YOUR WEEKLY SPANISH NEWSPAPER Contactenos
PORTADA
 
EL PERIÓDICO SEMANAL DIGITAL DE LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT

 
 

O P I N I O N


¡Somos libros!

Por Carlos Riveros

 

 

Hay que bombardear la ciudad, me dijo, y se sentó en el sofá con las piernas cruzadas, mirando para todos lados, inquieto. Parecía nervioso pero no lo estaba, su forma de ser era así, no podía estar tranquilo en un lugar.
-Hay que bombardear la ciudad -repitió-, hay que llenarla de libros, en los buses, en los paraderos, en las tiendas; donde vayas, deja olvidado un libro. La gente tiene que leer, hermano, tiene que familiarizarse con los libros. Tú dile a alguien que lea y parece que le estás mentando la madre, se ofende, toma distancia.
Volvió a ponerse de pie. Esta vez fue hasta la ventana, sirviéndose, en el camino, una copa de pisco. Estaba borracho. Cuando estaba borracho solía tener ideas así, revolucionarias. Abrió la ventana y me miró.
- Habla pues, huevón, qué opinas.
- Me da igual si la gente lee o no lee. Carezco de filantropía y sensibilidad social. Y ahora pásame la botella que no quiero que la rompas si te caes por la ventana.
- Ése es el problema pues. El oscurantismo. Al Gobierno, a los altos mandos, a todos los que detentan algún tipo de poder no les conviene que el pueblo piense; lo que quieren y necesitan es un rebaño dócil, fácil de manejar, que se preocupe nomás en cómo llenar el estómago cada día.
- Yo no soy parte del Gobierno; no gobierno ni mi vida, así que guarda tu cháchara comunistona para cuando estés frente a los niños a los que enseñas en la escuela.
Le quité la botella de las manos y me serví un trago. Me lo bebí de golpé. Estaba empezando a hartarme de mi buen amigo. Mi amigo pintor y comunista. Y medio loco, además. Una vez se puso a regalar libros, junto a unos amigos escritores, en la puerta de un colegio. Se armó tal alboroto que llegó la policía. Los padres y el director de la escuela se negaban a que sus hijos y alumnos reciban ese tipo de obsequios.
- Las palabras son peligrosas, me dijo una señora -me contó tiempo después, entre risas-. No querían que los niños tengan entre sus manos unos libros porque los iban a hacer pensar, y pensar es peligroso.
- ¿Y qué respondiste a tan metafísica sentencia?
- Mandé a la mierda a la tía y seguí regalando los libros. Los chicos estaban felices. Escogían cuáles querían, me devolvían alguno porque ya lo habían leído. ¡Fue genial!

Le recordé esa ocasión mientras ponía un nuevo disco de música. Sonrió.
- Por eso te digo que hay que bombardear esta ciudad con libros. Terrorismo blanco. La gente se tiene que dar cuenta que un libro le da la libertad y los hace mejores personas. -Encendió un cigarrillo. Miró para afuera: la ciudad durmiendo, la noche cerrada, todo silencio. - Libres, gracias a la literatura somos libres - dijo, mirándome de costado, y luego, sacando medio cuerpo por la ventana, gritó: ¡Somos libros!
Mucho tiempo después, en una ciudad totalmente distinta, entro a trabajar a una fábrica. Después de una jornada de ocho, diez, doce horas de trabajo físico, y de al menos dos hora de ida y una de vuelta porque la fábrica me queda terriblemente lejos, el único descanso que encuentro es en las novelas que leo diariamente. Leo en el viaje que hago para ir a trabajar, leo en el descanso de media hora que me otorgan. Mis compañeros siempre me encuentran con un libro. Siento que me miran con cierta sorna, como burlándose porque, para ellos, un libro es síntoma de aburrimiento. Una tarde, al bajar del bus, me topo con un grupo de compañeras de trabajo. Se ríen entre coquetas y tontas. Vamos camino a la fábrica e inician una conversación en la que no me esfuerzo por participar. Como notan mi desinterés, me hacen unas cuantas preguntas que respondo casi monosilábicamente. Se callan. Luego de un momento vuelven a la carga con sus bromas sosas. Una de ellas me pregunta:
- ¿Qué es eso? - y dibuja un extraño mohín.
- Un Ipod - respondo, creyendo que se refiere al pequeño aparato que llevo en una mano.
- No, lo otro.
- Un libro - le contesto, mostrándole la tapa.
- ¿Y para qué sirve? - me pregunta asombrada, como quien ha visto el último invento tecnológico
- Para pensar - respondo, y no puedo evitar recordar a mi amigo terrorista.


 

LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT
Your Weekly Hispanic Newspaper
_______________________________________
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.
Reproduction in whole or in part, without written permission, is prohibited.
USA - CONNECTICUT