ARTE CULINARIO
Restaurante «Ay Chihuahua»
Por FRANK GORDILLO
ntó esto de las peticiones y todos andamos en la ciudad muy sobresaltados ya que ahora están de moda los detectives privados al estilo James Bond o del «hermano mayor,» y en el municipio no nos atrevemos ni a ir al baño. Se comenta que pusieron a funcionar el SIM (Servicio de Inteligencia Municipal) y por lo tanto olvídese de llegar atrasado o de ir «de una carrerita» a comprar un emparedado de pernil al «Comerío» para la hora de almuerzo. Ni se le pase por la cabeza salir como a las once de la mañana en un carro de la ciudad a hacer disimula-damente campaña por candidatos. La cosa está mala y mi dieta peor, ya que con los nervios me escapo constantemente después del trabajo a «Montealbán,» o al «Aquí Me Quedo» para bajar la tensión.
Los sábados ya no se puede ni ir al Peter debido a que dicen que nos están velando.
Como les contaba, y después del incidente del cine donde gasté como $150 pesos pagando entradas a los cuñados y comprando en el así llamado restaurante «Crown;» he evitado salir con personas que no sean de la familia más inmediata y evito a mi sobrino y a su noviecita que siempre se pegan cuando hay comida.
El día en que pasó lo inesperado en el tribunal y que para más desgracia fue un día viernes que se prestaba muy bien para el jolgorio y la bohemia de verano, muchos comenzamos a sentir los síntomas de indigestión y dolores de estómago típicos del EPLA (Estrés Político y Legal Agudo). Sé que varios cogieron apesadumbrados para la «Casona,» otros se fueron a refrescar al cine, pero yo pasé por causalidad por enfrente de este restaurante que está situado en el 341 de la famosa calle Franklin, que tiene el romántico nombre de «Ay Chihuahua,» y donde hizo una actividad de recolección de fondos este muchacho Arce que no lo hace mal como orador.
Quienes entran a los cómodos salones de Ay Chihuahua con aire acondicionado se sienten de inmediato cómodos y bienvenidos cuando una señorita muy simpática les presenta un menú con una excelente variedad de guisos de la tierra de Villa y Zapata. Lo de «Chihuahua» no tiene nada que ver con el perrito bueno para ladrar, sino que con un lugar típico del país del Vicente Fox cercano a Texas, donde ahora están que se van a las manos debido a los trucos y bromas pesadas que hacen en las elecciones y que se parecen a las que usaron acá en Florida. ¡Cómo aprende la gente!
Ingresé con cautela al restaurante porque ando algo nervioso con esto de Panchito, pero de inmediato me animé con un aperitivo de Nachos con una buena salsa de guacamole y jalapeños con el famoso ají de Tijuana, «aliento del Averno,» que calienta más que guatero de diablo. Por supuesto que para neutralizarlo están las buenas frias, Dos, y Tres equis, que le traen el sabor de Puro México y Azteca.
Debido a que me encantan la chuleta de puerco y las «flautas» (éstas no tienen nada que ver con el conservatorio de música) que hacen allí, pedí dos y disfruté el Chile relleno que no tiene nada que ver con la presidenta Bachelet. Para no tener que volver más tarde y como andaba nervioso, pedí enseguida la famosa «enchilada verde» de la casa que finalmente me ayudó a relajarme. El famoso y bonachón cocinero «Susuki» prepara muy bien los Tamales y las fajitas de Camarón, como también el famoso Mole que es mero mexicano. Como tenía el estómago un poquito pesado me tome una última Corona y me despedí del administrador que es una persona muy seria y quizás nativo de Guanajuato donde está el «camino que pasa por tanto pueblo.» La próxima semana les hablaré de un restaurante brasileño del sector y de sus deliciosas ensaladas Ipanema.
¡Ah, se me olvidaba! Los fines de semana «Ay Chihuahua» presenta a un grupo de mariachis bien valientes que les cantarán temas tan recordados como la «El preso número nueve» que le están dedicando frecuentemente a un candidato muy conocido y en desgracia, «Jalisco No te Rajes,» que está interpretando más a menudo este muchacho Edwin, y la conocida guaracha «No me amenaces,» que siempre tararea cuando camina por la Broad, Minnie González. Estos músicos que son muy machos; simpáticos y agradables, no usan pistola como en las películas de Jorge Negrete, pero cantan hasta dedicatorias en caso de que usted vaya con su esposa o con la amiguita. Se saben muy bien los temas «Juan Charras-queado,» y ahora que estamos en verano, «Cuando calienta el sol.»
Después de unas tres «Coronas,» ¿quién se puede sentir vigilado?
Por si acaso, le pedí a la señorita que me atendió que si yo volvía con mi cónyuge, haga como que no me conoce. ¡Qué le vamos a hacer! es cosa de dietas.
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