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Apencicitis, ¡detéctala!
Ante los primeros síntomas, lo primero que hay que hacer es acudir rápidamente a un médico de cabecera que aconsejará el inmediato traslado de la persona al hospital, para asegurarse del riesgo de apendicitis y, en su caso, extirpar el órgano en quirófano. |
El apéndice es un pequeño órgano que se encuentra en la parte inferior derecha, ligeramente por encima de la ingle. Es una minúscula prolongación del intestino, con forma de un vil gusano y por el que todos los profanos en medicina nos preguntamos por qué se encuentra en nuestro organismo, amenazando la posibilidad de darnos un día un susto y tener que recurrir con rapidez al quirófano, incluso con el riesgo de sufrir graves consecuencias.
Por: Isabel Martínez Pita
adm/EFE REPORTAJES.
La apendicitis resulta de la inflamación del apéndice, prolongación del intestino ciego y con apariencia de el dedo de un guante o en el peor de los casos de un pequeño gusano, que mide entre 6 a 8 centímetros, pero que resulta ser el final del intestino grueso por un extremo. En el extremo contrario se encuentra el recto.
La apendicitis es una afección muy frecuente, en la que el apéndice se inflama, se hincha y se llena de pus. El mayor de los riesgos lo representa porque el apéndice infectado puede perforarse y provocar una grave infección en la cavidad abdominal, causando una peritonitis.
La causa de esta infección es debida a una obstrucción del orificio interior de este pequeño órgano, generalmente causada por los fecalitos (restos de materia fecal) o cuerpos extraños ingeridos de cierto grosor que provocan su oclusión, como pueden ser huesos de aceitunas u otros elementos no digeribles por el organismo.
Cuando ocurre esta situación, el apéndice continúa secretando líquidos intestinales, aumentando la presión de su interior hasta provocar la inflamación, que a su vez degenera en úlcera, infectando finalmente la zona de su alrededor con bacterias.
LOS ADOLESCENTES, MÁS VULNERABLES.
La edad en la que se suele sufrir la apendicitis va desde los 10 a los 30 años, sobre todo en la adolescencia, pero no es de fácil diagnóstico, por lo que provoca una frecuencia de perforación en el 25 a 30 por ciento de los casos infantiles y el 50 al 70 por ciento en niños de edad preescolar.
El inicio de los síntomas tiene una rápida evolución, entre 12 y 24 horas. Generalmente tienen la siguiente secuencia: primero aparecerá el dolor abdominal, seguido de náuseas y vómitos. El dolor se irá desplazando hacia la ingle y la fosa ilíaca derecha, presentándose esta zona más dura de lo habitual. El dolor irá acompañado por fiebre y leucocitosis.
Sin embargo, si el orden de los síntomas es diferente habrá que pensar en la posibilidad de otro diagnóstico. El dato más importante que sugiere la apendicitis al explorar la zona es el dolor persistente y la rigidez del músculo recto de la pared del abdomen; otra de las reacciones claras de apendicitis la encontramos en el llamado signo de rebote en el que, al palpar la fosa ilíaca derecha y soltar bruscamente, se intensifica el dolor.
Lo primero que hay que hacer es acudir rápidamente a un médico de cabecera que aconsejará el inmediato traslado de la persona al hospital, para asegurarse del riesgo de apendicitis y, en su caso, extirpar el órgano en quirófano.
A pesar de las manifestaciones anteriormente descritas, en hospital se realizan otra serie de pruebas como son un análisis de laboratorio, en el que se verificará la apendicitis si encontramos que los leucocitos o glóbulos blancos se elevan. Un examen de orina tendrá que descartar la posible infección urinaria. Por último, en las radiografías se podrá visualizar el denominado fecalito que obstaculizó el apéndice.
La extracción del apéndice cada vez es menos agresiva y, en la actualidad, se realiza mediante cirugía laparos-cópica. Con esta técnica se practican tres pequeñas incisiones mediante el instrumental adecuado, con lo que se consigue una más rápida recuperación y menos número de días de hospitalización. Es un método menos doloroso y con mejores resultados estéticos.
Extirpar el apéndice no conlleva ninguna secuela posterior importante, aunque el apéndice no es un órgano inútil como se le ha tratado hasta hace algunos años, ya que se ha descubierto que produce defensas frente a las infecciones.EFE. |