Los Demócratas entre el Irak y su candidatura
Tanto el presidente Bush, como su vicepresidente Dick Cheney (y hasta Aznar, el ex primer ministro español, cuyos puntos bajan hasta en el propio Partido Popular, donde una de las diputadas de ese partido le ha pedido ¿por qué no te callas?), dicen que la operación iraquí ha sido un éxito. ¿Quizás por el número de víctimas que ha provocado? Entre los soldados norteamericanos el número de caídos llegó a la cifra de 4 mil, lo que implica que hay por lo menos un número triple de familias afectadas por el dolor.
En cuanto a las demás víctimas, según las fuentes que dan seguimiento al caso, el número de muertos iraquíes, como resultado directo e indirecto de la ocupación militar norteamericana, oscila entre 90,000 y 600,000, (ninguna de las fuentes consultadas es cuestionable, sólo que cada una tiene sus métodos y no rechaza las conclusiones de otra), lo que permite situar el número cerca de las 300 mil personas.
A eso hay que agregar los dos millones de desplazados internos y los 2.5 millones que han debido huir a otros países, aunque la ONU aclara que no todos son refugiados de este conflicto, sino que muchos ya habían huido cuando gobernaba Saddam Hussein. A eso habría que agregar, aunque eso realmente no es tan triste, el destino corrido por los principales protagonistas de la aventura es el siguiente: Rumsfeld es ahora directivo de la Hoover Institution, un grupo de reflexión con marcada tendencia derechista; Paul Wolfowitz, uno de los principales ideólogos del Pentágono bajo Rumsfeld, perdió su trabajo en el Banco Mundial, en buena parte debido a su fama, ahora está en el American Enterprise Institute, otra organización de derecha; Tony Blair, se ocupa ahora de cuestiones climáticas, luego de un paso, sin pena ni gloria por el puesto de representante del “cuarteto” para el Medio Oriente. Ah, además enseñará religión y política en Yale, es decir, vivirá una parte de su tiempo en New Haven. No hay que descartar que, por su gran amistad con el presidente Bush, haga algún gesto a favor del candidato Republicano a la presidencia.
Examinado el caso desde cualquier lado, resulta incongruente pues, proclamar una victoria que no lo es, sobre todo cuando hasta los propios organismos de inteligencia norteamericanos concluyen en que el ahorcado dictador Saddam Hussein ni disponía de armas de destrucción masiva, ni mantenía relaciones con los grupos terroristas a los cuales se pretendía eliminar, según se dijo entonces y se dice ahora.
Una vez reducidas las aspiraciones norteamericanas, porque ahora el objetivo real no es tanto “derrotar el terrorismo” como salir en algún momento de ese país con la frente “más o menos en alto”, la tarea le queda a quien gane las próximas elecciones presidenciales.
Entre esos aspirantes, el que más esperanzas concita, al menos entre la mayoría de norteamericanos opuestos a la presencia de su país en aquel lejano e ignoto país (eso no ha cambiado tanto) es el senador Obama Barak, quien acaba de recibir el respaldo, quizás tardío, del gobernador de Nuevo México, el méjico-americano Bill Richardson.
Éste dice que respalda a Obama, conmovido por su disertación para tratar de explicar su situación personal frente al polémico pastor que le ha servido de guía espiritual. Y la verdad es que ese discurso coloca a Obama en la misma línea de inspirados oradores de Martin Luther King. No sólo por la claridad de lo expresado, sino por el gran coraje moral de que ha hecho gala el senador de Chicago, al defender su relación personal con el pastor Wright, a la vez que decir con claridad lo que muchos no se atreven a tocar por aquello de lo “políticamente correcto”.
No siempre es difícil defender a los amigos, sobre todo en política y cuando están en riesgo tus propias posibilidades, todavía más. Obama ha hecho gala de honestidad y al mismo tiempo ha defendido con brillantez su derecho a ser perfectamente representativo de lo que es Estados Unidos.
Ahora bien, un gran orador no necesariamente es un candidato ganador de unas elecciones, en ningún lado. A veces se da el caso, pero no siempre. Obama sigue teniendo las mejores posibilidades de ser el candidato Demócrata, pero su poca aceptación por parte de los seguidores de Hillary implica que su carisma tendrá que trascender el espectro Demócrata, lo que todavía no es obvio. Una encuesta publicada esta semana indicó que Hillary es la que tiene ahora las mejores posibilidades de derrotar al Republicano McCain, pero ella tampoco logra superar la barrera del 50%. Y a decir verdad, no está claro cómo la senadora de Nueva York lograría imponerse, en buena lid a su colega de Chicago.
Precisamente por eso es tan complicado el cuadro para el partido Demócrata; por la tenacidad de la senadora Clinton y su creencia de que todavía tiene posibilidades de hacer “virar la torta” a estas alturas del juego y la fidelidad de quienes la siguen y se niegan a abandonar, sin darse cuenta de que con eso se debilitan las posibilidades de conquistar la presidencia en noviembre. Y el problema es que las encuestas la ayudan a mantenerse.
Así, según las encuestas de esta semana, entre los electores Demócratas, Hillary cuenta con un 40% de simpatía, frente a un 38% de Obama. Igualmente, en las próximas tres primarias, Hillary aparece claramente delante en Pensilvania y Virginia Occidental, mientras Obama está con igual contundencia delante en Carolina del Norte. Cabe agregar que según esas mismas encuestas en 15 estados de la Unión, Obama vencería en 10 frente a McCain, mientras que Hillary sólo lo haría en 9.
En cuanto a los electores Demócratas hispanos, aunque el único gobernador hispano de la Unión Norteamericana ha apoyado a Obama, el Pew Hispanic Center acaba de publicar un estudio sobre el comportamiento del voto hispano en las primarias Demócratas. Hasta ahora en Illinois, Virginia y Connecticut son los únicos tres estados cuyos electores hispanos han votado mayoritariamente a favor de Obama (Hillary también ganó Nuevo México, el estado de Richardson). Las mujeres hispanas han votado abrumadoramente a favor de Hillary en todos los casos.
El desconcierto queda evidenciado en la encuesta de la Gallup publicada este miércoles por el NY Times, según la cual un 28% de seguidores de Hillary preferiría votar por McCain, si ella no es la elegida. Por su lado, un 19% de partidarios de Obama haría lo mismo. Como se ve, lo que menos hay es claridad entre los Demócratas, independientemente de lo que piensen los seguidores de cada bando.
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