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O P I N I O N
Misteriosa Llamada
Por Carlos Riveros
Llevaba una semana encerrado sin ver a nadie. Estaba deprimido, medio borracho y sin bañarme. Suena el teléfono y, como siempre, dudo entre contestar o no. Me da igual perder una llamada porque casi siempre son números equivocados. Casi arrastrándome llego al teléfono y descuelgo el auricular.
- ¿Hola?
- Hola. Te llamaba para saber porqué no habías vuelto a escribir.
- Buena pregunta, pero, lamentablemente, no tengo la respuesta.
- ¿Seguro?
- Podría intentar alguna, si quieres.
- Intenta.
- Pues porque me di cuenta que no me gusta escribir.
- ¿No te gusta?
- Como lo oyes. Quizá me gustaba. Ahora no. Ahora tomo el lapicero y siento arcadas. Miedo. Y, claro, frustración.
- Pero dices “ahora”. No fue así siempre. Se trata de una etapa, entonces.
- Ojalá. Eso quisiera pensar. Pero, créeme, no es poco el tiempo que llevo así. Y, para serte sincero, no veo que salga pronto de ahí.
- ¿Lo intentas, al menos?
- Todos los días pienso en escribir. Sólo algunos días me atrevo a coger el lapicero. Nunca escribo.
- Por eso las arcadas, el miedo, la frustración... Te gusta escribir, lo que no te gusta es no escribir.
- ¿El vaso medio lleno?
- ¿Qué?
- Que depende por qué lado del cristal mires las cosas.
- Ajá. El vaso está o medio lleno o medio vacío, según tu estado de ánimo, y a ti te gusta o no te gusta escribir dependiendo de cómo te sientas, pero, me parece, deberías dejar tu estado de ánimo de lado. Tú tienes que escribir. Lo sabes. Tantos trabajos, tantos estudios has abandonado sin reproche alguno creyendo que era lo mejor para el escritor que hay en ti, para darle el tiempo, el espacio que necesitaba, ¿y ahora crees que no te gusta escribir?
- Tú no sientes las arcadas.
- Ni tú. Son sólo excusas.
- Sí claro, aunque no me molestaría llevarte alguna prueba en bolsita, digo, para que me creas, ¿no?
- Mejor tráeme algún cuento, alguna poesía.
- Los fans nunca nos dan descanso...
- No me decepciones.
- Está bien, señora conciencia. ¿O quieres que te llame Pepe Grillo?
- ¿Vas a escribir?
- Ya he empezado. Te sorprendería mi grado de inspiración.
- No vale escribir huevadas.
- Touché. Estoy en blanco entonces. Como un mago: nada por aquí, nada por allá.
- Escribe lo que sea, huevón, pero escribe, aunque sea en las paredes.
- Y aunque sean huevadas.
- Igual se te lee.
- Eso se agradece.
- Chao.
- Abur.
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