ARTE CULINARIO
Comidas alternativas para combatir las libritas demás
Por FRANK GORDILLO
La proximidad de las elecciones de noviembre y esta interesante disputa entre “ojitos” Lamont y el señor “Joe,” me han tenido un poco ocupado ya que como siempre, en la municipalidad hay cosas extras que hacer. La política del patio está más tranquila después de las batallas en el tercer y cuarto distrito, y lo único que se ve más caliente que guatero de diablo es esta situación en la Autoridad de Vivienda donde se ha caido en eso de las demandas legales. Es lamentable que la mala prensa que se merece Lancelote le haya caido también a otra gente que lo que hicieron fue cumplir con su deber de vigilar a los que les gusta profitar del erario público. Todos sabemos sin embargo que esto es parte de la campaña del 2007 y que de nuevo la política se mete en todo y de lo que se trata es de comenzar a quitarle la credibilidad a posibles rivales. Lo interesante es que no se han metido con Minnie a la que incluso sus antiguos enemigos la están hasta saludando y preguntándole como está Ramón.
Debido a consejos de mi médico, debo ahora tomar en serio la cuestión de rebajar una libras y aunque me doy de vez en cuando mis escapadas al Aquí Me Quedo, o al Comerio, he ido descubriendo lugares donde puede uno comer almuerzos alternativos y no caer en las pasadas orgías de carne de pernil, cuajitos, cuchifritos, alcapurrias, y carne guisada.
Es más, he realizado una investigación exhaustiva de lugares que son absolutamente peligrosos para una dieta y el primer lugar lo lograron los “Dunkin Donuts” donde los bagels, las rosquillas (Donuts) y los emparedaditos que traen huevos, carne, queso y chocolate caliente le pueden agregar fácilmente a su organismo 800 calorías y decenas de gramos de colesterol del malo. También en mi lista están los restaurantes chinos y las pizzerias donde el salame, peperoni, longaniza y otras menudencias le aportan a su cuerpo más grasa que mameluco de mecánico.
Por otro lado, los MacDonals se han puesto las pilas y además del menú habitual de super Humbergers que contienen cientos de gramos de carne de res procesada con preservativos y hormonas que no recomiendo; hay unas ensaladas muy comibles y decentes que están ahora probando la Doctora y los muchachos del club de los obesos de la municipalidad.
Con mis amigos nos vamos a veces a los Mac Donalds a saborear una ensalada asiática y otra dedicada al Cesar que tiene pollito cocido al horno y unos postres de fruta bastante pasables. En vez de las tradicionales Coca Colas y Pepsis, nos tomamos la limonada que tiene menos azúcar y cafeína.
Para que ustedes vean que hay otras opciones, nos fuimos un día con José al “Wendy” de la New Park donde también hay una amplia selección de ensaladas que le permitirán adquirir la fibra vegetal que necesitamos para combatir estos problemas del colon que parece que afectaron a Fidel Castro que cada vez que se enferma provoca una explosión de carnavales en Miami. Me han contado que el servicio de inteligencia de Cuba le ha recomendado una dieta basada en vegetales y que ha tenido que olvidarse de los súper habanos.
Mi doctor a quien le gusta correrme la máquina me dijo el otro día que la clave para rebajar está en que cuando uno vaya a restaurantes evite los carbohidratos que están contenidos en el pan. “Eso es más venenoso que comerse un clavo ya que la harina se convierte en azúcares que le dan más trabajo a tu hígado y te hacen crecer más la panza,” me dijo en forma seria. Por este motivo estoy evitando comer el pan y los emparedados cubanos con pernil que eran mi debilidad. Ahora estoy tratando de comer galletitas sin sal por los de la presión y evitando todo lo que sea dulce. “No es fácil,” como decía King Kong mirando a su novia.
Mi problema está en las porciones ya que usualmente pido doble para compensar una orden doble de ensaladas y de frutas, sin embargo, y como decía Don Juan Ponce de León, “hay que ir de a poco.”
Afortunadamente ya ha pasado el verano y con las chaquetas y parcas puedo disimular en parte la barriga. Sin embargo mi aspecto facial de pelícano me preocupa y mi esposa ya me ha recordado que debo volver al gimnasio, aunque de ir, tendré que hacerlo como José a las cinco de la mañana cuando no haya mucha gente y así no hago tanto el ridículo.
Hasta la próxima.
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