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Lus Alberto Rosa
boxeador profesional
Construye gimnasio para servir a niños y jóvenes de New Haven
Por Hernando Diosa
En las horas de la noche, cuando las tinieblas cubren las esquinas de Connecticut, en el sector de Fair Haven, de New Haven, niños y adolescentes se mueven en diferentes direcciones como fantasmas nocturnos, en busca de emociones fuertes o de una oportunidad para caerle encima a quien se les atraviese.
Desafortunadamente, ni el gobierno de la ciudad, ni el departamento de policía, ni nadie, están haciendo nada en absoluto para buscarle remedio al alto grado de terror que estas pequeñas banda desparraman por doquier, aunque sí hay ciudadanos conscientes de darle algo en retorno a la comunidad, para tratar de corregir el camino de estos jovencitos que deambulan por esas calles sin Dios ni ley.
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Todo el mundo tiene que trabajar y buscar el sustento de su vida, y aunque tengamos negocios y discurramos nuestras vidas haciendo dinero, no nos podemos olvidar del futuro que son estos jóvenes, porque si no hacemos nada por ellos, se nos van a perder. Y si esto ocurriera, me culpo yo también, porque todos en general podemos hacer un poquito más…»
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Una de estas personas es el conocido ex -boxeador profesional, Luis Alberto Rosa, quien se dedica actualmente a entrenar pugilistas profesionales bajo su cuerda, y quien también se desempeña como director ejecutivo de la organización «Boxing In Faith Gym, Inc.», la cual creó y donde se encuentra desarrollando una excelente labor para la juventud.
«Yo no pude ganar un título mundial como boxeador profesional, pero me siento como un campeón cada vez que me pongo a pensar que puedo ayudar a esos niños que andan por ahí perdidos en las calles de esta ciudad», declaraba esta semana.
Luego de haberse forjado en grandes batallas –en tres divisiones diferentes-, a sus 33 años, este gran púgil puertorriqueño oriundo de Cayey, percibió la necesidad que había de ayudar a la muchachada, aprovechando las experiencias que le dejó este rudo pero disciplinado deporte.
Recientemente, en visita que le dispensáramos en el lugar donde planea levantar su propio gimnasio —parte trasera del edificio de bienes raíces que maneja su esposa-, en el 134 de Grand Avenue, New Haven, pudimos conversar con Luis Alberto Rosa, acerca de su organización «Boxing In Faith Gym, Inc», entidad esta que fundara con miras a entrenar a los futuros Julio César Chávez, los émulos de Sugar Ray Leonard; o por qué no, las futuras Layla Alí.
¿Pugilista de profesión?
-Si. Primero en la Isla como boxeador aficionado en las 100 -102 y 106 libras y aquí en el plano profesional en las divisiones de 118, 122 y 126 libras. Es decir, que como tal peleé en peso pluma, peso ligero y «superbantam weight».
¿Hasta cuando estuviste activamente en el ring disputando peleas y cómo te fue?
-Hasta hace dos años y medio y me fue bien, a pesar de que me hizo falta un hombre que manejara mi futuro y un buen promotor. Además de eso, desde que empecé en estas lides, nunca tuve un entrenador fijo a excepción de la gran leyenda del pugilismo mexicano como lo es Gaspar («El Indio») Ortega, allá en la ciudad de Hamden, quien me ayudó, pero que ya para ese tiempo mi record no estaba muy bien que digamos. El trabajó en mi esquina los últimos seis combates y ganamos la mayoría. Finalmente, la última pelea mía fue por el título de FBA, a 12 rounds, y perdí por decisión en Savanah, Georgia.
¿Usted cree que fue acertada la decisión de los jueces?
-No, porque mucha gente pensó que yo gané, hasta ellos mismos, pero yo estaba en la casa de mi rival. Cuando tu no estás de local, o noqueas o no ganas…
¿Qué causó tu temprano retiro del boxeo?
-Lo que pasa es que yo también dirijo a otros pugilistas, y llevaba seis años entrenándolos a ellos y entrenándome a mi mismo. Y entonces me puse a pensar: Esto no está bien. O entreno a mis boxeadores 100 por ciento o me entreno yo totalmente, y por eso fue que decidí sacrificarme.
Desde que este guerrero del ensogado, decidió «colgar los guantes», su entusiasmo se enfocó en continuar entrenando a cuatro púgiles profesionales y a un grupo de jóvenes aficionados entre las edades de los 9 a los 18 años a los cuales les brinda sus conocimientos en el centro educativo «Hamden Middle School» de esa misma localidad. En esa misma medida también ha puesto mirada en los jóvenes y niños de Fair Haven y otros sectores, fundando su Gimnasio en Fe de Boxeo, con el cual espera realizar una gran misión para sacar a tanto muchacho de la calle, cómo nos lo explica en esta segunda sección de preguntas.
¿Qué hizo que empezaras a preocuparte por esa niñez y esa juventud desamparada tan falta de lugares deportivos y de recreación en la ciudad?
-Todos los días, cada vez que paso por aquí por las noches, veo a veces nenes de 9 a 10 años caminando por las calles, por falta de un padre o de alguien que los discipline. Y yo personalmente creo que se puede hacer algo con ellos, ya que encuentro que el boxeo recoge mucho a los muchachos porque cada vez que pegan a entrenar y comienzan a viajar su comportamiento cambia.
¿Y a qué se debe eso?
-Bueno a los consejos que les podamos dar y que ellos sepan captar ya que estando bajo nuestra cuidado, no pueden amanecerse, no pueden estar en las calles, y no pueden meterse en problemas. Y si lo hacen, nosotros podamos realizar el esfuerzo de sacarlos a otros lados para que se fogueen. Para California fuimos con un grupo dos meses atrás a un torneo nacional y luego estuvimos en Kansas, Missouri
¿Luis, y cómo costean ustedes esos gastos de viajes allí y allá?
-La ciudad de Hamden al principio nos estaba ayudando con algunos fondos; y después lo hicimos mi esposa y yo, y algunos padres también participaron financieramente.
¿La Ciudad de New Haven te está brindando apoyo en tu nuevo gimnasio de Fair Haven?
-No, aunque ellos saben que yo estoy construyendo este gimnasio aquí atrás en Grand Avenue. Mientras esto ocurre, yo sigo entrenando a un grupo de 20 boxeadores aficionados bajo los programas de Hamden, y espero que aquí me ayuden algún día, porque «Boxing In Faith Gym, Inc.» es una organización sin ánimo de lucro dirigida directamente para beneficio de la comunidad. Que es lo que se necesita aquí, en Fair Haven.
Y la verdad que sí. La administración del Alcalde, John DeStefano Jr., los asambleístas de los distritos de Fair Haven y áreas vecinas, los comerciantes, y la comunidad en general, deben tomar cartas en el asunto para hacer del «Gimnasio en Fe del Boxeo», una positiva realidad para rescatar a nuestra juventud y orientar a la niñez desamparada por los caminos de la disciplina, la nobleza de un deporte; y por qué no, el sueño de poder sacar adelante a uno o varios campeones en el popular «deporte de las narices chatas», como se le conoce mundialmente.
«Todo el mundo tiene que trabajar y buscar el sustento de su vida, y aunque tengamos negocios y discurramos nuestras vidas haciendo dinero, no nos podemos olvidar del futuro que son estos jóvenes, porque si no hacemos nada por ellos, se nos van a perder. Y si esto ocurriera, me culpo yo también, porque todos en general podemos hacer un poquito más…», finalizaba diciendo este cayeyano de corazón, que busca darle un nocaut a la indiferencia general, que ronda por el cuadrilátero de nuestra pasividad y a la de un gobierno que debe hacer más para ayudar positivamente a las generaciones que llegan.
Si usted desea comunicarse con Luis Rosa, puede hacerlo llamándolo al (203) 824-3694. Por Fax, al (203) 776-0009; o en su Email a: luisrosa31@hotmail.com |