OPINION
El escritor extraño
Por Carlos Riveros
El escritor es un hombre huraño. Le gusta pasar sus días solo y sin conversar con nadie. Suele pasearse por su sala en las tardes escuchando sus canciones preferidas. El escritor podría ser feliz si nadie tocara el timbre de su casa. Muchas veces, cuando suena, no se asoma a ver quién es. El escritor se sirve un vaso de agua para escribir y una copa de pisco para leer. Lee compulsivamente un libro tras otro y quizá por eso escriba poco y ande tan ebrio de pisco. Al escritor no le gustan las llamadas y por eso se enfurece cuando el teléfono suena. Generalmente desconecta o apaga su teléfono mientras escribe, o cuando es su cumpleaños, porque no resiste más de dos llamadas al día. El escritor rara vez contesta el teléfono, prefiere mandar mensajes por celular escuetos pero precisos. Le teme a la muerte tanto como a las fiestas pero más le teme a las cucarachas. El escritor siempre recuerda a su padre diciéndole maricón porque no puede matar a uno de esos bichos. Preferiría librar una guerra que enfrentarse a una cucaracha. El escritor toma clases de inglés sólo para perder el tiempo. El único incentivo es que le toca una profesora guapa y él quisiera seducirla. El escritor obtiene buenas calificaciones sólo para que su maestra se sienta orgullosa de él. Cuando el escritor se entera que la guapa profesora tiene novio y va a casarse sus notas bajan considerablemente. Al mes siguiente abandona las clases de inglés. El escritor obtiene un premio de poesía pero no va a la entrega porque le parece una vulgaridad. El escritor casi no tiene amigos y no se esfuerza por obtenerlos. Peor aún, se esfuerza menos por mantener a su lado a los pocos que tiene. El escritor entra a los chats y miente para divertirse. El escritor tiene un perro al que saca a pasear de madrugada mientras él se toma una botella pequeña de ron, y luego termina hablando con su mascota sentados los dos en la banca de un parque solitario. Se esfuerza por creer en Dios pero comprende que es inútil y que ya no podrá hacerlo, a pesar de que su padre insista en ello. El escritor se ríe cuando le dicen poeta, artista o intelectual. El escritor conoce a alguien maravilloso capaz de cambiar algunas ideas en él. Reconoce que ha llevado una vida egoista y que debe dar su brazo a torcer para conocer otro tipo de felicidad. El escritor gana como enemiga a una centroamericana a la que le ha mentido cruelmente por chat. Recibe diariamente insultos y mensajes amenazantes. El escritor piensa que es más divertido tener enemigos que amigos, y se ríe cínicamente de los anónimos que le llegan a su correo. Pide perdón y zanja el tema, a pesar de seguir recibiendo injurias. El escritor duerme siempre con medias porque es friolento, rechaza las invitaciones a reuniones porque las desprecia abiertamente, y trata en lo posible de no ver televisión. El escritor es un hombre extraño pero feliz. (Carlos Riveros es un ensayista peruano residente en West Haven, que se acaba de integrarr a nuestro equipo de colaboradores) |