Una estupenda oportunidad para que los niños convivan con la naturaleza |
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Por Patricia Juárez
adm/La Voz Hispana de Connecticut
Por séptimo año consecutivo se llevó a cabo el campamento completamente gratuito que cada verano organiza JUNTA para niños de 8 a 12 años de edad en algún parque estatal. En esta ocasión, los exploradores acamparon en el Devils Hopyard State Park en East Haddam, CT, lugar que ofrece hermosas vistas repletas de árboles y algunos arroyos y estanques donde darse un chapuzón, además de instalaciones básicas como agua potable que puede ser extraída con bomba, excusados de hoyo y lugares específicos para hacer fuego.
En el parque se respira el aroma de los pinos, olmos y robles, los cuales oscurecen el ambiente por lo tupido de sus sombras. El aire es puro, libre de contaminación y sin sonidos artificiales; en medio del silencio se puede escuchar el rumor de la naturaleza en pleno. Aunque esto es prácticamente imposible cuando más de medio centenar de niños se reúnen. “El primer año fueron solamente 25 niños, y cada año se ha incrementado el número hasta llegar a cerca de 60 en este 2008”. Nos comenta el entusiasta coordinador del campamento Rafael Ramos, quien es responsable directo de la organización, abastecimiento y seguridad de todos los participantes. La directora ejecutiva de JUNTA, Sandra Treviño, siempre interesada en todos los programas que impulsen el desarrollo y bienestar de los pequeños, es la principal promotora del evento.
Nueve adultos y 6 jóvenes supervisan, orientan y cuidan a los niños en todas y cada una de las actividades que participan, las cuales incluyen caminatas, exploración, observación de plantas y animales y nado en un estanque poco profundo. Además, cada día tienen un taller diferente, impartido por expertos en la materia. El primero de ellos fue el lunes y trató de la apreciación de la naturaleza durante la noche; fue impartido por David Heiser, Director de Educación del Museo Peabody. Gran conocedor de animales nocturnos, les explicó a los niños que durante la noche se agudizan los sentidos, especialmente el olfato y la visión y que gracias a una sustancia producida por el ojo que se llama rodapsina, la visión nocturna se adapta a la falta de luz aproximadamente 3 minutos después de haber apagado cualquier linterna o fósforo y somos capaces de ver en la oscuridad. Los niños, asombrados con la revelación, exclamaron “… Entonces quiere decir que venimos a este mundo con todo lo que necesitamos…” El profesor Heiser asintió, y agregó que así es y que “…la linterna es algo extra con lo que podemos contar, pero no es esencial: lo principal lo tiene nuestro propio cuerpo, el cual es el mejor equipo que podemos tener…”
Por la tarde del martes, el Biólogo Justin Pegnataro, joven egresado de Yale, lleva a los niños a una caminata por los alrededores del campamento y los enseña a observar diferentes tipos de vegetación, especialmente hongos que crecen en estas latitudes. Hay hongos de diversos y llamativos colores: amarillos, azules, marrones; se debe aprender a distinguir entre los que pueden ser comestibles y los venenosos. También observaron ranas y sapos, a los cuales dejaron en libertad después de sujetarlos para examinarlos y ver sus diferencias. Como parte primordial de la enseñanza de apreciación de la naturaleza, se cultiva el gran respeto que se debe tener por ella, ya que así se conserva el equilibrio ecológico que tan monstruosamente hemos alterado en los últimos años. También, Justin les muestra como hacer fuego frotando un par de ramas -practicando el método que efectuaron nuestros antepasados hace miles de años- mientras comenta que “…Los niños verdaderamente aman y disfrutan el contacto con la naturaleza. Los padres deberían de hacer todo lo posible por llevarlos frecuentemente a sitios donde puedan relacionarse y aprender de ella…”
El miércoles está programada una plática sobre el agua, su importancia y como conservarla, la cual será ofrecida por un empleado de la ciudad quien insistirá a los niños sobre la importancia de proteger el ambiente natural. El jueves el taller será de rumba y serán los propios organizadores los encargados de poner a los infantes a bailar en medio del bosque.
“…El objetivo principal de organizar este campamento cada año es hacer de cada niño un defensor de la naturaleza: que la amen, que se apasionen por ella y luchen por conservarla el resto de sus vidas…”, comenta Ramos, y agrega “Yo me crié bien pobre -en Nueva York- y yo me acuerdo que en la comunidad había gente que organizaba este tipo de cosas para los niños: nos llevaban a campamentos como éste y para mi era el gozo total, uno de los recuerdos más memorables y hermosos de mi infancia; y así como yo recuerdo a las personas que me llevaron varias veces al campo y fueron un ejemplo y una inspiración para mí, deseo que algún día los niños traigan a su memoria estos días de verano y digan: Me acuerdo que Rafael nos llevaba a los campamentos, y hagan a su vez lo mismo con otros niños…”
Al preguntarle si no le asusta la responsabilidad por la seguridad de tanto niño, responde que no, porque “…Alguien tiene que tomar la responsabilidad por las cosas, por organizarlas y realizarlas, si no, nunca haríamos nada. Nosotros somos la comunidad, no debemos esperar a que alguien más haga las cosas, debemos hacerlas nosotros mismos…”
Quienes contribuyen a que el campamento sea una realidad son organizaciones como JUNTA, el Departamento de Educación, William Gruastien Foundation y Mac Vac Enviromental entre otras.
Este año se trajeron 17 tiendas, en las cuales se acomodan 4 niños de acuerdo a su género y edad. La comida, el seguro y todos los gastos de transportación corren por cuenta de los patrocinadores, quienes también obsequiaron una camiseta a cada niño con el logotipo del campamento: Una tortuga circundada por el lema Junta @Turtle Village, Exploring Our Natural Enviroment, 2008 |