| |

|

Por: Armando Caicedo
Mi Receta
Navideña
Muchos lectores nos han pedido recetas nuevas y originales para la cena de esta Navidad.
Agradezco al señor Director del periódico que me hayan asignado esta misión, porque él sabe de mi tenaz vocación por los temas culinarios.
(Aquí hago una pausa para que mis lectores consigan papel y lápiz)
- ¿Listos? Aquí va una receta de mi propia inspiración: Pavo Navideño con Jalapeño, o «Pavo Jaliveño».
Primero: Consigue un pavo gordo.
Si lo prefieres fresco, cómpralo vivo.
Para sacrificarlo puedes probar diversos métodos: electrocución, interrogatorio tipo «Guantánamo», ahorcamiento, aplastamiento por un Hummer, o también intenta contratar a un equipo de guardaespaldas de la firma Blackwater, acusando al pavo de tener cara de árabe.
Evita que tus hijos pequeños conozcan al pavo. Por naturaleza, los niños establecerán amistad con el ave, y lo bautizarán con nombres cariñosos, como «George», o «W». En tal caso, estarás obligado a adoptar al pavo de por vida.
Para reconocer si tu niño y el pavo ya son amigos, pregúntale en qué idioma habla un pavo. Si el escuincle te contesta: «Tucutú Tucú», ni te atrevas a cometer semejante magnicidio. Los chicos jamás te perdonarán tu crueldad, se negarán a comerse al animalito, razón para que resultes tú y el resto de la familia condenados a dieta de pavo durante los primeros 120 días del año.
Si por fin lograste ponerle al pavo una etiqueta de «enemigo combatiente», ya tienes la razón «legal» para negarle al pajarraco un abogado defensor de oficio, y ya puedes sentenciarlo a morir fusilado.
Para tan delicada misión encarga a un cazador experto. Puede ser el Vicepresidente Cheney, pero… ¡PRECAUCION! ¡Corre! Dick te ayudará a sacrificar el ave, pero casos se han visto, que al tipo se le dispara por accidente la escopeta y… ¡PUM! Puedes resultar más perforado que el pavo.
Para evitar las protestas de tus hijos y de algunos parientes pacifistas, además de esas tías gordas que se confiesan vegetarianas, niega a toda costa que sacrificaste el pavo.
La explicación más convincente es que esa ave bronceada y gorda que yace sobre la mesa, mostrando sus muslos en posición obscena, no es más que un vulgar pollo que fue alimentado con esteroides.
Antes de empezar te sugiero:
- Revisar el seguro de incendios de tu casa.
- Recargar el extintor de incendios.
- Colocar en sitio visible el teléfono de los bomberos.
- Revisar tu seguro de salud.
- Alistar tu botiquín de Primeros Auxilios
- Redactar tu testamento… y rezar.
No te trasnoches pensando con qué diablos vas a rellenar al animalito, al fin y al cabo el relleno no se ve.
Lo realmente importante es definir la salsa que embadurnará las voluptuosas curvas del pavo.
Selecciona 43 chiles jalapeños o cuaresmeños, dos puñados de dientes de ajos y seis tazas de cebolla picada.
Los jalapeños deben superar las 10.000 unidades de picante, en el índice SHU.
Si no tienes como medirlos, masca durante cinco minutos uno de los chiles y luego respira encima del pico de un canario. Si el pajarito deja de cantar, es un buen signo. Si deja de cantar y lagrimea, aún te falta picante. ¡Ah! Pero si el pajarraco da media vuelta y estira las patas… tu relleno alcanzó punto de fusión.
¿Con qué se aconseja acompañar al «pavo jalipeño»?
Acompáñalo con «corridos de la frontera», cinco litros de agua con limón y tres alkaseltzer antes de acostarte.
IDEA para la decoración: Para demostrar que tu pavo está realmente fresco, decora la mesa con una corona de Navidad, aprovechando las plumas y las patas.
PRECAUCION:
Antes de servir, asegúrate que todos los invitados firmen un documento eximiéndote de cualquier responsabilidad civil o criminal..
________________________
VERBATIM
Si yo fuera pavo
también odiaría el
Día de Acción de Gracias
y la Navidad
|
|
|