Reinaldo Goyenechea
Experto de la síntesis en el arte de la caricatura

Por Patricia Juárez
Lentes oscuros, cabeza rapada y barba corta y
sin bigote; vestido totalmente de negro, Reinaldo Goyenechea muestra una personalidad original y desenfadada –como su nombre- que hace pensar más en un músico de rock que en un artista gráfico. Afable y jovial, pero de pocas palabras, nos cuenta algo de su vida.
Es originario de Chile, tiene 19 años viviendo en esta ciudad y confiesa que ha tenido dificultades para aprender el inglés. Estudió dibujo en su país desde la preparatoria y luego ingresó a la carrera de Dibujo Publicitario, dedicándose desde siempre a dibujar caricaturas, principalmente caricatura política.
Proviene de una dinastía célebre de dibujantes en Chile. Su padre fue un connotado periodista y caricaturista que colaboró con los diarios más importantes del país y su seudónimo era “Lugoze”. Su hermano, quien sigue residiendo allá, firma sus trabajos con el nombre de “Goy”. Él también trabajó para varias revistas -ya desaparecidas- en su patria. Comenta que en la actualidad, la caricatura política ha perdido popularidad en Chile y su campo se ha reducido mucho.
Le gusta la caricatura política, porque sintetiza una idea, una opinión y una postura con respecto a un hecho o personaje y la expresa por medio del dibujo, y es “una manera de desquitarse de las cosas malas que hacen los políticos…” Le tocó vivir en su país parte de los años de la dictadura pinochetista y al cuestionarle sobre la libertad de expresión en esa época, indicó que él siempre trabajó sin problemas ni censuras, y que el gobierno aceptaba críticas realmente ácidas.
Él emigró a este país por razones familiares. Vive con quien es su esposa desde hace 28 años y tiene tres hijos. El empezar a ubicarse aquí fue un poco difícil, como para la mayoría de los inmigrantes, ya que tuvo que trabajar como obrero o como empleado para subsistir, a pesar de contar con estudios universitarios. Actualmente se desarrolla en el campo de su interés, y a la par que colabora con publicaciones como La Voz Hispana de Connecticut, realiza trabajos privados. A veces asiste como artista invitado a reuniones donde le piden realice caricaturas de los presentes; otras, acude a escuelas y dibuja a los niños. Ante nuestra pregunta de cómo logra que niños pequeños se estén quietos para poderlos atrapar en papel y lápiz, dice que no es difícil, ya que es un trabajo muy rápido con ellos y no se lleva más de 5 minutos hacerlo.
Acerca de los artistas callejeros que se sitúan en alguna acera concurrida para dibujar a los transeúntes, opina que le gusta eso, y él también lo haría, pero hasta el momento no lo ha hecho. Dice que no le molesta que la gente lo vea trabajar y se concentra tan sólo en el rostro de la persona que está dibujando. En la Plaza de Armas, en Chile, se acostumbra mucho hacer eso para los turistas, pero tampoco allá lo practicó porque siempre tuvo mucho trabajo y no tuvo necesidad de hacerlo.
Le gusta dibujar a mano, con tinta china, acuarela y plumilla. No es afecto a trabajar con los nuevos programas de computadora para artistas; le gusta mucho más hacerlo “a la antigua”. Dice que lo más importante al dibujar a alguien es observar cuidadosamente los rasgos y exagerarlos. Para plasmar fidedignamente su personalidad cuando no se le conoce en persona, se debe entonces investigar y leer acerca de él o ella. No son solamente los rasgos físicos los que hacen a la persona, sino lo que ésta proyecta hacia el mundo y es eso lo que más le gusta de su trabajo. También le atrae por lo rápido y preciso que es, ya que dice ser hiperactivo “… Y no tengo paciencia como otros artistas para dibujar o pintar por varias horas o hasta días… A mí me gustan los resultados al momento y terminar completamente un trabajo en una sesión…”
Se autodefine como un hombre al que le gusta ir al grano y en lugar de presumir verbalmente lo que se hace o se puede hacer, mostrar el trabajo ya realizado. “…Los trabajos hechos son los que hablan de la capacidad de alguien, no las palabras o los curriculums que a veces pueden ser mentirosos o exagerados…” No le gusta quejarse ni inventar excusas. Piensa que la vida puede ser difícil para todos y que lo que cuenta al final son los resultados que logres, ya sea en el área personal, familiar o profesional.
En cuanto a que si el campo de la caricatura es muy excluyente con las mujeres, piensa que no es así “…Simplemente parece interesarles poco, porque pocas lo estudian. Cuando yo cursé la carrera, éramos más de veinte hombres y unas dos o tres mujeres…”
Para concluir, le pedimos un consejo para la gente joven que quiera dedicarse a dibujar o a pintar y expresa contundente y convencido: “Saber ver, saber observar…descubrir lo que otras personas no son capaces de mirar… esa es la cualidad más importante que un artista plástico debe desarrollar…”
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(Patricia Juárez es una escritora mexicana residente en New Haven y colaboradora de
nuestro periódico) |