
¡La Compu-dependencia Compulsiva!
¡La vida de hoy no es como la de ayer! La tecnología y las computadoras lo han cambiado todo. Hace unos pocos años podíamos vivir sin teléfonos celulares, sin computadoras, sin sistemas de satélite, etc. Más sin embargo, es casi impensable poder vivir sin tener algunos de estas obras de tecnología con nosotros. En algunos casos se han convertido en accesorios que pueden hacer la diferencia entre la vida y la muerte. ¿Pero, cual es el límite en que de ser una necesidad pasa a convertirse en adicción?
Tal vez sea algo difícil dar una respuesta sencilla. Hace un tiempo escuché unas historias que aunque con un poco de humor nos permiten comprender cuando de una necesidad convertimos a la tecnología en una forma de adicción.
Primera historia:
Un adicto a Internet lo es, cuando cumple una de estas 14 características:
1. Sus amigos no lo llaman por teléfono, se contactan vía IRC, Chat.
2. Ha olvidado en qué año estamos.
3. Ya ha visitado todos los enlaces de Yahoo!, y va por la mitad de los de Lycos y Excite.
4. Le dice al conductor del taxi que vive en: http://av.santafe.3996/piso15/depto118.html
5. Su perro tiene su propia página Web, y peor está si hasta su esposa tiene una.
6. Uno se encuentra a si mismo tipeando «com» después de cada punto cuando esta utilizando un procesador de texto.com
7. Hace referencia a ir al baño con voy a hacer un download.
8. Su esposa le coloca una peluca al monitor para recordarle que existe.
9. Sus lentes tienen la imagen de una Web grabada en los anteojos.
10. Le pregunta al plomero cuánto le cobraría para reemplazar la silla que está frente a la computadora por un inodoro.
Segunda historia:
Un usuario medio inepto llama a Compaq para pedir ayuda ya que el teclado no funcionaba. El técnico le pregunta sobre las condiciones en las que lo conserva, y el usuario responde:
Por suciedad no puede ser, yo mismo lo limpie esta mañana sacando una por una todas las teclas y lavando con abundante agua, jabón y un cepillo.
Otro usuario llama a Dell para pedir ayuda en la instalación del sistema, y le dice al técnico:
El computador me pidió que metiera el primer disco y todo iba bien, luego me pidió que metiera el segundo y empecé a tener problemas, pero el tercero no me cupo, ¡esa ranura es muy pequeña!
Otro llama a IBM para decir que su computador no se enciende. El técnico le pregunta:
¿Qué pasa exactamente cuando acciona el botón de encendido?
Y el usuario responde:
¿Cuál botón de encendido?
Tercera historia:
Razones por las que mi mamá no tiene idea de computación:
1. Cuando le dije que necesitaba una tarjeta de video me pasó la tarjeta del Blockbuster.
2. Cuando le dije que estaba mala la placa madre me dijo: ¡Insolente! ¡Mis dientes son todos naturales!
3. Cuando le dije que necesitaba un teclado me dijo que a ella cuando chica le hubiese encantado haber tenido un piano.
4. Cuando le dije que el ratón estaba malo porque no le corría la bolita, me mandó al psiquiatra porque pensó que me gustaban los guarenes.
5. Cuando le pedí un scanner me preguntó si no me servía una radiografía que es más barata.
6. La primera vez que le pedí un computador me dijo, ¿y el atari que tienes guardado en el closet?
7. Cuando le dije que necesitaba un equipo multimedia, me pasó un colgador con calcetines mojados.
8. Cuando le dije que necesitaba un navegador me dijo: Hace 5 minutos querías un computador, ¿y ahora quieres un barco?
9. Cuando le pedí un apoya muñecas, pensó que estaba mal y me mandó al psicólogo de nuevo.
10. Le dije, «madre quiero conexión por cable» y dijo, «lo siento pero ya contraté Sky»
11. Cada vez que le digo que me llegó correo, dice «oh, ¿y qué le pasó al perro que no lo sentí ladrar?»
Cuarta historia:
No pude soportar que mis amigas se intercambiaran sus direcciones de e-mail, como antaño lo hacían con las recetas de cocina. Así que, finalmente… ¡¡¡me compré la computadora!!!
Cambié el interlock por la Internet.
El charlar por el chatear.
La hernia de disco por el disco duro.
El tic nervioso por el doble clic.
La pantymedia por la multimedia.
En lugar de engordar… me maximizo.
Vivo pendiente de los e-mails: que recibo y que re-envío.
Padezco una compu-dependencia compulsiva. Pero, al menos, mejoré la relación con mis nueras y con mis hijos. Con ellos me comunico a través de los e-mails, Y ya no corro el riesgo, de despertarlos con mis llamadas inoportunas. No oigo más respuestas desganadas, apuradas o agrias.
No me entero si, al leer el mail, mi nuera dice: «qué divina es tu mamá, nos mandó un mail, ya se lo estoy contestando!!». O dice: «otra vez tu vieja navegando en la Web!! Contéstale tu porque es tu madre!!».
Y si no me responden pronto, no me corto ni las venas ni preocupo como antes. No se me cae la moral … Sólo pienso … que … se les cayó el sistema !!!...
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Las opiniones vertidas por Waldemar Gracia no reflejan la posición de la Voz Hispana. Nombres, lugares y circunstancias han sido alterados para proteger la identidad de los personajes citados en la historia.
Nota : Si has encontrado esta columna útil o interesante, o si tienes alguna pregunta, puedes comunicarte con el autor por correo electrónico a : wallygracia@yahoo.com |