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Por: Armando Caicedo
Dos Candidaturas a los Premios Nóbel
En dos oportunidades he sentido dividido a este país: cuando el juicio a O.J. Simpson y cuando la entrega heroica de Mónica Lewinsky a la causa demócrata.
Ahora el país luce súper unido, gracias a que la recesión económica nos está salpicando a todos.
Esta crisis tiene su lado bueno, pues nos ha hecho recuperar el dialogo en familia. Ahora todos hablamos en casa del desastre de la economía.
- ¿De quién es la culpa que estemos consumidos hasta las anginas en esta situación? - preguntó mi prima Eduvigis.
- Nadie lo explica -ripostó el tío Epaminondas- y eso que tenemos los mejores economistas del mundo, incluso, ganadores del Premio Nóbel.
Ahí mismo, todos resultamos hablando en la cocina de los Premios Nóbel de Economía.
- ¡Basta! -grito la tía Filomena- esos premios Nóbel de Economía, no sirven para nada.
¡Qué iluminada estuvo la vieja! La familia Nóbel, también considera que ese premio no es más que una ociosa botada de corriente, y que el tal Nóbel de Economía está condenado a desaparecer.
Esgrimen tres razones:
1. En el testamento del inventor de la dinamita, el sueco Alfredo Nóbel, no se menciona a la «economía» ni por el forro.
2. En la Fundación Nóbel no se dispusieron fondos para ese premio.
3. El Premio a la Economía se lo inventaron en el Banco Central de Suecia, 73 años después de muerto Alfredo Nóbel, como un evento de relaciones públicas para celebrar, en 1969, el aniversario 300 del Banco.
- ¿A quién le daríamos el Nóbel de Economía de este año? -propuso el tío Epaminondas.
La discusión nos tomó toda la noche. Apenas sentimos que la tía Filomena batía los huevos del desayuno en la cocina, llegamos a un acuerdo unánime: enviar a la Fundación Nóbel un e-mail con nuestro candidato: Chava Flores, ilustre compositor de música popular mexicana, que demostró en su inmortal obra «Bartola», que era un inspirado economista aficionado.
(Aquí le subo el volumen a mi radio, para que escuches sus sabios consejos sobre economía, en la voz del charro inolvidable, Pedro Infante)
En el e-mail a la Academia Sueca advertimos, que nos mantendremos vigilantes para que este año no le den el premio a otro ilustre economista desconocido.
- ¿Algo para agregar al e-mail? -grito el tío.
- Aprovechemos para proponer un candidato para el Nóbel de Química -gritó desde la cocina la tía Filomena.
- ¿Química? -preguntamos en coro.
- Claro, el de Química debe ser para los economistas que recibieron la economía más sólida del planeta y en pocos años la volvieron...
(No entendí la última palabra, pero creo que la vieja dijo «puré»)
BARTOLA
Compositor:
Chava Flores
¡OYE Bartola!,
Ahí te dejo estos dos pesos,
Pagas la renta,
El teléfono y la luz.
De lo que sobre,
Coge de ahí para tu gasto,
Guárdame el resto,
Pa’ comprarme mi alicur.
El dinero que yo gano,
Toditito te lo doy,
Te doy peso sobre peso,
Siempre hasta llegar a dos.
Tú no aprecias mis centavos,
Y los gastas que da horror,
Yo por eso no soy rico,
Por ser despilfarrador.
Si te alcanza pa’ la criada,
Pos le pagas de un jalón,
Tienes peso sobre peso,
Aunque no pasen de dos.
Guárdate algo pa’ mañana,
Que hay que ser conservador,
Ya verás como te ahorras,
Pa’ un abrigo de visón
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VERBATIM
Si yo estuviera en el comité de Química,
le garantizaría un Premio Nóbel
al científico que sea capaz de hacer
que los coliflores sepan a tocineta.
Brad Wilkerson
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