
Entre la Fe y la Razon
A pesar de vivir en una época caracterizada por tanta tecnología y materialismo, la mayoría de nuestras decisiones diarias son cuestión de fe o de razón. Sentimos, pensamos, creemos, decidimos y actuamos a base de lo que creemos o de lo que razonamos. Las siguientes anécdotas, conocidas por algunos lectores, nos permiten apreciar el valor del actuar en fe, con amor, y con seguridad. A veces los problemitas y los obstáculos menores no son sino una forma anticipada a la solución de nuestros problemas mayores. ¡Espero que las disfrutes!
Historia 1
Hubo una vez un limosnero que estaba tendido al lado de la calle. Vio a lo lejos venir a el rey con su corona y capa. “Le voy a pedir, de seguro me dará bastante” pensó el limosnero y cuando el rey pasó cerca le dijo : “Su majestad, ¿me podría por favor regalar una moneda?” aunque en su interior pensaba que el rey le iba a dar mucho. El rey le miró y le dijo :” ¿Por qué no me das algo tú? ¿Acaso no soy yo tu rey?”...el mendigo no sabía que responder a la pregunta y dijo : “Pero su majestad...yo no tengo nada!”. El rey respondió : “Algo debes de tener...busca!”. Entre su asombro y enojo el mendigo buscó entre sus cosas y supo que tenía una naranja, un bollo de pan y unos granos de arroz”. Pensó que el pan y la naranja eran mucho para darle, así que en medio de su enojo tomó 5 granos de arroz y se los dio al rey. Complacido el rey dijo: “Ves como si tenías!” Y le dio 5 monedas de oro, una por cada grano de arroz. El mendigo dijo entonces: “Su majestad...creo que acá tengo otras cosas”, pero el rey no hizo caso y dijo : “Solamente de lo que me has dado de corazón te puedo yo dar”.
Historia 2
El único sobreviviente de un naufragio fue visto sobre una pequeña e inhabitada isla. El estaba orando fervientemente, pidiéndole a Dios que lo rescatara y todos los días revisaba el horizonte buscando ayuda, pero esta nunca llegaba. Cansado, eventualmente empezó a construir una pequeña cabañita para protegerse, y proteger sus pocas posesiones. Pero entonces un día, después de andar buscando comida, el regreso y encontró la pequeña choza en llamas, el humo subía hacia el cielo. Lo peor que había pasado, es que todas las cosas las había perdido. El estaba confundido y enojado con Dios y llorando le decía ¿Cómo pudiste hacerme esto? . Y se quedo dormido sobre la arena. Temprano de la mañana del día siguiente, el escuchó asombrado el sonido de un barco que se acercaba a la isla. Venían a rescatarlo y les pregunto, ¿Cómo sabían que yo estaba aquí?. Y sus rescatadores le contestaron, vimos las señales de humo que nos hiciste ..... Dios siempre tiene una respuesta positiva a todas nuestras desgracias ... Si conoces algún naufrago en la vida dile que no desespere y tenga mucha fe !
Historia 3
Se cuenta de cierto campesino que tenía una mula ya vieja. En un lamentable descuido, la mula cayó en un pozo que había en la finca. El campesino oyó los bramidos del animal y corrió para ver lo que ocurría. Le dio pena ver a su fiel servidora en esa condición, pero después de analizar cuidadosamente la situación, creyó que no había modo de salvar al pobre animal, y que más valía sepultarla en el mismo pozo. El campesino llamó a sus vecinos y les contó lo que estaba ocurriendo y los enlisto para que le ayudaran a enterrar la mula en el pozo para que no conti-nuara sufriendo. Al principio, la mula se puso histérica.
Pero a medida que el campesino y sus vecinos continuaban paleando tierra sobre sus lomos, una idea vino a su mente. A la mula se le ocurrió que cada vez que una pala de tierra cayera sobre sus lomos. ¡ELLA DEBÍA SACUDIRSE Y SUBIR SOBRE LA TIERRA! Esto hizo la mula palada tras palada de tierra.
SACÚDETE Y SUBE. sacúdete y sube. sacúdete y sube!! Repetía la mula para alentarse a sí misma.
No importaba cuan dolorosos fueran los golpes de tierra y piedras sobre su lomo, o lo tormentoso de la situación, la mula luchó contra el pánico, y continuó SACUDIÉNDOSE Y SUBIENDO. A sus pies se fue elevando de nivel el piso.
Los hombres sorprendidos captaron la estrategia de la mula, y eso los alentó a continuar paleando. Poco a poco se pudo llegar hasta el punto en que la mula cansada y abatida pudo salir de un brinco de las paredes de aquel pozo. La tierra que parecía que la enterraría, se convirtió en su bendición, todo por la manera en la que ella enfrentó la adversidad.
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Las opiniones vertidas por Waldemar Gracia no reflejan la posición de la Voz Hispana. Nombres, lugares y circunstancias han sido alterados para proteger la identidad de los personajes citados en la historia.
Nota : Si has encontrado esta columna útil o interesante, o si tienes alguna pregunta, puedes comunicarte con el autor por correo electrónico a : wallygracia@yahoo.com |