El pintor y su estudio

Freddy
Carrión,
un artista versátil y generoso que comparte su conocimientos
Por Patricia Juárez
Freddy Carrión, afable y sencillo, nos abre las puertas de su casa en West Haven. De entrada, nos encontramos con un amplio espacio de doble altura y un par de lámparas fluorescentes colgando del techo de madera. El recibidor y la estancia son uno solo y se prolongan hasta el área de su estudio, cuyo elemento principal es el enorme caballete rodeado por recipientes y contenedores que albergan pinturas, pinceles, solventes, borradores, lápices, cintas, vasos, plantas, libros y el sin fin de pequeños objetos que conforman el universo de Freddy, que a ojos extraños puede parecer un caos, pero no para su dueño, porque él sabe exactamente donde se encuentra cada herramienta de su quehacer creativo. Sobre la pared izquierda, se observan varios cuadros de su autoría y en anaqueles de madera se encuentran más plantas, la televisión y la computadora donde él mismo produce, edita y musicaliza el programa semanal Mr. Fred´s Palette, que se transmite en CTV´s los lunes a las 11 de la noche y los jueves a las 4:30 de la tarde.
En la pared del fondo cuelgan dos cuadros de gran formato: uno parece representar a primera vista una gran flor amarilla sobre fondo negro; sin embargo, al observarlo cuidadosamente nos damos cuenta de que es un papel doblado, pero al cual la maestría del pintor le ha impuesto sombras, aristas y matices que nos hacen pensar en la paradoja de que algo aparentemente insignificante como un trozo de papel, pueda decir tanto, plásticamente hablando, cuando la mirada va más allá del sentido de la vista; el otro cuadro muestra a un grupo de mariachis en una perspectiva muy particular, tocando sus instrumentos frente a una cantina. En esa misma área, que es la cocina de la casa –aquí encontramos obras hasta en la sopa- se encuentra el retrato al óleo de una pianista, que sin exponer el piano, muestra unas manos delicadas y expresivas.
Su vida
Freddy Carrión nació en Queens en 1954, y cuando tenía tres años de edad, su familia se mudó al Bronx, en donde vivió en un octavo piso de un edificio en la avenida 80. Desde muy pequeño se ensimismaba dibujando en clases, porque los pocos latinos que había en las escuelas eran muy discriminados por no hablar inglés y la profesora los sentaba al fondo del salón y prácticamente los ignoraba. «Si la maestra no me hablaba a mí, yo no tenía porqué escucharla, ni prestarle atención… Yo prefería emplear las horas del día en trabajar con mis crayones y lápices, frotando los codos y las manos contra un papel y entonces, poco a poco, mágicamente aparecía un hermoso dibujo sobre las hojas de mi cuaderno….
«Por aquel entonces no había tantos portorriqueños en New York. Mi padre fue uno de los tres primeros oficiales de origen portorriqueño de la policía de la ciudad en esos tiempos. En el Bronx yo me sentía muy bien, porque era una especie de territorio de los latinos que empezaban a emigrar entonces a los Estados Unidos; pero poco antes de que yo cumpliera once años, regresamos a vivir a Queens, donde la vida era muy diferente. En el sexto grado tuve un maestro de arte muy bueno: Mr. Brian, y también empezamos a realizar proyectos de cine en la escuela, de donde viene mi amor por el cine y el video.»
Desgraciadamente su familia tuvo problemas, como suelen tenerlos muchas familias, y a pesar de ser tan unidos, se desintegró y Freddy abandonó su hogar siendo adolescente y hubo noches que durmió en los vagones del metro y durante el día trabajaba cargando placas en una imprenta para sobrevivir. Como era menor, fue reclutado e internado en una organización juvenil para que tuviera un hogar y pudiera estudiar. Fue así como logró terminar High School y luego, apoyado por la organización ASPIRA, que ayudaba a jóvenes portorriqueños, ingresó a la Universidad de New York, donde obtuvo su grado en Ciencias y Artes y pudo ser maestro y enseñar en escuelas del Bronx, lo que fue una gratificante experiencia para él. También expuso en numerosas galerías. El haber vivido en la Gran Manzana, centro cultural del mundo contemporáneo, ha sido un privilegio para él, ya que lo puso en contacto directo con las corrientes artísticas prevalecientes de los años sesenta y setenta: el Pop Art, Andy Warhol o Joseph Levi son conceptos y nombres muy conocidos para Freddy.
Luego de unos años, recibió una propuesta para venir a enseñar en escuelas de Bridgeport y él aceptó, mudándose a West Haven, donde se estableció y contrajo matrimonio en 1984. Disfrutaba mucho su trabajo con los chicos, enseñándoles dibujo y pintura, y él efectuaba infinidad de retratos al carboncillo de sus propios alumnos y familiares, pero después de ejercer la docencia por 10 años, decidió abandonarla para dedicarse por completo a su obra personal.
El programa de televisión
Carrión se preocupa especialmente por los niños, por los que siente un vivo interés y una genuina responsabilidad como artista; de hecho ese es el propósito de su programa de televisión, Mr. Fred´s Palette, el cual es dirigido por su hijo adolescente, Christian, quien lo apoya desde que tenía tan sólo diez años de edad y sueña con ser un actor famoso –estudia actuación en el Actor´s Studio de New York- o director de cine, en un futuro cercano. Como el chico pertenece a la generación que nació dentro de la era digital y electrónica, le es sumamente fácil manejar todos los dispositivos y conocimientos necesarios para producir un buen programa en corto tiempo.
El programa tiene cerca de 9 años en el aire y está dirigido a los niños, para que despierten su interés por el arte y aprendan a dibujar y a pintar. Cuando el programa duraba una hora, se recibían hasta 40 llamadas, lo que demuestra el interés de los niños por aprender; además, es muy interactivo: con la cámara se hace un close up de algún dibujo y los niños pueden colocar un papel transparente sobre la pantalla del televisor y copiarlo directamente. En el último año, se ha reducido a media hora, pero aún así, cumple con su cometido de apoyar a los niños interesados en dibujar y quienes a veces no tienen posibilidades de hacerlo, ya que las escuelas de arte pueden ser caras o estar alejadas de donde residen. Freddy ha recibido muestras de cariño y agradecimiento de niños que han crecido viendo su programa y que algunos, motivados por él, han ingresado a escuelas de arte para dedicarse a la pintura.
Desgraciadamente, el canal de televisión pública que lo transmite en esta zona ha tenido problemas con su infraestructura y ya no se trasmite en vivo desde sus estudios, pero aún así, Freddy recibe llamadas en su casa al tiempo que se está trasmitiendo el programa y contesta las preguntas de los niños relacionadas con lo que se está haciendo en ese momento. También lo exporta a 12 diferentes ciudades en algunos estados del país -como Michigan, Washington o la Florida- para su retransmisión en estaciones locales. Han recibido varios premios, entre ellos algunos a nivel nacional como el mejor programa de arte en televisión para el noreste del país.
El artista y su obra
Freddy Carrión es definitivamente un artista versátil. Maneja técnicas que van desde el lápiz y el carboncillo –donde es un verdadero maestro en el arte del retrato- hasta el óleo y el acrílico, pasando por la acuarela y las tintas indelebles.
También ha hecho murales, entre los cuales se pueden apreciar dos en la Casa de la Roca -iglesia cristiana ubicada en New Haven-: una brillante composición de tres cruces en el cubo de la escalera y el otro en la sala de juegos de la guardería infantil Noahspark que funciona en el mismo edificio.
Además de la pintura, Freddy desarrolla paralelamente otros talentos: hace videos sobre arte dirigidos a la gente, ya que considera que lo más fascinante de este mundo son las personas -sus sentimientos, pensamientos y sueños-, y escribe narrativa; de hecho, tiene en su haber varios relatos autobiográficos que le gustaría publicar o traducir a lenguaje cinematográfico y realizar algunos cortometrajes con ellos. Freddy piensa que existe una gran analogía entre la literatura y la pintura, porque ambas sirven para hacer retratos de las personas: una con palabras y la otra con pinceles; las herramientas del artículo, el adjetivo o el verbo para una, son como las pinturas, el carboncillo o los colores para la otra.
Carrión prefiere vender directamente sus obras que exponer en galerías, ya que el tiempo que pasa entre pintar una obra y que ésta llegue a su destinatario se hace más corto y el flujo de efectivo es más flexible y conveniente para ambos. Él prefiere promover su obra en shows y eventos que incluyen a familias, de las cuales suele hacer retratos de sus miembros. Si está interesado en contactar a Freddy Carrión, puede hacerlo al teléfono (203) 931-0321 o a la dirección electrónica mrfred7@hotmail.com |