OPINIÓN
La globalización y América Latina
Por Miguel García
Cada vez que se publica un estudio sobre la globalización, la posición de la América Latina es menos alentadora. En el estudio publicado por las Naciones Unidas a principios de año se reveló que la economía de África creció con más rapidez que la de América Latina. La semana pasada un reporte del Banco Mundial dio a conocer que África también había superado a la América Latina en su esfuerzo por reducir la burocracia y reformar el sistema para hacer el país más atractivo a las inversiones extranjeras. Según el reporte, con excepción de México y Chile, el resto de Latinoamérica se va quedando atrás en relación con el resto del mundo.
Uno de los grandes problemas que tienen nuestros países par atraer inversiones es la complicada burocracia y la clásica mordida, algo que heredamos de nuestro colonizadores.
Para comenzar un negocio en Australia se necesitan dos trámites, que se realizan en dos días, en Venezuela se necesitan 16 trámites y se demoran 141 días en hacerlos, sin contar los pagos por debajo de la mesa.
Precisamente ese sistema arcaico es el que ha deteriorado la economía de Miami, donde para obtener un permiso hay que pagar miles de dólares a los cabilderos y pasar varios dólares extras para obtener los permisos. Miami es un reflejo de la corrupción de nuestros países.
Otro problema que mantiene alejadas las inversiones extranjeras en la América Latina es la inestabilidad de los gobiernos y la falta de planificación a largo plazo. Cuando se elige un gobernante, este hace una proyección política y económica por un largo periodo de tiempo, pero cuando sale del poder, el próximo gobernante cambia todos los planes y comienza de cero, algo que es contraproducente para el progreso de los países, tanto en lo económico como en lo social.
Según cifras publicadas por las Naciones Unidas, la pobreza aumentó un en la América Latina 43 por ciento en los últimos años y la desigualdad entre los pobres y los ricos es cada día mayor, lo cual está causando frustración entre las clases de bajos recursos, teniendo como resultado la gran tasa de criminalidad que existe, también los está llevando a elegir gobiernos populistas en busca de un mejor futuro. Todo esto frena el desarrollo de los pueblos y espanta las inversiones.
Nuestra América está considerada como la región más violenta del hemisferio, ciudades como Buenos Aires, San José, Costa Rica, Caracas, Ciudad de México etc., que otrora fueron un paraíso donde las mujeres podían caminar solas hasta altas horas de la noche se han convertido en ciudades peligrosas.
De acuerdo a la Asociación Mundial de la Salud con base en Ginebra, el índice de homicidios en América Latina es de 27.5 víctimas por cada 100 mil habitantes, mientras que en África es de 22 víctimas y 15 en Europa por la misma cantidad de habitantes.
Para progresar y desarrollarse no es solamente firmar tratados e intercambios, es ser competitivo, tener personal entrenado y proporcionar seguridad a las inversiones. Quiero agradecer al autor Andrés Oppenheimer, por haerme proporcionado datos y cifras. |