ARTE CULINARIO
Restaurante «Coyote Flaco»
Por FRANK GORDILLO
En la semana en que mis hermanos «cuates» se ponen las botas celebrando el dia de su Independencia, iba con un amigo originario de Guanajuato en dirección poniente por la avenida New Britain, cuando repentinamente apareció ante nuestro ojos y frente al número 635 de esta populosa avenida, el cartel de entrada del restaurante «Coyote Flaco.» Aunque el nombre tiene que ver con uno de estos animalitos que se ve como llevando una dieta semejante a la que me ha impuesto mi esposa, él que come en ese lugar gana tamaño, proteinas, y peso pa’ rápido gracias a el menú.
De hecho el coyote es un animalito que se alimenta de lo que caiga, es carnívoro y le carga hasta a los pobres gatos. Por algún motivo que aun no entiendo, el nombre ha hecho populares a varios restaurantes mexicanos en la región de la Nueva Inglaterra y probablemente sea originario de México «lindo y querido.»
Como era viernes y todos en la municipalidad andábamos un poco agitados por lo del nuevo superintendente de escuelas, entramos de inmediato al discreto bar de este lugar donde nos servimos unas Coronas y compartimos con el cocinero que es muy serio y se especializa en comidas no solo de México, sino que de la cocina hispana en general.
Por allí mismo mi amigo me presentó a la propietaria del lugar, la distinguida dama Esperanza Cabrera que nos contó que inició esta empresa culinaria el 2 de agosto de 1999. «De inmediato tuvimos una gran acogida del público de este sector y de muchos cuates que vienen aquí a probar comida típica de su tierra,» nos dijo esta mujer de empresa que vela personalmente por todo lo que acaece en el local adornado con sombreros cuates y cuadros de México.
Con mi amigo Pancho pedimos pa’ rápido dos órdenes de Nachos Supremos con habichuelas, quesito, unos jalapeños más calientes que las noches del Peter, y carne de res jugosa que es la que a mi me gusta. También probamos una orden de tamales que estaban deliciosos y que mi amigo dijo que no los comía mejor ni en su propia tierra. «Mano, esta salsa de enchilada no la probaba ni mi general Zapata,» dijo y de inmediato hicimos un brindis por los próceres Emiliano Zapata, Pancho Villa, y Benito Juárez.
Como el bartender se dio cuenta de que andábamos en onda de celebración, nos puso unos corridos típicos de la tierra del famoso pintor Diego Rivera tales como «Adelita,» y «Que bonitos ojos tienes,» en una versión de Regetón chicano.
Como plato principal pedí un sabroso «Chile relleno» con carne de vaca soltera, salsa de enchilada y quesito monterey. Mi amigo Pancho se inspiró con un «Combo» denominado Bistec Ranchero que venía acompañado de arrocito, habichuelitas, guacomolito, cremita y tortillitas de maicito. Todo esto nos llevó a hacer otros brindis dedicados a cantantes tales como Cuco Sánchez, Miguel Aceves Mejías, y Vicente Fernández tambien denominado «cejas intensas.»
De postre me despedi con una torta de tres leches y un café bien cargado para bajar el alimento. Por el camino a mi casa me serví un chiclet para disimular.
Salimos como a las siete cantando «Allá en el Rancho Grande,» mientras en el horizonte el día decía Good Bye a la ciudad «Raising Star of New England.» Cosas de la vida.
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