El Sol latinoamericano
La importancia de la libre expresión
Por Washington Canal Astete
Uno de los hitos más importantes de la segunda mitad del siglo XX fue la Declaración Universal de Derechos Humanos, proclamada hace ya 57 años por las Naciones Unidas. Uno de esos derechos fundamentales es la libertad de expresión y de opinión en la marcha de la vida socio política de las naciones. La vida moderna se caracteriza por la aspiración cada vez mayor de los pueblos a vivir en un sistema democrático, lo que permite a que un gran número de ciudadanos participen en la conducción de los asuntos gubernamentales.
En este escenario, los medios de comunicación juegan una función importante al ser el enlace informativo entre los acontecimientos y los ciudadanos, para que así puedan participar con conocimiento de causa, directa o indirectamente en la edificación del bienestar colectivo. Es esencialmente a través de dichos medios que los ciudadanos llegan a un conocimiento basado en hechos y a una variedad de interpretaciones sobre sus causas y consecuencias. De este modo se adoptarán juicios y decisiones que ayudarán a una mejor convivencia social y a una adecuada apreciación crítica de la labor pública.
La condición fundamental para que esto ocurra es que exista un ambiente de libertad sin restricción alguna. Los medios de comunicación deben trabajar con el conocimiento de que no sufrirán ninguna persecución arbitraria, por las investigaciones que realicen, las opiniones que expresen o las denuncias que planteen. La existencia de esta seguridad es fundamental, porque hay gobiernos que proclaman la más absoluta libertad de prensa pero al mismo tiempo acosan a los periodistas con diversas formas de hostigamiento. La libertad por esencia no debe tener cortapisas por el contrario debe fortalecerse y protegerse constantemente.
La verdadera libertad se practica en el núcleo mismo de una colectividad lo que significa una interacción libre y permanente entre sus miembros, y la conciencia de la responsabilidad correspondiente de cada uno por sus actos. En este concepto, la libertad es una realidad netamente social que incluye siempre una obligación moral ante los demás. Por consiguiente, la conducta de una persona debe ser la misma sea que pertenezca a una organización nacional, estatal o local, siempre respetando la verdad y la libertad.
En cuanto a la prensa, la responsabilidad es ante la sociedad en su totalidad, su credibilidad depende de su lenguaje, sus informaciones y sus opiniones. Se entiende que el lenguaje es una forma de expresión por medio del cual se formula y se ordena las ideas. Su uso correcto es básico; hace que se piense con ideas claras y precisas y se entienda mejor el medio en que se vive. Por otro lado, su abuso causa confusión e ignorancia y atrazo cívico y cultural. En casos extremos en que se usa la desinformación, junto con un lenguaje ofensivo y malintencionado, la verdadera víctima de la agresión es la dignidad de la ciudadanía en general y no las personas o instituciones bajo ataque, al final el descrédito es para el medio que lo usa.
En el último análisis, las informaciones deben ser veraces, relevantes y objetivas, ya que son el medio por excelencia de la percepción de la realidad y de la ubicación del hombre en el mundo. Igualmente debe tenerse en cuenta que la contribución de los medios informativos a la formación de una opinión ciudadana madura y creativa constituye un aporte de sumo valor al interés público de la sociedad. |