La Razón # 238

Qué tragedia estar sentado frente al computador, con la mente en blanco, esperando encontrar un tema serio para escribir esta columna.
Durante toda la mañana del lunes pujé, en el vano intento de destupir mis entendederas.
Al mediodía, al sospechar que la mirada matrera del editor del periódico la tenía clavada en mi nuca, sentí pánico, sudor frío en las axilas y cosquilleo en el asterisco. No me quedó otro camino, que elevar mi mirada suplicante hacia la lámpara del techo.
- Señor, ilumíname con algo serio, aunque sea divertido.
Para ayudarle al de Arriba con el milagrito, me conecté al Internet, y le pedí a Google que me buscara estas tres palabras: “serio pero divertido”.
En segundos, me entregó la frase inspiradora:
“El sexo es lo más divertido que uno puede hacer sin reírse”.
Gracias a esa reflexión tan sabia del Woody Allen me liberé del limbo mental donde estaba prisionero.
Con entusiasmo continué buscando en Google y escribí “sexo”.
¡Horror! Esta vez el remedio resultó peor que la enfermedad.
En la pantalla leí: La palabra “sexo” tiene disponibles 70 millones 700 mil páginas.
Para precisar la búsqueda le pedí a Google que me buscara: “sexo serio”.
La prueba de que el sexo debe ser algo muy divertido es que con lo de “sexo serio”, desaparecieron del Internet -como por encanto- más de 50 millones de páginas.
Buscando el tema me topé de narices (y digo de narices porque es el órgano que por costumbre mantengo más cerca de la pantalla del computador) con un estudio que acaban de dar a luz, dos científicos de la Universidad de Texas.
Los psicólogos Cindy Meston y David Buss invirtieron cinco años investigando las razones que tenemos personas tan ordinarias -como tú y como yo- para tener sexo.
Resultado: los 1.549 alumnos participantes identificaron 237 razones.
Como esta consulta se practicó con estudiantes, dentro de una universidad, decidí plantearle la misma pregunta a gente común, esa a quien nunca nadie le consulta nada.
- Prima Lastenia, cuáles son tus razones para tener sexo.
- Lo que yo tengo es razones, para no tener sexo.
Me explicó que la vida está hoy tan costosa, que debe chambear de sol a sol y no tiene tiempo de pensar en semejantes babosadas.
Cuando entrevisté a mi tía Filomena, la vieja se echó tres bendiciones. Me recordó que, pese a sus 70, ella sigue siendo señorita “cero millas”, y que se necesita tener el morbo muy fuera de lugar, para ponerse a preguntar, clasificar y contar, las razones por las que la gente hace el amor.
Uno tras otro interrogué a parientes, paisanos y compañeros de trabajo. El resultado fue lamentable. Me gané dos citaciones a la Corte por acoso sexual y un carterazo en el bajo vientre, que me propinó una dama de la tercera edad. Seis parientes me declararon “persona no grata”, y otra me insinuó que le preguntara lo mismo pero a mi santa madrecita.
El único pariente que salvó esta columna fue el tío Epaminondas.
- Razones para tener sexo sobran -me dijo- Mi amigo Apagón Pérez, nació nueve meses exactos después del histórico “apagón” de 14 horas, en el verano del 65, en Nueva York.
Como el tío Epaminondas, notó que a mí se me fue la luz, me aclaró.
- Apagón puede ser la razón # 238.
- ¡Oh!
- Algunos indocumentados, asustados por las redadas del ICE, se quedan en casa y, a falta de otro programa más divertido, hacen bebés. Las hispanas tienen hoy el récord en fertilidad con 2.9 bebés, las blancas anglo 1.8 y las afro-americanas 2.0. Luego la migra puede ser la razón # 239
- ¡Ah!
Nota:
A estas alturas, soy yo quien necesita 237 buenas razones para que mi editor me publique esta columna, más otra adicional, para que no me despidan de la chamba.
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VERBATIM
Cuando las autoridades te advierten
sobre el peligro de tener sexo,
atiende esa advertencia:
Nunca tengas sexo con las autoridades.
Matt Groening