YOUR WEEKLY SPANISH NEWSPAPER Contactenos
PORTADA
 
EL PERIÓDICO SEMANAL DIGITAL DE LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT

 
 

OPINION


Carta a Luna

Por Carlos Riveros

He cerrado los ojos y he imaginado que estás a mi costado, pequeñita, los ojos apenas abiertos, moviendo los brazos tan delicadamente, tan suavemente que es como si no los movieras, y me han asaltado las ganas de besarte, de abrazarte, porque al verte ahí, tan frágil y tan mía, sólo eso se me ocurre: protegerte, Luna.
Antes de que tú estés en camino, tu mami y yo jugábamos a buscarte un nombre. Nos gustaba Mía y nos gustaba Luna. Y siempre te imaginábamos derrotándonos con tu sonrisa. No nos equivocamos: tu sonrisa, desde que estás acá, entre nosotros, va iluminando cada rinconcito de nuestra casa, incluido mi cuarto de lectura, lugar prohibido, Luna, porque es el lugar donde escribo y trabajo, pero que ya conoces porque para ti, por ahora, no hay lugares vedados. En esa habitación suelo pasar gran parte del día encerrado, porque a los locos hay que tenerlos bien encerrados, según tu mami, aunque en realidad es porque ahí escribo unas novelas impublicables y unos cuentos que poca gente lee.
Voy a contarte un secretito, sólo para que me conozcas bien, del todo, para que entre tú y yo no haya misterios que luego nos separen: cuando supe que venías me llené de mucho miedo y casi corrí despavorido. Sí, actué como un hombre débil, lo confieso, pero fue sobre todo porque no sabía la mucha alegría que traerías a mi vida. Ahora, cuando recuerdo esos momentos, sólo puedo avergonzarme. Tú me hiciste mejor, Luna; me convertiste, en parte a la fuerza, en parte con amor, en un hombre completo.
Debo confesarte, también, que he cometido mil errores y que muchas veces hice llorar a tu mami. Espero que no me odies por eso y que sepas perdonarme. Ella y yo hemos aprendido de esos errores y hemos sabido perdonar cada agresión tonta que nos hemos infringido. Pasamos momentos muy duros y difíciles, pequeña, y tuvimos que soportar tormentas que nos golpearon terriblemente. Pero eso ya pasó. No temas nada. No encontrarás en esta casa ningún rezago de esa etapa oscura, ni ningún fantasma vendrá a molestar tu sueño.
He aprendido, hija, gracias a ti y a tu mami Patricia, que la vida tiene sentido si la llenas de amor. Yo antes quería vivir solo, ¿sabes? Sí, ésa era la idea de vida perfecta que quería para mí. Si lo hubiera llevado a cabo me hubiese perdido de vivir esta aventura maravillosa en la que me he envuelto. Por eso sólo puedo estar agradecido siempre, y en deuda, princesa, porque por ustedes siento que mi vida tiene vida. Ahora que soy un hombre completo y feliz sé que puedo hacer feliz realmente a los seres que amo.
Acabas de dibujarme una sonrisa, como si escucharas esto que pienso, o como si leyeras en mis ojos cada palabra que quisiera decirte, y un temblor me ha recorrido por completo. Eres tú y eres mía. Perdóname, Luna, pero esa lágrima que ha mojado tu cabecita no es de tristeza ni de miedo. Es de emoción. Pero sobre todo de alegría.
Quiero decirte, finalmente, que me muero por verte caminar. Quiero verte correr, distraída, alegre, haciendo travesuras aquí y allá. Quiero verte haciendo renegar a tu mami porque no quieres comer pescado porque ni a ti ni a mí nos gustan. Quiero llevarte al jardín de niños y no entrar porque mejor nos vamos a comer un heladito, tú de fresa y mango, como tu mami, y yo de coco y manjar blanco.
Acabas de cerrar tus ojitos y ya estás durmiendo. Duerme, pequeña Luna, mientras yo me quedo (ad)mirándote, acariciándote, cuidando tus sueños...


 

LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT
Your Weekly Hispanic Newspaper
_______________________________________
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.
Reproduction in whole or in part, without written permission, is prohibited.
USA - CONNECTICUT