Álvaro Colom, una luz de esperanza
Alvaro Colom acaba de tomar posesión de la presidencia de Guatemala con un discurso conciliatorio lleno de promesas y esperanzas para el pueblo guatemalteco, tendrá que enfrentar un país convulsionado con uno de los índices de pobreza y violencia más alto de América Latina, pero quizás el reto más grande que enfrenta el nuevo presidente, es combatir la corrupción.
Guatemala es un país de contraste, su población es diversa, tanto étnica como cultural, donde se hablan 21 dialectos entre los nativos, muchos hablan el español como segundo idioma, pero la mayoría no lo hace.
Guatemala es el país más poblado de Centroamérica y aunque en los últimos años ha logrado mejorar su economía, todavía sigue siendo uno de los más pobres del continente.
Álvaro Colom se ha visto como una luz de esperanza por los más pobres. Al igual que el país que va a gobernar, Colom también está lleno de contrastes. Surgió como líder de la extrema izquierda y aspiró a la presidencia representando la ex-guerrilla en 1999, perdió las elecciones, quedando en tercer lugar, después resurgió como un próspero empresario, dueño de una fábrica de textiles y se encuentra entre los mas acaudalados de ese país.
Algunos lo comparan con Jacobo Arbenz, quien tenía un plan de gobierno similar, quizás un poco más radical . Arbenz fue derrocado por la Agencia Central de Inteligencia de estados unidos, en consorcio con la United Fruit International y la Iglesia Católica en 1954.
Tanto en su campaña, como en su discurso inaugural, Colom enfatizó que sus prioridades son impulsar la modernización de la economía para ser más competitivos, crear un ambiente de certidumbre y diálogo social, así como apoyar la inversión local y extranjera a sectores como turismo, energía, servicios, maquila y exportación.
Otras de las prioridades del nuevo presidente es la seguridad pública integral, el combate del crimen organizado y la delincuencia común, así como la lucha contra la impunidad, para lo cual propone el fortalecimiento de la Policía Nacional, no solo en capacitación e incremento de los efectivos, sino también el aumento de los gastos de funcionamiento, incluyéndolo en el presupuesto general de la nación.
Aunque muchos esperaban un plan más radical, la proyección de Colom es más realista de acuerdo a nuestra época, pero a nuestro juicio, es una meta muy difícil de alcanzar, el crimen y la corrupción en Guatemala sobrepasa la de otros países de América Latina.
Hace poco más de un año estuvimos en Guatemala, asistiendo a la Conferencia de Comunidades Indígenas, y fuimos advertidos, que no saliéramos del hotel después de las 8:00 p.m., a esa hora el pueblo se retira a sus casas y las pandillas se apoderan de las calles de Guatemala, en algunos barrios ni la policía se arriesga a entrar. En el aeropuerto las “mordidas” están a la orden del día.
Colom no es ningún neófito en asuntos políticos, después de graduarse de ingeniero industrial en la Universidad de San Carlos, fue Viceministro de Economía, Director General del Fondo Nacional y también ocupó otros cargos de asesor de varios presidentes.
Cuando estuvimos en Guatemala, todas las encuestas indicaban en Rigoberta Menchú sería la líder de izquierda y le daban un margen de ventaja de 16 puntos, pero Colom supo ganarse la confianza del pueblo, en primer lugar, distanciándose de Chávez y sacando a la luz pública datos de la vida privada de Menchú que la hicieron terminar en uno de los últimos lugares en las elecciones generales y prácticamente anulándola políticamente por el resto de su vida.
Ojalá Colom sepa aprovechar su experiencia política y la confianza que los guatemaltecos pusieron en él y pueda, aunque sea, mejorar la situación de ese país, que ha tenido un largo historial de inestabilidad política y social.
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