| Cómo preparar a tu hijo para el éxito
(CL) -
Como padres que somos, enviamos a nuestros hijos a la escuela en espera de que regresen con una tarjeta de calificaciones llena de “A”. Todo padre desea que su hijo sea un alumno de éxito, pero no todos saben cómo fomentarlo. La clave reside en lo que hacen los padres cuando sus hijos no están en la escuela. Hay que dar varios pasos en casa para garantizar el triunfo en el aula.
1. Crear en casa una “cultura de lectura”. La lectura es la base de todas las destrezas que se aprenden en la escuela. El amor a la misma ayuda a los estudiantes con su vocabulario, y sus habilidades de solución de problemas. Por tanto, los padres deben comenzar desde temprano a inculcar en los niños el hábito de lectura. Primeramente, asegúrate de que el niño advierta que valoras la lectura. Muéstrale que lees por placer, y que la lectura es necesaria para numerosas actividades cotidianas. Léele recetas, orientaciones para llegar a un sitio, y periódicos en alta voz cuando estés realizando alguna tarea hogareña. Cuando el niño tenga edad de comenzar a leer, pídele que sea él o ella quien te los lea. El Departamento de Educación de los Estados Unidos recomienda que los niños vean televisión menos de dos horas al día. Enséñales a tus hijos que la lectura puede ser tan divertida como la televisión. Asegúrate de que en casa tengan amano libros y revistas apropiados a la edad de los niños, y exhórtalos a leer libros en vez de encender el televisor. El Departamento de Educación cuenta con una guía de actividades divertidas para estimular a que los niños lean en su sitio Web www.ed.gov. Mientras más lea el niño durante la enseñanza elemental, más fácil será la lectura en niveles superiores.
2. Estimula a tus hijos a que resuelvan problemas por sí mismos. Si los padres están listos para resolver el más mínimo problema que puedan confrontar sus hijos — desde atarse los zapatos hasta limpiar el jugo que derramaron — los chicos no querrán realizar proyectos en la escuela. En vez de precipitarte a ayudarlos, elógialos cuando resuelvan la dificultad por su cuenta (sin embargo, el elogio debe venir sólo si tiene éxito en la solución de una tarea difícil. El encomio por cada logro no los estimulará a enfrentar nuevos retos). Si no pueden resolver un problema de Matemáticas, no les muestres la respuesta, sino impúlsalos a probar un método diferente para solucionar la ecuación.
Enséñale a tu hijo a dividir grandes tareas en pequeños pasos. Un estudiante que pueda separar la limpieza de su dormitorio en la separación de la ropa para lavar, tender la cama y pasar el plumero, podrá llevar a cabo posteriormente proyectos importantes, como reportes de libros y carteles para la feria de Ciencias en clase. No olvides de premiar al niño por comenzar temprano un proyecto, y organizar el tiempo debidamente, comprándole un libro nuevo o llevarlo a tomar un helado. La adquisición de esa habilidad ¡impedirá que tenga que estar despierto hasta altas horas de la noche para terminar una composición o ensayo en el Bachillerato y la Universidad!
Finalmente, deja que el niño asuma la responsabilidad de sus propios errores. Si el maestro te dice que tu “angelito” habla demasiado en clase, o no entregó a tiempo la tarea, no trates de defenderlo. Pídele a tu hijo que te cuente su versión de la historia, y, si es cierto lo que dijo el maestro, déjalo que acepte las consecuencias de sus actos, lo cual le ayudará a actuar más responsablemente en el futuro.
3. La escuela, una prioridad. Los padres que desean hijos con alto rendimiento académico, deben enseñarles la gran importancia que reviste la escuela. La mejor manera de inculcarles esta idea es trabajar con el maestro. El primer día de clases, infórmate acerca de las normativas del distrito, y el curso de estudio. Entérate de lo que el niño debe ser capaz de hacer al final del curso, y ayúdalo a alcanzar esos objetivos. Envíale mensajes electrónicos al maestro periódicamente, para saber cómo marcha el niño, y que éste sepa que hay contacto constante entre tú y el maestro. También asegúrate de que el niño tenga un “espacio para hacer tareas” en casa. Debe consistir en una superficie para escribir, ubicada en una zona tranquila de la casa, alejada de cualquier distracción. El niño necesitará bolígrafos y lápices, hojas rayadas y lisas, una calculadora y un diccionario. Su espacio de estudio debe estar alejado del televisor y elteléfono, pero cerca de ti, en caso de que necesite ayuda. Deja que el niño decore este espacio especial a su gusto. Luego, decide la cantidad de tiempo que debe reservar para hacer la tarea cada noche. El establecimiento de un horario regular le ayudará a crear una rutina. Incluso si no tiene tarea en una noche determinada, estimúlalo a que use el tiempo disponible para leer o terminar problemas adicionales. Mientras más se acostumbre a trabajar cada noche, más fácil le sera terminar sus tareas.
Finalmente, asegúrate de concentrarse en lo que el niño aprende, en vez de estar tan pendiente de las calificaciones. Si bien estas últimas pueden ser una medida del éxito, es más importante que el niño adquiera buenos hábitos de estudio y nuevas destrezas. Y concentrarte en las calificaciones puede inclinarte a la tentación de “ayudar” demasiado al niño en sus tareas y proyectos. Hazle saber que estás orgulloso de sus progresos, y con toda seguridad llegarán las buenas calificaciones. En breve, ¡tu hijo será un alumno estrella! RE057249
|