Familia de mi esposo me discrimina porque soy bajita y gordita

Pregunta
Tía Julia:
Gracias por sus consejos que nos dan ánimo para continuar en esta vida llena de apariencias en la que la apariencia externa es más importante que el corazón y el talento.
Vivo por ahora en el súper tranquilo pueblo de East Hartford, también llamado «somnilandia,» dado que por acá no pasan ni pájaros, ni las cosas que suceden en las alcaldías y sus frecuentes revolú que dan más animación a la existencia..
De todos modos y entrando en materia como decía un geólogo, me casé hace ocho años con un muchacho bien flaco al que sus amigos le decían «manguerín.» Era tan flaco que tenia que pasar dos veces por el mismo lugar para no pasar inadvertido. Así y todo me enamoré de él porque era leal, me quería, y me decía cositas en la orejita. Yo por el contrario, siempre fui llenita y cariñosa, así me conoció, se enamoró y nos casamos. Soy gordita, pero sólida.
Lo que está sucediendo es que la mamá de mi esposo y mis cuñadas son tan flacas como él y se creen modelos. La vieja de mi suegra usa una peluca para verse más alta y una de las tres se parece a «Laura de América» de perfil ya que usa mangas cortísimas, se les ven los pellejitos, y por atrás es más lisa que una tabla de planchar. Las otras brujas parecen palos de escoba y se creen modelos. Usualmente cuando me invitan, me miran desde arriba porque son más altas, y me dicen cosas como, «¡Mija! y te sigues dejando rollos,» o, «muchacha sigue así y parecerás una cebolla.»
Yo soy bien segura de lo que soy, entiendo que jamás seré animadora de televisión donde hacen competencia para verse flacos y esqueléticos, y andan siempre de negro, comiendo lechugas con estofados de zanahoria. A mi me gusta comer, pero moderadamente, pero según me dijo mi médico, mi complexión física es genética y mi tendencia es que aumente de peso en la región donde la espalda cambia de denominación, al igual que la cintura, la papada, y la barriga. Tenderé a usar el estilo pelícano y la liposucción no me ayudaría demasiado.
Nuestros hijos son también un poco gorditos y ya la afrentá de mi suegra me ha dicho que los ponga a dieta porque van a parecer lechones.
A mi me conforma ver en las municipalidades que allí no hay gente flaca ya que todos los burócratas son panzones y están en las 3 X y 19 de cuello de camisa. Muchos políticos cuando son candidatos se ver como atletas, pero después de seis años comienzan a echar barriga y se ven mas cachetones que lechón en capilla.
Lamentablemente mi esposo ha comenzado a escuchar a sus hermanas y me ha insinuado que Ophra ha bajado de peso, que los gimnasios hacen bien para la mente, y que las dietas ayudan a la salud. El sigue flaco aunque tragón, pero yo con los dos pasados embarazos estoy ganando libras. Hemos tenido discusiones y la última vez le dije que me tumbara el temita y que si se quiere divorciar para casarse con un esqueleto que tiene mi bendición y la de su abuela. El se disculpó con esto del colesterol y eso de que no quiere quedar viudo ya que me ama mucho.
¿Estoy bien o mal?
Cariños
Gordi
Respuesta
Querida Gordi:
Entiendo como te sientes en esta sociedad en la que como dices, la apariencia engaña y en la que los modelos que nos ofrecen en la poderosa televisión con las telenovelas, también llamada el chiclet mental, son unas flacas artificiales. Y eso es así aunque que la realidad racial de esta nación nos demuestra que somos un país de culturas y complexiones físicas distintas en la que se debería dar un lugar a personas más llenitas, como tú dices.
Sin ir más lejos en la televisión, tu ves dos tipos de personas. Por un lado la gente flaca que son papagayos y que leen todo lo que les sale por la con dientes para afuera, o unas flacuchas que no saben armar una frase correcta en ningún idioma. En ese sentido la radio es más justa ya que allí tu ves a los gorditos muy activos y sonriente como Omar, y que viven felices y ya se aceptan como son.
El costo de ser flaca o flaco es alto mi amor ya que esa gente de la tele y las telenovelas de tanto comer lechuga se desnutren y desarrollan problemas a los huesos, además de ulceras estomacales por el estrés, y constipaciones mentales. Otros se accidentan corriendo diez millas diarias, y algunos, desarrollan bulimia (nada que ver con bully) que en palabras llanas y sencillas, es el arte del vómito que practicaban los romanos para digerir más, botar oralmente, y seguir haciéndole a la cuchara.
Por otra parte tampoco te puedes dejar llevar por la gula que predomina en nuestra sociedad donde la gente solo piensa en comer y tragar constantemente impulsada por los anuncios de comidas de la tele, los snacks del McDonald, y lo Super Macs con papitas fritas y Caca-Cola.
No sé tu edad, pero lo del colesterol, la presión arterial, y las enfermedades a las rodillas son una realidad y tienen como causa el mucho comer y engordar. Las personas bajitas debemos tener cuidado ya que una libra extra nos hace ver mucho más llenitas de lo que somos y tu sabes como es la gente en nuestras comunidades. En ese sentido el ejercicio moderado y las comidas con poca sal y menos carbohidratos ayudan a mantenerse en la línea no por la apariencia, sino por el futuro de nuestra salud.
Nosotras las mujeres y debido a los embarazos, tenemos la desventaja de que por cada nene tendemos a subir libras que se quedan en las regiones adiposas que caracterizan a la Jennifer, y nos cuesta más bajar de pesos que a los jevos.
En conclusión te aconsejo que no le hagas caso a las brujildas y sigas las ideas de tu esposo que se ve que te quiere ya que contigo no pasa frío en estos fríos inviernos. Camina una media hora tres veces a la semana, deja el arroz con habichuelas y el pan por unas tres lunas, come más ensaladas de apio y coliflor, proteínas; y toma mucha, mucha agua.
Recuerda que el exceso de peso nos hace pasar malos ratos cardiovasculares más allá de los 50, y tienes el derecho de ver y disfrutar de tus nietos.
Cariños y saludos a todas mis gorditas. ¡Cuídense!
La Tía
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Nota del editor: Rogamos a los lectores varones de la Tía Julia que no sigan preguntándonos por el nombre de las modelos que ilustran esta columna ya que ellas son profesionales y no andan sueltas como otras que salen en otros periódicos y revistas. Por favor, más respeto.
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