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Por: Armando Caicedo
Regalo para esa dama
que lo tiene todo
Por esta época me encanta abrir el correo.
Hoy, organicé la montaña de cartas que por falta de tiempo acumulé durante un mes, y, dichoso, me dispuse a darme un baño de nostalgia navideña.
El miocardio me galopaba emocionado ante la expectativa de leer las tarjetas de Navidad, pero...
En la primera carta me informan que me gané US$10 millones en la Loto de la República Democrática del Congo, y que tengo que enviarles cien dólares para cubrir los gastos de transferencia a un banco nigeriano.
Tres compañías se tomaron la molestia de mostrarme el vergonzoso estado de mi crédito y me prometieron repararlo si les hipoteco mi alma.
En 63 cartas me piden «urgentes» donaciones políticas para la campaña presidencial.
En otra carta me demandan 60 dólares mensuales durante los próximos 25 años para que un niño camboyano -que ya me adjudicaron por adelantado- obtenga su grado como cantante de ópera.
Otras 15 cartas son ofertas de tarjetas de crédito al 0% durante quince días. (Transcurrida esa fecha, saltan de manera automática al 34%, siempre y cuando jamás me atrase en ningún pago)
Veintiún compañías me ofrecen una cuarta hipoteca sobre mi casa.
Una agencia de solteros, promete conseguirme mi «pareja perfecta en cien millas a la redonda». (Ahí mismo la rompí. La última vez me consiguieron a una, perfectamente redonda, sin necesidad de ir tan lejos)
Tres almacenes me invitan a cambiar todos los muebles de mi casa, con cero intereses durante tres años, al cabo de los cuales se quedan con la casa y con los muebles.
De resto, sólo cuentas por pagar. Más cuentas. Amenazas de un abogado si no pago las cuentas. Oferta de otros tres abogados que prometen defenderme del primer abogado. (La primera consulta «gratis», la segunda… no tanto)
La única invitación «personal» que recibí es al banquete para reunir fondos para el candidato republicano de mi distrito a $2.500 dólares el puesto.
Pero las ansiadas tarjetas de navidad no llegaron.
La única carta donde se menciona la Navidad está escrita a mano, con una letra menudita. Es de una de mis lectoras que me pide consejos sobre «el regalo perfecto para una dama que lo tiene todo».
«Querida lectora: El mejor regalo en esta Navidad para una riquísima dama que «lo tiene todo» es recomendarte que recuperes tu capacidad de asombro».
Para ayudarte, lee esta información.
- La noche de Navidad 850 millones de pobres en el mundo se irán a acostar con hambre. (Tres veces la población de Estados Unidos)
- En uno de cada diez hogares en Estados Unidos, se sentirá la Navidad con hambre y, además, con frío.
- El día de Navidad, 16.000 niños en el mundo morirán de hambre (uno, cada cinco segundos)
- Casi tres mil millones de seres humanos (la mitad del planeta) no podrá comprarse ni siquiera un regalo en la «tienda del dólar» porque sobreviven con menos de dos dólares diarios.
- El Banco Mundial calcula que invirtiendo 54 mil millones de dólares cada año, se podría acabar el hambre y la desnutrición en todo el mundo, para el año 2015. (Los 640 mil millones de dólares gastados en la guerra de Irak -hasta finales de este 2007- podrían sostener este programa por 12 años).
«Señora que lo tiene todo»: Si estas cifras no te conmocionaron, te recomiendo otro regalo que, quizás, pueda ablandar tu corazón:
Cómprate un perfume Clive Christian «Edición Imperial Majesty». El perfume más caro del mundo. Sólo se fabricaron cinco (dos están sin vender). El frasco es en cristal de Baccarat, decorado con un diamante de 5 quilates prendido a un collar de oro de 18 quilates. Precio: US$215.000 la botellita...
¡Ah! y Feliz Navidad.
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VERBATIM
Si piensas en los niños pobres,
te pondrás sentimental.
Piensa entonces en los regalos
y te pondrás «Santa-mental».
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