YOUR WEEKLY SPANISH NEWSPAPER Contactenos
PORTADA
 
EL PERIÓDICO SEMANAL DIGITAL DE LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT

 
 
 

ARTE CULINARIO

«Monte Albán» se sigue destacando por su
comida típica y fresca
531 de la Avenida Farmington, Hartford

Por FRANK GORDILLO


Los hermanos Martínez, artífices de la buena comida de «Monte Albán»

Ya se aleja la última semana de este mes de septiembre que ha estado más caliente que guatero de diablo y en la alcaldía estamos todos preguntándonos para que lado irá esta cosa de las elecciones de alcalde y concejales.
Por ahora se sabe que Charles Mathews, Raul De Jesús, Minnie González, y Stan McCauley van a la pelea en noviembre disputándole el puesto a nuestro querido Jefe que últimamente anda un poco ensimismado por ciertas preocupaciones que tienen que ver con abogados.
Sin embargo todos saltamos de gozo cuando el Sr. Blumenthal y la Secretaria de Estado le endosaron, a pesar de que la misma oficina del Abogado General es la que investiga ahora a mi Jefecito por lo del baño. «Todavía tiene pegada,» me dijo filosóficamente José cuando nos fuimos a abastecer a este gran restaurante realmente mexicano llamado «Monte Albán» que nuevamente recibió tres estrellas de excelencia de parte del periódico «Hartford Advocate.»
Dejando la política a un lado y yendo de lleno al grano, como dijo mi dermatólogo, una de las cosas en que usted se debe siempre fijar en cualesquier restaurante de la tierra de Pancho Villa es la rapidez con que le traen los guisos, sean estos el «mole poblano,» o la «enchilada Oaxaqueña.»
«La gente que no sabe piensa que si el plato llega rápido, digamos cinco minutos, significa que el restaurante es bueno, sin embargo una comida bien hecha toma su tiempo en llegar y usted no debe desesperarse porque significa que en ese restaurante no están usando los microondas,» nos dijo Eustasio Talavera, un conocido crítico de la cocina internacional quien reconoce que eso es lo que ha hecho popular a restaurantes como «Costa de Sol,» «El Criollísimo,» y el «Aquí Me Quedo,» donde su comida la preparan en forma individualizada, y no hay guisos ya preparados y furtivamente envueltos en plástico, y el microonda está prohibido como herramienta seria de la cocina.
En este sentido, y como lo comprobamos con José ya que fuimos a felicitar a los cocineros Wenceslao y Antonio Martínez, lo que había en la cocina de Monte Albán era limpieza, ollas, pailas, la cocina, pero ningún micro onda. «Todo lo hacemos con productos típicos de México lindo y querido, a la usanza mexicana, y preparando las viandas en forma natural, lenta, pero segura,» nos dijo Don Alfonso Martínez que nos confidenció que esta iniciativa comercial se inició hace seis años y que gracias al poder de la palabra de sus mismos clientes, el restaurante ha ido adquiriendo más popularidad.
Los hermanos Martínez son de la famosa región de Oaxaca cuya cocina tiene una marcada influencia en el menú de Monte Albán que presenta una variedad extraordinaria de comidas y guisos. José, que ya aumentó dos números en pantalones, pidió para comenzar dos tamales y una sopa de tortilla que para un ser humano normal hubiese sido suficiente. Yo por mi parte y debido a que me estoy cuidando, pedí un plato marino llamado poéticamente «Vuelve a la vida,» y que es un equivalente al «mondongo» puertorriqueño que resucita enfermos graves que han despertado muy mal el día sábado después de repetidas libaciones nocturnas en «Azúcar.» En mi caso, ya que andaba un poco trasnochado, me ayudó grandemente ya que por una fiesta con simpatizantes del Jefe, llegué ese lunes con mareos y síntomas de angustia existencial.
Una vez afirmado el estómago, yo me abastecí con un delicioso «caldo de mariscos,» que me ayudó también a resucitar y sentirme nuevamente fuerte y viril. José por su parte se comió con serenidad un plato llamado «Puerco en Pipián Rojo,» que no tiene nada que ver con política y le hizo sudar sobretodo porque lo aliño con un ají especializado en Monte Albán llamado «diente de cobra,» que pica más que avispa con hipo. Para terminar pedimos un postre típico y casi desconocido llamado «Leche con arroz,» (yo había probado el arroz con leche) al que acompañamos con dos vasos grandes de Horchata para bajar la presión arterial y evitar problemas con la mente.
Los precios no son baratos, pero como les digo, prefiero gastar unos pesitos más que comer comida barata recalentada en microondas que como decía Descartes, son la «negación de la negación,» y con la que algunos establecimientos comerciales pueden engañar a los gringos, pero no a nosotros los de la municipalidad que de saber comer y beber bien, sabemos. Salud y hasta la próxima.


 

LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT
Your Weekly Hispanic Newspaper
_______________________________________
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.
Reproduction in whole or in part, without written permission, is prohibited.
USA - CONNECTICUT