Economista colombiana visita a New Haven
Imelda Daza Cota ofrece conferencia sobre situación política en su país
Por Patricia Juárez
La economista y maestra asilada en Suecia desde hace 18 años, Imelda Daza Cota, realiza un recorrido por el país para apoyar a Ricardo Palmera, extraditado de Colombia y preso en Estados Unidos desde 2003 y quien está siendo juzgado en Washington, D.C. por los delitos de secuestro y narcotráfico; asimismo informa de la situación que prevalece en la nación sudamericana con el gobierno del Presidente Álvaro Uribe y el Plan Colombia -el cual, dice, es prácticamente una guerra del gobierno estadounidense contra el pueblo colombiano- y aboga por una negociación humanitaria para el canje de prisioneros y una vuelta al diálogo de las partes implicadas.
El viernes 9 de febrero en el salón del People Center de New Haven, John Jairo Lugo, miembro de Colombia Action/CT, presentó un documental donde aparece Daza Cota, y el cual muestra la historia de la UP -Unión Patriótica-, partido que agrupaba a diferentes corrientes de izquierda en la Colombia de los años ochenta. Es un testimonio escalofriante que revela el asesinato sistemático como método del gobierno y la clase dominante contra todo aquel que se le opusiera, utilizando al ejército y a grupos paramilitares. Ofrece un panorama de la guerra entre el gobierno y la guerrilla y la lucha de la oposición para formar partidos legalmente organizados y lo infructuoso de su esfuerzo, ya que sus miembros fueron asesinados uno tras otro, anulando cualquier posibilidad de cambio para Colombia.
Acto seguido, con energía y convicción, Daza Cotes tomó el micrófono para exponer las razones de su viaje. Viene desde Suecia, el país que le abrió las puertas como asilada política «…Es un lugar extraordinario, donde mis hijos han crecido; pero mis raíces, mis afectos y mi cariño están definitivamente en Colombia. Desgraciadamente en mi hermoso país, suceden cosas terribles. Los dueños del poder no aceptan que alguien los contradiga, porque inmediatamente lo califican como extremista y lo liquidan.
«Es por eso que ocurre la tragedia con la UP, la cual surge dentro de un proceso de negociaciones. Creíamos que realmente podría aglutinar a los inconformes de Colombia, incluyendo al movimiento armado. Pero el gobierno nunca la aceptó y decidieron extinguirla, ejecutando el genocidio que acaban de ver.»
Daza Cotes continuó diciendo que la violencia es parte de la historia de su patria, porque existen conflictos ancestrales como el de la tierra, la cual ha sido acaparada al igual que el poder político por una elite que posee enormes latifundios, mientras hay millones que no tienen nada. Por eso surgió el primer grupo guerrillero, que ahora se conoce como FARC (Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia)
«¿Por qué tomar la vía armada para resolver los problemas? Porque existe una gran injusticia social sin que se vislumbre esperanza de cambio. Por eso el conflicto colombiano se ha prolongado por casi 50 años, y además, surgió otro elemento tenebroso que complico aún más la situación económica, política y social del país: el narcotráfico.
«Para resolverlo, el gobierno colombiano buscó ayuda y Estados Unidos ofreció la suya con el Plan Colombia, el cual se presentó como un esfuerzo de ambos países para erradicar el narcotráfico, pero lo que hemos visto es que el asunto es cada vez peor porque los recursos del plan se han destinado a reprimir el movimiento social e intensificar la guerra; los millones de dólares adjudicados se invierten en armas. Ha significado más muerte, más violencia y una agudización del conflicto y se ha utilizado para fortalecer a un presidente que se ha caracterizado por la intransigencia…
«Y lo terrible para los norteamericanos es que el Plan Colombia se financia con sus impuestos; y lejos de contribuir a la paz, contribuye a la guerra. Y nosotros creemos que el pueblo estadounidense debería cuestionar a su gobierno sobre el uso de ese dinero.
«Ante el fracaso del plan, ambos gobiernos acuden a otro recurso: el acuerdo de extradición de colombianos a los EU. Ya no es suficiente asesinarlos allá, sino que los envían a ser juzgados en EU. Es así como varios miembros de las fuerzas armadas están presos aquí… ¡Pero el acuerdo de extradición es supuestamente para luchar contra el narcotráfico…! Dice claramente que a nadie se le puede extraditar por motivos políticos.
«Es el caso de Ricardo Palmera, el cual fue mi compañero de actividad política durante muchos años. Cuando en nuestra ciudad comenzó la ola de crímenes, yo decidí dejar el país. Pero hubo otros que definitivamente no aceptaron el exilio, porque decidieron que era un duro castigo político, y si lo es… es muy doloroso. Esos compañeros se vincularon a la insurgencia. Los que no lo hicieron ni salieron del país, están muertos todos.
«En la ciudad donde yo vivía éramos 19 personas las que fundamos la UP. Ahora sobrevivimos 3: dos que vivimos en Suecia, y Ricardo. El resto fue asesinado. En las elecciones del 84, salimos elegidos 6 concejales y un diputado, y la única que está viva soy yo. En estas circunstancias es comprensible la decisión de Palmera. Él no era un hombre de guerra; es un hombre de paz, un intelectual sensible, un hombre que se duele de la tragedia de su pueblo… pero no tuvo alternativa: o el exilio o la insurgencia y al optar por ésta, cayó en manos del ejército colombiano.
«¿Qué delito había cometido hasta el momento de su detención?... Era un rebelde, y ese delito está contemplado en la ley del país, y uno entiende que debería ser juzgado como tal en Colombia. Pero el gobierno le fabricó dos delitos. Uno fue el de secuestro, porque hay 3 ciudadanos estadounidenses cautivos de la guerrilla, y lo responsabilizan a él. Pero también hay muchos guerrilleros en las cárceles colombianas. Son bandos enfrentados. Y en todas las guerras hay prisioneros, pero no se puede culpar a una persona por lo que todo el grupo hace.
«El segundo cargo es narcotráfico. En Colombia todos conocemos a los narcotraficantes, todos sabemos quienes son y como operan. Es impensable que un guerrillero que está en las montañas pueda enviar cocaína a EU.
«Esto es lo que yo pretendía decir cuando la corte de Washington me citó como testigo. Aquí llegué un viernes, y el lunes me presenté a la corte y el juez dijo que ya no estaban interesados en escucharme. ¿Cuánto costó mi viaje?... Mucho, creo yo…. Dejé todo para atender el llamado de una corte que yo creí seria. Los testigos contra Palmera fueron 21 y ni uno solo a su favor. ¿Cómo es posible un juicio como éste?... Y vuelvo al dinero de los contribuyentes ¿cuánto le cuesta al pueblo norteamericano?... ¿Y por qué un conflicto localizado pretende trasladarse a otra región del mundo? Se debe resolver allá.
«Por eso llamamos a la solidaridad internacional para que presionen al gobierno de Colombia y a la guerrilla para que el conflicto se termine. Esa guerra debe acabar. Los hechos nos han demostrado que la guerrilla nunca va a conseguir el poder ni el ejército va a derrotarla. Hay un empate permanente que causa mucho dolor…»
El público le brindó un emotivo aplauso a Daza Cotes. Alguien preguntó si la UP estuvo de acuerdo con las prácticas del FARP. Ella dijo que eso se discutió ampliamente – tanto el conflicto como los métodos - porque la gente no iba a confiar y lo que se quería era precisamente terminar la lucha armada e integrarse a una organización legal.
«Con respecto a los secuestros, la guerrilla explicó que era una especie de impuesto que le cobraba a los dueños de la riqueza para financiar su actividad. En cuanto al narcotráfico, quien cultiva la hoja de coca son los campesinos, y cuando la guerrilla les dijo que no deberían hacerlo, ellos respondieron que como sobrevivirían entonces. Ante una objeción tan contundente y la imposibilidad de solucionarla, la guerrilla les exige contribuciones para proseguir la lucha. Por eso se creó la UP, para terminar con todas esas aberraciones. Pero ya se vio lo que pasó…»
En cuanto al juicio de Palmera, lo que ve muy claro es la intención del juez de condenarlo a toda costa. Comentó también que mientras sigan existiendo presos extraditados en las cárceles de este país, el conflicto se eternizará. Insistió en que se debe practicar el intercambio humanitario de prisioneros de guerra. Ella hace un llamado enérgico para que la gente apoye esta propuesta.
Ante un panorama tan espinoso y desalentador, podría pensarse que el pueblo colombiano nunca tendrá lo que se merece: una vida en paz, sin el verdadero terrorismo que es la guerra, sin acuerdos que benefician intereses personales y perjudican a millones de inocentes, sin el abismo que separa a los privilegiados y a quienes viven en la indigencia, sin el miedo de vivir el día a día. Pero Imelda Daza Cotes es una acérrima creyente de que esto podrá ser realidad un día no muy lejano en su amada Colombia. Por eso está aquí.
Para una información detallada sobre Ricardo Palmera y su juicio y el Plan Colombia, se puede consultar la página www.freericardopalmera.org |