La Nueva Fruta Prohibida
Ese chisme que la manzana nunca fue la fruta prohibida del paraíso, me tiene deprimido.
¡Qué frustración!
Como cuando los escuincles que compartíamos el jardín pre-escolar nos enteramos que los bebés ya no veníamos de París, sino que éramos fabricados en casa.
O como cuando me desilusionaron con el cuento que no eran los Reyes Magos quienes nos traían los juguetes en la Navidad.
O como cuando después de veinte años de odiar a los comunistas, cambiaron el libreto. Los tipos no son tan perversos como decía el gobierno, ni siquiera los chinos. (A excepción, claro está, de los rumberos cubanos que aún no se han fugado de la Isla).
O como cuando se cayó el desvalorizado Muro de Berlín y juramos, como paladines de la libertad, no permitir que nadie volviera a levantar en el mundo otra pared vergonzosa (ni siquiera en la frontera sur).
O como cuando nos metieron el cuento de las terribles armas de destrucción masiva, para justificar la invasión de Irak y, un trillón de dólares más tarde continúan refundidas.
No manchen. Sean serios. Mantengan su palabra.
Si ya escribieron la historia oficial, y todos nos comimos el cuento ¿para qué diablos echan reversa?
Hasta hace una semana los terribles norcoreanos eran parte del eje del mal. Cada vez que mi sobrina se sublevaba y decidía no tomarse la sopa, su madre la amenazaba con los norcoreanos.
Esta semana evidencié que a la escuincle le importa un higo la amenaza. Pero claro, el gobierno cambió de discurso y ahora nos juran que los temibles norcoreanos no son tan dañados como afirmaron, sino que, en el fondo, son unos tipos (aunque de ojos rasgados) más o menos de fiar.
Los odiados vietnamitas nos sacaron a puntapiés de su península y eso que nuestra honesta intención era venderles -a plazos- nuestra civilización occidental y nuestro sistema capitalista. Ahora, los muy desgraciados -en sociedad con el multimillonario Donald Trump- organizan allí el evento de Miss Universo.
Cuando ya habíamos perdido la confianza en la historia oficial, descubrimos que están reescribiendo otro capítulo, y el mundo está feliz.
¡Al Viagra le salió competencia!
Un reciente estudio científico jura que la regordeta sandía contiene todos los ingredientes del Viagra, y posee el poder de enderezar -incluso- hasta nuestra decaída economía.
Una tajada diaria de jugosa sandía puede solucionar todos los problemas derivados de la indiferencia conyugal y solucionar aquel incómodo problema de desobediencia civil, cuando nuestro pirulín confiesa -el muy tímido- que padece de disfunción eréctil.
Además, el jugo de la sandía contiene antioxidantes (yo sí me lo sospechaba, que los problemas no eran del tímido pirulín, sino que el origen de la pereza sexual se debía a la acumulación de óxido, en la bisagra)
¿Y quiénes cosechan las milagrosas sandías? Pues los inmigrantes. Eso explica que en el 2010, uno de cada cuatro niños en las escuelas de esta Nación será de origen hispano.
El inteligente Editor de esta publicación me ha pedido que concluya con unas recomendaciones para las familias hispanas. Aquí van mis cinco consejos:
1. Si en tu casa hay adolescentes en época de cambios hormonales, mantenlos alejados de cualquier sandía.
2. No te apliques masajes con la sandía. Recuerda que es sólo para ingestión oral.
3. Vigila con disimulo a tu abuelito. Si lo ves bizquear puede tratarse de un infarto del miocardio, o de una sobredosis de sandía.
4. Mantén bajo estricto control a tus instintos. No te comas las sandías con cáscara, semillas y el código de barras del supermercado, donde aparece el precio al público.
5. ¡Ojo! Si escuchas un escándalo sobre sandías con salmonella ¡Alerta! Son los tipos de laboratorios Pfizer, productores del Viagra, intentando reescribir la historia.
________________________
VERBATIM
¡Atrévete!
Con las frutas prohibidas
también se hacen deliciosas
mermeladas.