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O P I N I O N
Todos los nombres
Por Carlos Riveros
Mi nombre es Carlos Riveros pero para algunos soy Alfredo Vásquez. Mi segundo nombre es Enrique. Me hubiese gustado llamarme Sebastián. La calle donde jugué de niño se llamó Monitor Huáscar. Jorge López se llama mi mejor (¿único?) amigo. Mi mejor amiga se llamó Hilda. Jorge también se llamaba el amigo con el que fumé marihuana por primera y única vez. Rosa Luz se llamó mi primera enamorada. De Christina Rosenvinge y su música me enamoré a los quince años. Gregorio Chozo es el nombre de la persona que más me ha decepcionado hasta ahora. También es el nombre de quien más odio y desprecio. Marie se llamaba la vecina francesa de mi amigo Marco que nos dejaba verla cuando se cambiaba de ropa. Francisco León se llamó la persona que me pagó menos de lo que debía cuando llegué a trabajar a Estados Unidos. El nombre Roberto se le escapó a una ex-enamorada cuando hacíamos el amor. El instituto donde malgasté tres años de mi vida estudiando algo que no me gustaba se llamó CEPEA. José Saramago se llama el escritor que más admiro. Jaime Bayly, el más encantador. Teresa se llama mi difunta abuela, quien a veces cambia mis cosas de lugar. R. es un misterio. “Happy” se llamaba el hotel donde mi novia y yo (no) dormimos por primera vez. El Olivar se llama el parque donde tomamos vino una noche especial. Dueñas se apellidaba el profesor del cual más he aprendido. Guibovich, el apellido del que se vendió por unos billetes para aprobarme. Giannina se llama mi esposa pero Patricia López se llama la mujer que amo. El hombre que amo, Luis Riveros, mi padre. A mi mamá la bautizaron como Josefa en honor a San José. A mi hermana mayor, Mercedes Teresa, por mis dos abuelas. Mi hermano se llama Luis Alfredo, como mi papá. Mi otra hermana se llama María Elena pero no sé porqué. Tengo otra mamá y se llama Isabel. “Ne me quitte pas”, de Jacques Brel, se llama la canción más triste que he escuchado. El perro que abandoné antes de viajar a otro país llevaba por nombre Leo. Fernando se debe llamar el gay más divertido que he conocido. La mujer que más me odia se llama Cristina. Nelly se llamó la chica que conocí por chat y a la que me arrepentí de conocer en persona porque era demasiado fea. Nelly también se llama una tía bastante entrometida. Su esposo se llama Liduvino pero le dicen Riquito. La mejor banda de rock del Perú se llama Leusemia. En un puerto que se llama San José he sufrido mis más grandes borracheras. Ahí me hicieron padrino de un niño llamado Gerson. En ese puerto mi familia tiene una barca que bautizaron como “Mi Teresita”. En una ocasión intercambié caricias con una guapa turista llamada Axanna. Cuando nazca mi hija se llamará Luna. Si nace hombre se llamará Luis Carlo pero le diremos Guille por el personaje de Mafalda. En un bar llamado Yacana probé Coca-Cola de los labios de mi novia. En el Jirón de la Unión, allá en Lima, intenté regalar un gato llamado Shadow. ¿Han escuchado el nombre Orlik en ser humano alguno? Yo sí. Harry The Second se llamó el caracol que adopté como mascota cuando no tenía trabajo. En una ciudad llamada Cerro de Pasco padecí de soroche y por eso me pusieron oxígeno en un hospital. En Lima hay un lugar escondido que mi novia bautizó como el Fin del Mundo. La iglesia donde me confesé por última vez se llama San Francisco. Cuando chateaba me gustaba llamarme Gitana o Vampiro. La novela que aún no he publicado se llamará “Entre tus huellas”. Llevo el nombre de mi novia tatuado en la piel. Mi miedo a las cucarachas se llama blatofobia. Todavía busco el nombre del hombre que abandonó a mi mamá cuando estaba embarazada de mí. |