YOUR WEEKLY SPANISH NEWSPAPER Contactenos
PORTADA
 
EL PERIÓDICO SEMANAL DIGITAL DE LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT

 
 

Una nueva epidemia:
el hambre

El 20% más rico de la población del planeta (ya se imaginan donde vive ese grupo de afortunados), consume el 45% de las carnes y pescado que se producen en el mundo. El otro 2% más pobre, apenas consume un 1% de lo mismo. Desde el 2002, la FAO (Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura), pronosticaba que para el año 2030 habría suficiente alimento para toda la población del mundo. El problema será que, agregaba la FAO en ese informe de hace 6 años, que centenares de millones de personas no tendrán acceso a esas fuentes alimenticias.
Los recientes disturbios ocurridos en Haití, donde la gente se ha tirado a las calles, a dejarse matar por balas antes que morir de hambre, confirma el sombrío vaticinio de la FAO. No es alimento lo que falta, pero la carestía de los mismos los hace inalcanzable para cerca de 1,100 millones de personas que, aunque especialmente en África, pueden ser encontradas hasta en sociedades desarrolladas, sobre todo niños.
Por ejemplo, tomemos el arroz, una da las fuentes alimenticias de mayor consumo en el mundo. La FAO predice que para este año, la producción mundial crecerá en 1.8%. Sin embargo, lo que temen los expertos es que pese a ello, se produzca escasez del producto. En Estados Unidos se espera una reducción de la producción ya que los agricultores se muestran interesados por la siembra de otros productos más rentables económicamente. Pero eso no deja de ser normal en una economía altamente tecnificada como la norteamericana. El problema es que los norteamericanos importan un tercio del arroz que consumen, que como se supone es mucho. Pero otros países productores del grano también siguen los pasos de los agricultores norteamericanos.
Debería resultar curioso que, pese a un aumento en la producción de arroz, haya un fenómeno de creciente escasez. Pero es que países como Camboya, China, Vietnam (segundo exportador de arroz del mundo), India y Pakistán, han puesto un freno a sus exportaciones, para poder asegurar el suministro local del producto. Es que, como explican en el Instituto Mundial del Arroz, “conservar depósitos de arroz para hacer frente a emergencias se hacia incosteable”. Desaparecidas las reservas, entraron en juego los imponderables, algunos aceptables como la sequía (Australia casi no puede producir arroz, por disponer de pocas fuentes de agua) o las inundaciones (calentamiento global). Pero hay otros, que están relacionados con las leyes de la oferta y la demanda. En ese sentido, el aumento de los niveles de ingresos de indios y chinos motoriza aumento de consumo de arroz en esos países.
De todas maneras, el aumento en la producción, aunque se ha producido, por segundo año consecutivo, es inferior al aumento de la población mundial.
En otras, actualmente está en peligro la alimentación de más de mil millones de pobres en el mundo. Porque no es solamente el arroz, sino las fuentes alimenticias principales las que están escaseando, o sus precios subiendo sin aparente control, lo que produce el mismo efecto.
La ONU ha llamado la atención en el sentido que el incremento de los precios de los alimentos constituye una amenaza a la seguridad nacional. La leche, los huevos, el aceite de cocina, otros granos, son parte de la misma cadena de escasez y carestía.
La ONU ha identificado que, además de Haití, donde hubo por lo menos cinco muertos en las protestas contra el alza de los precios, también ha habido recientemente violentas protestas en Costa de Marfil (Cote d’Ivoire), en el Camerún hubo 40 muertos el pasado febrero en protestas en protestas por las mismas razones, fuertes manifestaciones en Mauritania, Mozambique y Senegal, así como en Uzbekistán, Yemen, Bolivia e Indonesia.
Se trata de un fenómeno generalizado en que la gente ve las tiendas llenas de alimentos y no tiene dinero para comprarlo. Así, según cifras suministradas por el Banco Mundial, el precio de los alimentos ha subido hasta en un 80% en los últimos tres años y más de 30 países han sido sacudidos por la violencia a causa de ello. Como era de suponerse, la institución, cuyo presidente es el norteamericano Robert Zoellick, previene que los países ricos, Estados Unidos, Europa y Japón, deben proveer fondos para enfrentar una crisis que, según algunos especialistas es más urgente incluso que el calentamiento global.
Pero lo peor de todo es la íntima relación entre una calamidad (el calentamiento global) y la otra (el hambre). Un economista norteamericano, William Cline pronostica que el deterioro derivado del calentamiento afectará antes del final del actual siglo, hasta un 20% de la producción agrícola en América Latina y el Caribe. Algo similar en África, pero hasta un 40% en India. Y uno de los mayores problemas, en lo que a la conciencia del problema se refiere, es que desde que se habla de 50 años o más en adelante, mucha gente opta por decir, “bueno, ya yo no estaré por acá. Los que vienen atrás que resuelvan”.
Con el agravante de que muchas de las personas que piensan de esa manera, tienen el poder suficiente para ayudar a prevenir. En esas personas sin duda piensa el Banco Mundial cuando habla de la necesidad de ayudar ahora, para evitar desastres posteriores.
Lo más grave, entretanto, es que esos problemas de hambre no respetarán fronteras y que la gente no se va a dejar morir de hambre simplemente porque sea ilegal cruzar de un lado a otro para no morirse o ver morir los hijos. De ese destino no escaparán, los países ricos y poderosos, como los Estados Unidos, los medianamente provistos como Argentina, ni los más pobres, como la República Dominicana.

ESCRIBANOS SU COMENTARIO
Nombre
E-mail
   
Comentarios

 

LA VOZ HISPANA DE CONNECTICUT
Your Weekly Hispanic Newspaper
_______________________________________
Prohibida su reproducción total o parcial, sin autorización escrita de su titular.
Reproduction in whole or in part, without written permission, is prohibited.
USA - CONNECTICUT