ARTE CULINARIO
Restaurante «La Casona»
Por FRANK GORDILLO
Después de las tormentosas primarias demócratas de nuestra ciudad en las que algunos ganaron y otros perdieron, necesité tomar un pequeño descanso en la playa para relajarme y donde por supuesto se nos filtraron mi cuñadito y su esposa, mi sobrino con la noviecita, y por supuesto mi familia, además una amiguita de mi hija con la que le gusta jugar Uno y Nintendo.
«Tienes que rebajar esa pipa y comer menos ya que me parece que debes tener el colesterol en cuatrocientos. Si sigues así todos sabrán que trabajas en el municipio con José y Ed» me dijo enojada mi esposa que descubrió que yo pasaba a menudo a comer bagels con queso y café al Dunkin Donuts de la Washington, el lugar preferido de esas muchachas que se rien con uno aunque usted no las conozca y que siempre necesitan un «raid.»
Así, nos fuimos a unas playas de Massachusetts donde las aguas son más heladas que nariz de gato y que en nada se asemejan a mis playas de Boquerón con palmeras y arenas blancas. Controlado de cerca por mi esposa tuve que aguatar el pico y comer muchas ensaladas de apio, tortillas de espinaca, unos escuálidos muslos de pollo de la Nueva Inglaterra sin sal, y cosas por el estilo de las que ni quiero acordarme.
¡Qué alegria para mi y profunda satisfacción fue darme una escapada el mismo día del regreso de las anti playas a las que me referí anteriormente, y coger con libertad por la avenida Wethersfield donde desde lejos divisé el anuncio de este gran restaurante La Casona!
Cuántos momentos de alegría y solaz pasamos allí durante la campaña de Panchito quien deberá ir a hablar con el juez el próximo 30 de agosto por esa cuestión de los viejitos, según me contaron unos títeres que estaban parados en la esquina de la Park con la New Park.
Enseguida recibí la bienvenida de dos hermosas señoritas que me hicieron pasar al área del bar donde me refresqué con un par de frías. Posteriormente una de ellas de nombre Mariela, me escoltó hacia el comedor señorial, salón que asemeja esos lugares tradicionales de Colombia o Puerto Rico. Tuve la oportunidad de saludar a sus distinguidos dueños, el señor Fabio Caro y su esposa Amparo quienes son muy gentiles, simpáticos y agradables
De partida me matriculé con una «Sopa parihuela» cuyos ingredientes son mariscos, cebolla y picante incaico que a pesar de dejar la lengua cálida, da energías y entusiasmo para seguir comiendo. «Aquí preparamos una amplia gama de comida latinoamericana y tenemos platos exclusivos de Colombia, el Caribe, Perú, y Argentina,» me comentó el Cocinero Mayor Aurelio (creo que de apellido Buendía) quien me dijo que lleva en este oficio de alquimista de la cocina desde hace 8 años y que aprendió los secretos del buen comer en su pueblo natal de Cali. «No, yo no nací en Aracataca,» me corrigió.
Siguiendo sus consejos, me comí sin compasión tres empanadas colombianas rellenas con vegetales y pollo que dejan ganas de seguir comiéndolas, pero debía hacer espacio para mi plato de fondo que fue la famosa «Parrillada Mixta de Carnes» que incluyó una exquisita selección de carnes de lechón, pollo, chorizo, res, y que la presentan adornada con vegetales y papas. Ganas me quedaron de saborear una «Parrillada de mariscos,» pero después de todo lo comido como que me cohibí pensando que las mesoneras dirían que a mi gusta comer demasiado, lo cual es verdad.
De acuerdo al administrador Sr. Julio Castaño de Medellín, el restaurante la Casona fue renovado hace algunos años con ventanales, puertas y adornos típicos traidos directamente desde Colombia que dan al comensal la sensación de estar en un país hispanoamericano.
«Comenzando el 17 de septiembre estaremos abiertos los días domingos entre las 2 de la tarde y la una de mañana y presentaremos música en vivo con destacados artistas de jazz y expertos en música de latinoamérica,» me dijo con voz recia agregando que también están los famosos jueves, viernes y sábados sociales de la Casona con música del DJ Papo para que usted disfrute solo, o acompañado bailando la hermosa canción «La piragua,» o «Macondo.»
Entre los platos que me recomendó para la próxima vez, Don Aurelio el cocinero, me dijo que tienen «Lomo saltado de carne,» la famosa y popular «Bandeja a la Casona,» el famoso «Arroz Chaufa,» que le encanta a mi amiga Margarita Costavarría, el «Pollo a la Criolla» que me contaron a saboreado ya Edwin, y el «Mofongo puertorriqueño,» que tanto le agrada a Minnie y al alcalde. Para los admiradores de la tierra de Don Quijote, le tienen una deliciosa «Paella Valenciana,» y para los poetas un plato metafórico llamado «Tierra, Mar, y Aire,» donde combinan las carnes de la langosta, la res, y la pechuga de gallinas solteras y sin compromiso.
La próxima vez iré para saborear una carne guisada que le queda muy bien a este muchacho Aurelio Buendía. Como estarán muy agitadas las elecciones para noviembre, no me faltarán las oportunidades de regresar a La Casona para hablar con Don Julio, platicar en lengua Caleña con Aurelio, y saludar a las meseras más simpaticas de la regián, Marielita y la princesa Diana de la tierra de los «Che.» Hablamos pronto.
|