Las personas con baja visión tienen dificultades para desarrollar su vida cotidiana, ya que su campo visual es limitado. Ni la medicina ni los medios ópticos convencionales han conseguido resolverlo, pero existen métodos de rehabilitación complementarios a la labor del oftalmólogo para permiten al paciente retomar su ritmo de vida normal y sacar el máximo partido de su escasa visión. |
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Por Dúnia Riera
adm/EFE REPORTAJES.
VOLVER A VER LA TELE
La cifra europea de afectados por baja visión alcanza los 20 millones de personas y actividades habituales como ver la televisión, coser o leer, constituían hasta hace poco labores impensables de realizar para los afectados por esta patología.
Entre este colectivo, se encuentran las personas que sufren problemas de visión de carácter congénito o las producidas por degeneración macular, retinopatía diabética y glaucoma, enfermedades que afectan en un grado elevado a la población de la tercera edad.
Actualmente, acaba de ponerse en marcha unas técnicas de rehabilitación avanzadas para permitir a los pacientes de baja visión volver a llevar a cabo estas actividades de la vida diaria que tuvieron que abandonar por la vista, con la consiguiente pérdida de autonomía.
Así, el Centro de Oftalmología Barraquer, ubicado en Barcelona (España), ha suscrito un acuerdo de colaboración con el centro Baja Visión Ángel Barañano, cuya sede se encuentra en Madrid (España) y ya ha abierto otro centro en Barcelona.
OFTALMOLOGÍA MÁS REHABILITACIÓN.
“El objetivo de este convenio es, hacer un seguimiento médico completo a los pacientes a los que se les detecte esta patología, que serán remitidos a un centro especializado en baja visión para que se les reeduque la visión y aprendan a ver de nuevo, a pesar de sus limitaciones.” afirma el jefe de Relaciones Públicas y marketing de la Clínica Barraquer, Jordi Prat,
“Y es que, la gran mayoría de los afectados, entre un 80 y un 90%, poseen un resto visual que puede ser aprovechado y potenciado tras el diagnóstico médico, cuando el oftalmólogo haya agotado todas las posibilidades de una mayor recuperación”, subraya Prat.
En estos momentos es cuando hay que visitar un centro especializado en baja visión para que ayuden a sacar provecho del resto de visión que le queda al paciente, “por lo que ambos centros médicos no son exclusivos, sino que se complementan”, remacha el portavoz de la clínica Barraquer.
APRENDER A VER.
¿En qué consiste la rehabilitación? Los centros especializados practican un examen completo para observar las capacidades visuales que se poseen y qué zonas de la retina están en mejor estado para poderlas aprovechar.
A partir de aquí, se fijan unos objetivos particulares en cada paciente y un tiempo estimado para conseguirlos. En cualquier caso, la rehabilitación no suele sobrepasar las seis horas de atención individualizada y posteriores seguimientos mensuales y trimestrales. “No damos más visión, sino que aprovechamos al máximo la que les queda a los pacientes”, apunta Imma Riera, responsable del centro Baja Visión Ángel Barañano de Barcelona.
“Aquí aplicamos tipo de técnicas especiales para que el paciente aprenda a ver a partir del poco campo de visión que le queda. El tratamiento es siempre personalizado porque cada paciente tiene sus particularidades.”, remacha Riera.
En los centros de Baja Visión se practican “barridos”, consistentes en encontrar el punto idóneo de visión a partir del cual se practicará un movimiento hacia la izquierda y la derecha. Además, el óptico ayudará al afectado a crear una fijación excéntrica, es decir, a ver por una zona concreta del ojo. A veces, será necesario el uso de determinados artilugios para complementar la rehabilitación.
El paciente deberá detallar sus actividades más habituales para que en el centro se puedan poner en práctica: cambios de renglón en la lectura, mantener la distancia de trabajo adecuada, localizar y enfocar con los telescopios, reconocer objetos, o cosas tan obvias como cocinar sin riesgos, manejar una plancha o desplazarse en transporte público.
Asimismo, los centros especializados organizan centros de conferencias de soporte psicológico, ya que es habitual que las personas afectadas de baja visión caigan en depresiones al ver que no pueden desarrollar las labores de siempre.
UN EFECTO DEL AUMENTO DE LA ESPERANZA DE VIDA.
Las innovaciones en el campo de la ciencia y la medicina hacen posible un aumento de la esperanza de vida. La edad media de la población es, hoy en día, muy superior a la de hace unos años.
Sin embargo, no todo es positivo en este sentido. La aparición de patologías relacionadas con la vista se ha hecho mucho más evidente y se ha convertido en uno de los efectos directos de este aumento de la esperanza de vida.
La población mayor de 60 años tiende a sufrir este tipo de afectaciones que, afortunadamente, la oftalmología, junto a otras prácticas médicas, consigue salvar, aunque no siempre sea al ciento por ciento.
La baja visión es una de estas enfermedades que si bien antes no recibía ningún tipo de tratamiento, con lo que los pacientes vivían casi en la ceguera, ahora puede tratarse con la finalidad de restablecer la actividad visual. EFE |