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EL PERIÓDICO SEMANAL DIGITAL DE LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT

 
 


¡Después de San Valentín!

Una vez escuché a mi abuela decir: «Aunque el amor es más interesante en sus inicios, es más valioso al correr del tiempo». Dicen, que la primera etapa del amor, que es el enamoramiento, llámese también flechazo o ilusión, es la mejor de toda una relación... Yo te digo: No, absolutamente no es cierto.


Si no fue así, entonces no se preocupe tanto. Muchas personas son espléndidas con sus esposos o esposas, con sus novios o novias durante esta celebración. Pero todo queda ahí. Luego que pasa el día de san Valentín todo vuelve a ser igual. La misma indiferencia, las mismas peleas y discusiones. Y lo peor en muchos casos, el mismo abuso y mal trato.
El problema con la celebración de San Valentín es que va y viene cada año. Pero el verdadero amor nunca deja de ser. Esto me recuerda una definición del amor que aprendí hace muchísimos años escrita por un hombre llamado el Apóstol San Pablo. Su definición dice:
“El amor es sufrido, es benigno; el amor no tiene envidia, el amor no es jactancioso, no se envanece; no hace nada indebido, no busca lo suyo, no se irrita, no guarda rencor; no se goza de la injusticia, mas se goza de la verdad. Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta. El amor nunca deja de ser…” Primera de Corintios 13:4-8ª (RVA)
Según esta definición de lo que es el verdadero amor podemos concluir que muchos lo desean pero pocos son los que la alcanzan. El amor no es interés, pero se interesa por la persona amada. El amor no se irrita, pero el que ama sabe defender lo suyo.
El fracaso en muchas relaciones puede deberse a que se gustan, pero el gusto pasa. Se necesitan, pero la necesidad se satisface y luego se pierde el interés. Se desean, pero el deseo se acaba. Otros esperan cosechar de una relación lo que nunca sembraron. Los sentimientos, los gustos y las emociones pueden parecerse al amor pero no lo son. El amor, como dice el Apóstol Pablo es algo mas. Veamos más detenidamente esta definición:
El amor es sufrido: No se trata de ser masoquista o tolerar el abuso, se trata de saber afrontar las necesidades y las situaciones adversas de la vida con fortaleza y bien cimentados en el amor.
El amor es benigno: El amor es bueno y siempre procura el bienestar y lo mejor para la persona amada.
El amor no tiene envidia: El amor sabe agradecer lo que tiene sin necesidad de codiciar lo que es ajeno. De este sentimiento (no tener envidia) nace la fidelidad y el compromiso por lo que tenemos.
El amor no es jactancioso: El que ama no “saca en cara” lo que hace. No se recibe “reconocimiento” por amar.
El amor no se envanece: El amor no pierde ni el interés ni el sabor. Por el contrario, se va fortaleciendo y solidificando al paso de los años.
El amor no hace nada indebido: El que ama no lastima a la persona que ama. Tampoco se presta para hacer cosas que perjudiquen o pongan a riesgo la relación.
El amor no busca lo suyo: El que ama no busca satisfacerse a costa del otro. El que ama no “hala” para su lado.
El amor no se irrita: El que ama sabe escuchar y por lo tanto sabe comunicarse. El que ama reconoce las razones y méritos del otro.
El amor no guarda rencor: Los sentimientos reprimidos por las tragedias o las heridas que hemos recibido pueden ser muy dañinos si no se ha aprendido a perdonar.
El amor no se goza de la injusticia: El que ama se ocupa de velar por la seguridad de la persona amada. Cuando algo negativo acontece se solidariza, se involucra y sabe sufrir hasta ver que se ha hecho la justicia debida.
El amor se goza de la verdad: Hay verdades que saben doler, pero que bueno cuando el que ama es sincero y transparente. Pues con la verdad las heridas pueden sanar.
El amor Todo lo sufre, todo lo cree, todo lo espera, todo lo soporta: La persona que ama sabe respetar y confiar en el otro. El creer le produce la fortaleza para saber esperar. Cuando uno ama y espera confiado es inconmovible. Todo lo podemos soportar cuando estamos fortalecidos por la fe que emana del verdadero amor.
El amor nunca deja de ser: Este es el punto más importante en esta discusión. No hay tal cosa como “ya no te amo”, “ya no siento el amor”. El que dice tal cosa es por que nunca amó. El que aprende el verdadero significado del amor descubre que el mismo es inagotable y es totalmente imposible una vez que se ama dejar de amar.
Ahora, la próxima vez que tu enamorado o enamorada te regale chocolates o un ramo de flores. Pregúntale si alguna vez ha tenido un encuentro con el amor verdadero. El amor de Dios. Si no ha conocido el amor de Dios es por que no lo ha deseado. Y si no lo conoce ni lo ha deseado; ¿cómo entonces podrá amarte a ti de verdad?

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Las opiniones vertidas por Waldemar Gracia no reflejan la posición de la Voz Hispana. Nombres, lugares y circunstancias han sido alterados para proteger la identidad de los personajes citados en la historia.
Nota : Si has encontrado esta columna útil o interesante, o si tienes alguna pregunta, puedes comunicarte con el autor por correo electrónico a : wallygracia@yahoo.com


 

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