Noviembre puede significar cambios, si gana quien debe ganar
A medida que avanza el proceso electoral norteamericano con la cercanía de las fechas definitorias, se van modificando constantes que hasta hace poco eran relativamente inmutables. Por ejemplo, que Obama ya estaba ganado o que los hispanos estaban mucho más a favor de Hillary que del senador medio afroamericano por Illinois. Hablamos de cómo se han venido viendo las cosas desde el punto de vista hispano.
Según un estudio publicado en estos días por el Institute for Latino Policy, se ha producido una reversión de apreciación. En enero para un 42% de los hispanos, Hillary era quien mejor podía ocuparse de las cuestiones prioritarias de esa creciente comunidad. Obama apenas contaba con 25%. En abril, la percepción positiva favorece a Obama con 44%, mientras Hillary bajó a 39%.
Los buenos números de Hillary en la comunidad según los encuestados, tiene muchísimo que ver con Bill Clinton y aunque más de un 60% piensa que Hillary ganará entre los hispanos, 50% dijo que votaría por Obama.
La otra constante de este proceso electoral es que se pensaba que el asunto “ya estaba planchado” en el partido Demócrata. Pese a los deseos de la maquinaria, los contrincantes no parecen estar en disposición negociadora.
El sábado pasado tuvieron lugar las primarias en el territorio de Guam (como los boricuas, estos semi ciudadanos norteamericanos no pueden votar para elegir al presidente, pero envían delegados a las convenciones partidarias), donde hasta hace un par de semanas Obama era victorioso. Pues bien, Obama ganó, pero por una diferencia de apenas 7 votos.
Obama también está siendo favorecido por el voto favorable de la mayoría de los independientes y hasta de Republicanos en los estados donde las convenciones son abiertas (Carolina del Norte, fue una convención abierta). No está todavía muy claro por qué esos Republicanos prefieren a Obama; podrían votar por él en las elecciones o simplemente porque piensan que es más fácil derrotarlo que a Hillary; vaya uno a saber…
La percepción general es que de todas maneras Obama ganará la nominación y que mientras más se demore el desenlace, más débil llegará el candidato Demócrata a la recta final. Esa percepción se fortaleció considerablemente este martes. De manera que mientras más tiempo pase sin decisión, más se acerca McCain a la victoria de noviembre.
Hillary, que corre el riesgo de que la comparen a Ross Perot, (el millonario Republicano que mantuvo su candidatura y le hizo perder la reelección a Bush el viejo frente a Bill Clinton) si persiste en un empeño que no tiene perspectivas, al mismo tiempo tiene la notable carta en sus manos de que si no hace campaña por Obama, este puede efectivamente tener dificultades en algunos estados blancos porque que buena parte de esos electores que simpatizan con ella votaría por el Republicano. No es que sus simpatías sean automáticamente transferibles, pero muchos de sus seguidores seguirán votando Demócrata aún si ella no es la candidata y a ella toca estimular esa tendencia. Quizás una boleta común sería posible…Bueno tampoco nos empaquetemos demasiado en sueños…
Lo que piensan los hispanos precisa ser tomado cada vez más en cuenta, porque los estamentos políticos no pueden pensar en función solamente de estas elecciones. Las últimas cifras del censo de Estados Unidos, establece que para el año 2050, la minoría hispana conformará un tercio de la población norteamericana.
Ya superior a la minoría afroamericana, los hispanos actualmente representan 15% de la población de Estados Unidos e incidentalmente se puede agregar que 11% de los cuerpos armados norteamericanos está compuesto por hispanos.
Y hablando de cuerpos hispanos, el citado estudio revela que solo un 24% de los hispanos tiene una percepción positiva de la guerra en Irak, de manera que las tendencias de opinión que se desarrollan en la sociedad norteamericana en su conjunto se reflejan muy bien entre los hispanos. Interesante constatación a la hora en que los candidatos tengan que evaluar al nivel de integración de la creciente comunidad hispana.
Ya McCain intenta recuperar el terreno perdido en esta importante franja de la población luego que, para conquistar a los renuentes ultraconservadores Republicanos, dijera que lo más importante es “proteger las fronteras”. Fue una vuelta atrás de su vieja y sincera reivindicación de que se resolviera el problema de los 12 millones de indocumentados que hablan español.
Los hispanos no solamente constituyen la que un día será la mayoría de este país, sino que desde ya, por su juventud es la de mayor interés económico ya que, desgraciadamente la edad es un factor demasiado importante a la hora de evaluar rentabilidad o por lo menos sus potencialidades. En efecto, los hispanos tienen una edad promedio de algo más de 27 años, comparado con los 31 y pico de los afroamericanos, el 35% de los asiáticos y os más de 40 años de la población blanca.
De cualquier manera, el nivel de integración de los hispanos dentro de la sociedad norteamericana y sus prioridades, es indiscutible. Así, la semana pasada se celebraron manifestaciones en diferentes puntos de los Estados Unidos con motivo del 1ro de Mayo o Día del Trabajo, y los hispanos aprovecharon para insistir en sus reivindicaciones particulares, muy ligadas al tema de la inmigración y los derechos atinentes. No hubo grandes masas, quizás porque los hispanos, como cualquier otro grupo nacional norteamericano saben que con las elecciones de noviembre, muchas cosas pueden cambiar, incluso en lo que se refiere al destino de los millones de hispanos que, indocumentados o no, son parte de la espina dorsal de los Estados Unidos.
|