| |
 |
|
Personajes
Voces y rostros hispanos
Por Maricarmen Godoy-Andino |

Lucas Romero, junto a María del Socorro, son una pareja de esposos involucrados en la comunidad, no solamente desde el punto de vista de liderazgo, sino en el arte, en donde con sus guitarras y sus voces ensayan semanalmente al coro de niños de la iglesia de Saint Mary de Stamford |
|
| |
STAMFORD. Ocho de la noche en punto. Lucas Romero y su inseparable compañera, María del Socorro, toman el ascensor y llegan al quinto piso de la 400 Main Street, nuestras oficinas en Stamford. Parece que la puntualidad militar es un sello inconfundible en Lucas Romero, el presidente de la Asociación de Peruanos de la ciudad y miembro del grupo de líderes que están sacando adelante el proyecto juvenil educativo ALTA, diseñado para los jóvenes en etapa de riesgo.
“Mis padres, mi pueblo, mi hijo y mi esposa marcaron mi vida”, asintió Romero, para entender el porqué de su compromiso serio, leal y de tiempo completo con la comunidad y la iglesia, tal como lo testifica su compañero de la Hispanic Leader Ship Academy, Juan Pazmiño, y co-ideario, a igual que Romero, del proyecto de liderazgo estudiantil.
Este peruano, nacidos en Pias, una pequeña población del Departamento de la Libertad, vivió desde su infancia el sentido de comunidad. No de casualidad creció en el seno de una familia de 13 hermanos, de un padre maestro y de una madre comprometida con el liderazgo comunal, en donde la honestidad y la iglesia fueron las primeras reglas de vida.
“En mi pueblo todos éramos dueños de todo. Los niños podíamos pasar en el terreno de cualquier vecino y podíamos comer y jugar sin pensar que eso no nos pertenecía”, recuerda con nostalgia Lucas; por eso su apego innato a las organizaciones comunales.
Y es que este sureño con apenas 10 años de permanencia en Estados Unidos, ha logrado el Sueño Americano, tras iniciar su propio negocio de computación e involu-crarse de lleno en los asuntos de la comunidad peruana y ahora del proyecto educativo ALTA, luego de que dejara en su natal Perú una prometedora carrera militar, su familia y sus amigos.
“Lo primero que hice cuando llegué a este país, fue ir a la iglesia y al Norwalk Community College”, reveló Romero, quien cuando recién llegó desde Lima hacia Greenwich, Connecticut, se levantaba de madrugada para entregar periódicos, más tarde trabajaba de jardinero, en las noches estudiaba inglés y los fines de semana cantaba y tocaba la guitarra en el coro de la iglesia.
Al respecto, María del Socorro, su compañera, cree que nada es casual y que poco a poco se presentan las oportunidades, pero para tomarlas hay que estar preparados, y eso efectivamente es lo que le sucedió a su esposo, un hombre, que para su concepto, es el prototipo de un ser completamente comprometido con sus ideales y un incansable trabajador por su comunidad. No en vano ha sido elegido dos veces presidente de la comunidad peruana en Stamford y ahora es socio fundador de la Hispanic Leader Ship Academy (Academia hispana de liderazgo), que está siguiendo el proceso educativo de 52 jóvenes.
Ser ilegal o ser legal es un estado mental
“Yo nunca busqué ser legal o ser ilegal”, responde, al cuestionarle sobre su condición de un inmigrante reconocido en la comunidad peruana y ahora en el área de la educación.
“Para mí la educación es la base de todo”, repuso, refiriéndose a los muchos inmigrantes que se escudan en el hecho de ser indocumentados para no forjarse un futuro.
“¿Qué sucede cuando logran obtener sus papeles?, ¿acaso mejoran su nivel de vida y su compromiso con la sociedad?, se cuestiona, convencido que el proyecto de vida de cada ser humano debe basarse en la educación.
“Llegué a Greenwich. Fui jardinero, gasfitero, plomero, lavador de autos, pero siempre creí en la educación como la llave de mi futuro”, reflexiona, y nuevamente vuelve a tomar impulso en sus palabras y dice: “Yo creo en una comunidad solidaria, en la lucha de clases sociales para encontrar igualdad, pero creo que primeramente en el esfuerzo”, reclamando a sus compatriotas no ahondarse en si mismos sino en una lucha social compartida. |
|
 |
|
|