YOUR WEEKLY SPANISH NEWSPAPER Contactenos
PORTADA
 
EL PERIÓDICO SEMANAL DIGITAL DE LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT

 
 

O P I N I O N


Ese misterioso hombre que fumaba

Por Carlos Riveros

Lo recuerdo flaco, con la cara huesuda, vistiendo un traje mucho más viejo que él, y siempre con muchos papeles bajo el brazo. La primera vez que lo vi fue cuando entró al aula donde nosotros, los alumnos de segundo de secundaria, habíamos instalado el caos. El silencio que se hizo con su sola presencia fue de cementerio. No nos saludó, no nos preguntó nada, sólo dejó sus papeles en el escritorio, escribió el tema de estudio en la pizarra y luego encendió un cigarrillo. Empezó a dar la clase mientras fumaba, casi sin importarle si lo comprendíamos o no. No sé qué fue, tal vez la forma en la que dictó su clase, tal vez el respeto -o miedo- que todos parecían profesarle, o de repente sólo su extraña apariencia, pero algo hizo que me quede viendo y escuchando al profesor Dueñas las dos horas que estuvo hablando delante de nosotros. Cuando terminó, sólo recogió sus cosas y salió del aula sin despedirse, sin decir nada más. El griterío volvió casi inmediatamente pero algo había despertado en mí. Tenía prisa por verlo de nuevo, por hablar con él. En la siguiente clase que tuvimos con el profesor Dueñas no parecía de buen humor -ahora que lo pienso, nunca lo pareció-, estaba especialmente molesto por algo y se desquitó con nosotros dándonos un examen sorpresa. Nadie estaba preparado pero nadie reclamó. La clase de Literatura tenía fama de ser la más difícil de aprobar; se decía que el profesor Dueñas detestaba poner notas aprobatorias.| La prueba duró poco menos de una hora, y, mientras él fumaba un cigarrillo o se paseaba por los pasillos, nadie se atrevió a emitir un sonido o atisbar el examen ajeno. Ese día yo obtuve la máxima calificación y confieso no saber cómo. Suerte, inteligencia, el gusto secreto y hasta ese momento desconocido por la literatura, no sé, pero respondí todas las preguntas acertadamente. No me felicitó por ello, pero ese examen hizo que el profesor notara en mí una incipiente pasión por las letras. A partir de ese momento cada pregunta que hacía me la hacía a mí, lo cual me llenaba de rabia porque creía que buscaba ponerme en ridículo frente a los demás si me equivocaba. Lo odié aún más cuando salí a exponer un cuento que nos dejó asignado como tarea. El cuento se llamaba Don Dimas de la Tijereta y lo leí con gusto y esmero. Quería que el profesor Dueñas se sienta orgulloso de mí, sin embargo, no bien estuve frente a todos me llené de pánico, nervios, creo que empecé a sudar y a dudar. Recuerdo que empecé a hablar atropelladamente hasta que el profesor me detuvo y me dijo que en su clase estaba prohibido jugar a las canicas. No entendí a qué se refería pero ya todo el salón se estaba riendo de mí. Luego añadió que no debía estar con las manos en los bolsillos mientras exponía. A eso se refería el profesor con lo del juego de canicas. Me sentí humillado. Terminé la exposición lo más rápido que pude, tratando de no ponerme más nervioso y esperando que Dueñas me desaprobara. Pero no lo hizo. Días después me explicó que buscó desestabilizarme, hacerme caer, pero que a pesar de todo logré continuar y terminar la exposición. Era increíble, entré decepcionado y salí de su oficina orgulloso y feliz. Realmente era extraño ese profesor callado del que se decían cosas como que era un homosexual solapado, que era un viudo amargado por la vida, que vivía solo con sus gatos en un barrio pobre. No sé si esas cosas fueran ciertas o no, lo que sí sé es que esa figura de hombre vencido por la vida, esos dientes y uñas amarillos por el tabaco, ese traje raído y viejo que siempre vestía escondían a un ser extraordinario capaz de cambiar la vida de sus alumnos y hacer despertar en mí una pasión por las letras por la que siempre le estaré agradecido.


 

LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT
Your Weekly Hispanic Newspaper
_______________________________________
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.
Reproduction in whole or in part, without written permission, is prohibited.
USA - CONNECTICUT