo la competencia pareces que tuvieras ya cinco meses de embarazo,» le dijo José a Edwin que se sonrió de ese modo que ustedes conocen.
El tema obligado de conversación fue la ficha de tranque para Minnie y lo que sucede en las agencias hispanas que están más enredadas que ensalada de linguini con calamares jóvenes.
«No sé como fue que se esfumaron los chavos del presupuesto del Foro cuando allí había organización y buena contabilidad... algo ha pasado» dijo con pena este muchacho al que le dicen «Colgate» ya que siempre anda mostrando los incisivos en una sonrisa más plástica que madera made in China.»
Interesados en relajarnos, nos servimos unas ensaladas frescas que prepara el cocinero de La Casona en las que se combinaron distintas frutas y vegetales. Vi en ellas tomates, lechugas, aguacate, pimentón verde y rojo, zanahorias, cebollita picada, y el famoso cilantro que le da un no sé que a cualesquier embeleco vegetal.
En medio de las frías con las que bajamos los vegetales, José expresó con la mirada ya turbulenta por la cerveza la afortunada imagen poética, «muchachos, la política actual está tan enredada como una ensalada surtida y esto me recuerda los buenos tiempos de la Saxon Perry y el otro García,» dijo.
Así, nos despedimos en el estacionamiento riéndonos del asalto que le hicieron hace algunas semanas a Arturito Feltman quien ha declarado que lo que le pasó en el parqueo de Mozzicato «no fue un asalto, sino que el muchachito solo quería pedirle prestado el celular.»
«Así piensan los liberales» me dije a mi mismo recordando lo que a dicho el Jefe y me fui guiando para la casa con la idea de pedirle a mi esposa que esa misma noche me hiciera una ensalada de langosta con trozos contundentes de queso griego, unas dos tajaditas de tomates, y mucho, mucho aguacate para seguir adelgazando.
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Nota del editor: A pesar de lo que digan algunos obnubilados por el resentimiento, Frank es un reconocido Chef con una amplia experiencia en platos exóticos y de los otros. Es autor de una variedad de platos folklóricos que incluyen variaciones del «cebiche,» la carbonada lineal, «el gazpacho tornasol,» las sopaipillas rellenas, y las sopas de caracoles solteros. |