
¡Y tú; que piensas hacer con tu vida!
“Ehh!!!... Pero mira quien está por aquí. Y qué pasó Gonzalo; ¿ y tu no te habías ido para Puerto Rico con todo y tu familia?” Don Carlos, aún un poco confundido le pregunta que fue lo que pasó ya que él mismo había llevado a Gonzalo y a su familia al aeropuerto hacia menos de seis meses. Gonzalo le contesta: “Ay Don Carlos,… usted no tiene ni idea de todo lo que me ha pasado en los últimos meses”.
«Después de tanto luchar para que me dieran el seguro social” decía Gonzalo, “me fui para la Isla y tóito me salió al revés”. Según Gonzalo, él planeó por muchos años retirarse “joven”, guardar un poco de dinero, asegurar el seguro social, y luego ir y comprar una parcela en el barrio jurutungo cerca de mi pueblo. Todo iba bien, sólo que a Gonzalo se le olvidó un “pequeño” detalle. El hizo y deshizo sin contar con su esposa y mucho menos con sus hijos.
A su esposa no le gustó el barrio jurutungo por que estaba muy lejos del pueblo y de la civilización. Ella no le gustaba criar gallinas, ni echarles “fregao” a los cerdos. Las novelas en la televisión estaban atrasadas, ya ella había visto todos esos capítulos. No conocía a nadie, y la cuenta de teléfono estaba aumentando debido a sus prolongadas conversaciones con su comai y otras amigas. El calor era insoportable, y ya ella estaba aburridísima y amenazó con dejar a Gonzalo sino se regresaban.
Los hijos de Gonzalo, Ricky de 16 y Tito de 14 odiaban al barrio jurutungo. La escuela era muy “atrasada”, y les pusieron de apodo a Ricky “el Gringo” y a Tito “el Guelesnais”. Casi todos los días tenían peleas en la escuela. Y sus notas eran muy bajas por que apenas podían hablar español y en cuanto la escritura eran considerados analfabetas por que no sabían ni leer ni escribir en español. Cuando le preguntaban a su padre por qué él los había llevado a la Isla sin su consulta él les contestaba “por que quise y si no les gusta se pueden ir”.
La realidad de Gonzalo es la misma de muchas personas. Pasan muchos años de su vida trabajando duro, haciendo ahorros, para un día regresar a su tierra. ¡Pero que desilusión! Cuando finalmente lo logran descubren que no son ni de aquí ni de allá.
A Rogelio le pasó lo mismo. Después de trabajar por años, un buen día vendió su casa y todo lo que tenía para luego descubrir que no era aceptado por la gente de su tierra. Y al no poderse adaptar ni el ni su familia tuvo, al igual que Gonzalo, volver otra vez acá a comenzar de nuevo. ¡A comenzar de nuevo! ¿Tú sabes lo difícil que es eso?
Si has pensado en regresar a tu país algún día, creo que eso es algo noble y a todos nos gustaría poder hacerlo. Como sueño y como plan para el futuro es muy bonito. Pero si estás considerando hacerlo debes tomar en cuenta varias cosas.
Primero : ¿Qué piensa tu familia de esos planes? ¿Cuánto ha cambiado el lugar que dejaste y que ahora piensas regresar? Recuerda que una cosa es cuando uno va de vacaciones y otra es cuando a uno le toca instalarse y vivir.
Segundo : Si el plan A falla, ¿tienes un plan B? Si has decidido irte, no te des por vencido(a) fácilmente. Mucha gente se frustra y decide regresar sin darse la oportunidad de luchar. Regresar para volver a empezar de nuevo es un problema.
Tercero : Si te fuiste a tu tierra y no te fue bien y tienes que regresar para empezar de nuevo debes tomar en cuenta que para eso se necesita algo de dinero. Es bueno siempre dejar algo de “reserva” para por si acaso.
Lamentablemente a Gonzalo no le ha ido bien. No le fue bien en la Isla, y no le fue bien al llegar acá. Su mujer, lo dejó y ahora vive con un amigo “cercano” a la familia. Lo que no se esperaba la ex-esposa de Gonzalo es que su nuevo “boyfriend” es también del barrio jurutungo y piensa regresar a la Isla en pocos mese y anda diciendo que se la va a llevar aunque la tenga que “arrastrar por los pelos”.
Los hijos de Gonzalo, Ricky y Tito ahora le gustan que le llamen “el Gringo” y “Guelesnais”. Sus notas en la escuela siguen igual de malas y posiblemente terminan fuera de la escuela. A Gonzalo le cancelaron el seguro social por que pensó que podía seguir trabajando “bajo la mesa” estando reportado como “incapacitado”.
Luego de Don Carlos escuchar toda la historia de Gonzalo, se fue rápido a la agencia de viaje y canceló todos los pasajes y le confesó a su familia que él había pensado llevárselos todos a la Isla como sorpresa. ¡Que bueno que Don Carlos escuchó a Gonzalo! Pues su esposa e hijos le dijeron, “Papi si hubieses hecho eso te hubieras quedado sólo”. ¡Qué bueno es cuando podemos aprender de los errores de otros!
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Las opiniones vertidas por Waldemar Gracia no reflejan la posición de la Voz Hispana. Nombres, lugares y circunstancias han sido alterados para proteger la identidad de los personajes citados en la historia.
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